domingo, 24 de noviembre de 2013

Pedro Valdo, los Valdenses.



Este artículo trata sobre estos tan ignorados cristianos evangélicos de la Edad Media, de 
más de 4 siglos antes de Lutero (contra las mentiras romanistas que afirman que el 
cristianismo evangélico nació de una escisión de Roma con este reformador), y de los
 cuales sus propios verdugos: los inquisidores de la iglesia católico Romana dijeron 
lo siguiente:


"Los herejes valdenses se distinguen por su comportamiento y el habla. Son impasibles y
 sensatos. No se esfuerzan en llamar la atención con vestidos extravagantes o indecorosos.
 No son comerciantes con el fin de evitar mentir, jurar o engañar. Viven únicamente del
 trabajo artesano de sus manos. También sus maestros son tejedores y zapateros. 

No acumulan riquezas, sino que se contentan con lo necesario para vivir. Comen y beben 
con moderación, no frecuentan posadas ni van a bailes u otros lugares de mala reputación. 
Son lentos para la ira. Son trabajadores, se dedican a aprender y a enseñar. 
Les reconocerán por su manera de hablar: con cordura y veracidad. No difaman, no hablan 
con palabras vulgares o vacías. Evitan toda expresión que pueda ser mentirosa o de
 juramento. No dirán "sinceramente" o "de verdad", sino que se limitarán a decir "si" o "no". 
Según ellos hacen así porque Jesús lo ordenó en Mateo 5:37" (Passauer Anonymus).


El inquisidor de Passau en el s.XII dijo de los mismos: "Entre todas las sectas que existen o

 que han existido, no hay ninguna más perniciosa para la iglesia; y esto por tres razones: 
La primera por su gran antigüedad, pues algunos dicen que los Valdenses se remontan al
tiempo de Silvestre y hasta hay quien asegura que al tiempo de los apóstoles. 
La segunda por que es la más extendida y apenas si hay un país donde no exista esta 
secta. La tercera razón es que, mientras todas las demás sectas despiertan horror y 
la repulsa de sus oyentes por sus blasfemias en contra de Dios, esta demuestra una 
gran semblanza de piedad; tanto que sus adherentes viven justamente delante de 
todos los hombres y creen en todos los artículos del Credo, respetando en todo a 
Dios: Solamente blasfeman de la Iglesia y del clero romanos; por esto tan grandes 
multitudes de laicos les prestan atención." ("Catolicismo Romano: Orígenes y Desarrollo" 
José Grau. Tomo I, pág. 330. Ed. EEE, Barcelona 1987)


A continuación una respuesta a afirmaciones hechas en los foros de discusión 
de religión en Internet por parte de una persona que se hacía llamar C.C. 
(Cristiano católico) donde llega a decir que si los Valdenses sufrieron tantas 
matanzas por parte de la ICAR (Iglesia católica) es casi porque se lo merecieron 
(por ser "enemigos de Roma"). Más abajo hay algunas preguntas y respuestas del 
citado C.C.

PEDRO WALDO Y LOS VALDENSES
El movimiento evangélico de la Edad Media recibió un valioso refuerzo con la conversión 

de Pedro Waldo debido,a la impresión que le produjo la muerte repentina de un amigo 
con el cual estaba conversando. Dicho incidente hizo que este rico comerciante, dejando 
sus negocios, pensara solo en la salvación de su alma.
Un sacerdote a quien preguntó sobre el asunto le respondió que había varias maneras 

de salvar el alma, pero que la más segura era poner en práctica las palabras de Jesús 
al joven rico: -Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres. Se 
cree que el cura lo dijo con ironía, por que Waldo era un hombre muy rico; pero éste, 
que estaba decidido a conseguir la salvación a todo coste, lo cumplió al pie de la letra. 
Su gran acierto fue que, en lugar de ir a profesar el voto de pobreza en un convento, 
resolvió deshacerse de sus bienes, empleándolos él mismo para beneficio de los 
pobres y la extensión del Reino de Dios.

Consideró que era una obra muy buena a los ojos de Dios el mandar traducir y poner 

en manos del pueblo las Sagradas Escrituras. Hizo escribir a mano muchas copias que 
eran llevadas por cristianos fieles de un pueblo a otro.
El clero empezó a mirar con recelo a aquellos hombres humildes que, de dos en dos, 

descalzos y pobremente vestidos, con el volumen sagrado en la mano, iban predicando 
la Palabra de Dios, y el arzobispo Guichard les prohibió predicar.
 Pedro Waldo apeló al papa esperando que su justa causa sería reconocida, y 

compadeció con uno de sus colaboradores ante el Concilio de Letrán en marzo del 
año 1179, El papa los trató amablemente pensando que los pobres de Lyon, como 
les llamaban, permanecerían dentro de la Iglesia Católica, quedando convertidos en 
una orden monástica y, según testimonios que tenemos de sus jueces, los hallaron 
muy piadosos y austeros en su modo de vivir, pero ignorantes -según ellos- e incapaces 
de predicar. Esto fue porque, en lugar de examinarlos sobre las Sagradas Escrituras 
y las doctrinas más claras y evidentes del Cristianismo, les interrogaron, en Lenguaje 
filosófico, sobre la Santísima Trinidad, las dos naturalezas de Cristo, y otras cosas que 
los Concilios habían tratado de resolver y establecer como dogmas, sin pensar que 
Dios tiene derecho a reservarse algunos misterios, sin revelárnoslos, hasta aquel día en 
el cual seremos capaces de comprender todas las cosas.

Vueltos a Lyon, resolvieron que debían predicar el Evangelio con sencillez, porque era 

menester obedecer a Dios antes que a los hombres, y se lanzaron a la obra, 
desafiando la persecución. Esto les unió a sus hermanos los antiguos paulicianos -
descendientes de los cristianos primitivos-, a los pedrobrusianos y enriquistas, y todos 
juntos vinieron a formar la Iglesia Evangélica Valdense, que subsistió y se extendió por 
toda Europa durante varios siglos antes de que apareciese la Reforma.

El edicto de excomunión que se extendió contra ellos en el año 1181 les obligó a salir de 

Lyon, lo que fue tan beneficioso para la causa del Evangelio como lo había sido la primera 
persecución que vino a la iglesia cristiana de Jerusalén, la cual obligó a los primeros 
cristianos a extenderse por todo el mundo antiguo predicando el Evangelio.
Pedro Waldo  huyendo d  la intolerancia llegó hasta Bolonia (hoy Polonia) en la misma 

frontera de Rusia donde murió el año 1217 después de cincuenta y siete años de servicio 
para el Señor.

Los Valdenses en España
Animados por su celo misionero los valdenses recorrieron el sur de Alemania, Suiza y 

Francia llegando a España donde formaron grupos de cristianos disidentes de Roma en 
las provincias del Norte, y sobre todo en Cataluña.
El hecho de que dos concilios y tres  reyes se hayan  ocupado  de expulsarlos de nuestra 

patria  demuestra que su número tenía que ser considerable.
El clero impotente para detener el avance y, alarmado, pidió al papa Celestino III que 

tomase medidas en contra del movimiento. El papa mandó un delegado en el año 
1194 que convocó la asamblea de prelados y nobles en Mérida asistiendo personalmente 
el mismo rey Alfonso II quien dictó el siguiente decreto:
"Ordenamos a todo valdense que en vista de que están excomulgados de la Santa Iglesia 

son enemigos declarados de este reino y tienen que abandonarlo, e igualmente todos los 
estados de nuestros dominios. En virtud de esta orden cualquiera que desde hoy se 
permita recibir en su casa a los susodichos valdenses asistir a sus perniciosos discursos o 
proporcionarles alimentos atraerá por esto la indignación de Dios Todopoderoso y la 
nuestra; sus bienes serán confiscados sin apelación y será castigado como culpable del 
delito de lesa majestad; además cualquier noble o plebeyo que encuentre dentro de 
nuestros estados a uno de estos miserables sepa que si los ultraja los maltrata o los 
persigue no hará con esto nada que no nos sea agradable."

Desde entonces la persecución se hizo sentir con violencia, y en una sola ejecución 114 

valdenses fueron quemados vivos y sus cenizas echadas al río Ter en Gerona. Sin embargo,
muchos lograron esconderse y seguir secretamente la obra de Dios en el reino de León, 
en Vizcaya y en Cataluña, pues al contrario de lo que decretaba la orden real, les Veían 
con costumbres austeras y anunciando tan Claramente las Buenas Nuevas de salvación, 
bien afirmadas en textos de la Sagrada Escritura, que hasta Se menciona al obispo de 
Huesca, uno de los más notables prelados de Aragón como protector decidido de los 
perseguidos Valdenses.

Pero las persecuciones contra ellos no cesaron, llegando a su apogeo por el año 1237, 

cuando 45 de ellos fueron arrestados en Castellón y 15 de ellos quemados vivos en la 
hoguera.

En Alsacia y Lorena hubo desde el año 1200 tres grandes centros de actividad misionera. 

En Meta, el barba (pastor) Crespin y sus numerosos hermanos confundían al obispo 
Beltrán quien en Vano se esforzaba por suprimirlos. En Estrasburgo los inquisidores 
mantenían siempre el fuego de la intolerancia contra 1a propaganda activa que hacía 
el barba Juan y más de 500 hermanos que componían la iglesia perseguida de aquella 
ciudad.

En Bohemia, donde pedro Waldo terminó su gloriosa carrera, los resultados de la obra 

Misionera valdense fueron fecundos. A mediados del Siglo XIII el inquisidor de passau 
nombraba 42 poblaciones donde los valdenses habían echado raíces; y en Austria, 
a principios del siglo xIv, el inquisidor Krens hacía quemar 130 valdenses. Se cree que el 
número de ellos en Austria no bajaba de 80.000.

En Italia 1os Valdenses estaban diseminados Y bien establecidos en todas partes de la 

península. Tenían propiedades en loS grandes Centros, Y un ministerio itinerante 
perfectamente organizado.  En Lombardía los discípulos de Arnaldo de Brescia gran 
opositor del papa a pesar de que nunca llegó a separarse de la Iglesia Católico-Romana }
y que fue quemado vivo en el año 1155- unían fácilmente a los valdenses cuando éstos les 
predicaban el Evangelio. En Milán poseían una escuela que era centro de una gran 
actividad misionera.

En Calabria se estable
cieron muchos valdenses del Piamonte  en el ano 1300 en 

Fuscaldo y Montecarlo. Habían conseguido cierta tolerancia y  les permitían celebrar 
secretamente sus cultos con tal de que pagaran los diezmos al clero.
 En tres de los valles del Piamonte  Lucerna Perusa y San 
Martín  los  Valdenses formaron  pueblos enteros en las 
primeras décadas del siglo XIII.Estos datos históricos que 
poseemos de la abundante literatura producida por los 
Valdenses prueban de un modo irrefutable cuán  equivocada
 y absurda es la afirmación de la Iglesia Romana de  que el 
Protestantismo tuvo su origen en Lutero: Centenares 
de años antes de que se produjese el movimiento espiritual 
de la Reforma existían ya muchos miles de cristianos que no comulgaban con los dogmas
de la Iglesia Católica 
Romana y eran tanto o más protestantes de los errores y abusos del Catolicismo 
que el famoso fraile sajón. (extracto de "Origen e Historia de las Denominaciones Cristianas" de Samuel 
Vila, Ed. CLIE, España)



miércoles, 20 de noviembre de 2013

“OJOS VAGABUNDOS” - Por David Wilkerson



Yo no tengo una televisión o una videocasetera, y por la gracia de Dios he sido guardado de toda forma de pornografía; pero considera a los cristianos que tienen una televisión y también cablevisión. Son más de las diez de la noche y los niños están en sus camas, y se sientan a ver una película para adultos. Ante sus propios ojos ven adultos fornicando y practicando toda clase de maldad del infierno. Tanto su espíritu como su cuerpo son capturados por eso. O podría ser este escenario: estás lejos de tu casa y nadie te conoce. Te sientes solo y un curioso impulso viene sobre ti. El enemigo de tu alma te susurra: “¡Vé esta o aquella película, sólo una vez, después puedes arrepentirte!”- Entonces tú vas a una película para adultos o de media noche. Esta es corrupta y te hace sentir sucio y pecador. ¡Sales del cine vacío! O supón que en vez de salir, simplemente le cambias a una película sucia en la habitación del cuarto del motel. ¡Ahí mismo en el cuarto el Espíritu Santo se va contristado, viendo cómo un hijo de Dios tiene sus ojos pegados a una película vil, inmunda y sensual! Y aquí está un último escenario: ¡caminando por la calle te detienes en un puesto de periódicos contemplando todas las revistas pornográficas (Play Boy, Pent House, etc.) y toda una colección de otras revistas viles! ¡Sólo mirando! 

Pero compras un periódico y la revista pornográfica, escondiéndola entre las páginas del periódico. Te la llevas a tu casa y la escondes, y la sacas secretamente para anhelar lo que está en las fotos. Después de un tiempo te deshaces de ella con disgusto, diciendo: “¡Nunca más! Esto es tonto, es ridículo, ¿Quién lo necesita?”
Pero hay algo todavía más serio: supón que yo camino por las calles para ir a trabajar o para ir a la iglesia o para tomar el camión o el metro, y mis ojos están codiciando, ¡siempre mirando! ¡Satanás hace alarde de la carne en todo lugar! ¡Muchos se visten, caminan y actúan como si estuvieran poseídos por demonios! Son como pornografía caminando, tentando a tus ojos. Aunque hombres y mujeres son igualmente culpables de tener ojos “codiciosos”, los hombres son probablemente más susceptibles a ello. Las esposas tienen cuidado de hacia donde ven, mientras que sus esposos cristianos voltean sus cabezas y siguen a las mujeres con sus ojos codiciosos, en los restaurantes ¡y aún en la iglesia! ¡Las esposas observan los ojos de sus esposos! Nada es más irrespetuoso para una esposa, o más degradante, que un esposo que codicia con sus ojos, ¡en su presencia!

En la ciudad todo esto se intensifica por el evidente número de personas, la propaganda sensual y la forma en que se visten los inicuos. Años atrás, aquí en Nueva York, ¡las mujeres usaban vestidos hasta el piso! Ellas eran modestas (recatadas), todavía sentían vergüenza. Era vergonzoso aún dejarse ver el tobillo. ¡Hoy en día muchas mujeres se visten como prostitutas que rondan en busca de su presa! Aún hace cincuenta años, la mayoría de ellas habrían sido llevada por patrullas de policía, cubiertas con chamarras y, ¡acusadas de exposición indecente! Puedes estar seguro de que las tentaciones se pondrán peores entre más nos acerquemos al fin de este siglo. Va a ser algo terrible.

La pregunta es: ¿por qué un verdadero hijo de Dios pondría sus ojos en tan inicua obscenidad? Sabemos que la codicia de los ojos es una de las batallas más grandes que están siendo peleadas por los cristianos hoy en día. Me tocó ver a un hombre que cargaba su Biblia en la esquina de las calles 68 y Broadway. Al pasar junto a él una mujer que traía puesta una mini-falda, cruzó la calle, mirando hacia atrás todo el tiempo, arriesgando su vida por el tráfico. ¡Qué terrible parecía aquello! La Biblia se veía fuera de lugar. Esta es una batalla que está siendo peleada por ministros, licenciados, doctores, políticos, gente de todo tipo de vida y de cada nacionalidad. Existen miles que dan rienda suelta a esto secretamente, y quisieran que nunca nadie lo supiera, y otros miles caen en esto sólo de vez en cuando. Pero esto ejerce dominio sobre ellos y parecen no poder ser completamente libres.
Yo quiero hablarles aquí solamente a aquellos quienes buscan agradar al Señor y caminar en santidad. ¿Por qué existe esta atracción perversa? ¿Por qué algunos siguen haciéndolo? ¿Por qué los ojos codiciosos? Isaías habló de las hijas de Sión que tenían “ojos desvergonzados” u ojos desviados y codiciosos: “… las hijas de Sión se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies…” (Is. 3:16). David oró: “Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino” (Sal. 119:37). “No pondré delante de mis ojos cosa injusta…” (Sal. 101:3). Proverbios 4:25 dice: “Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante”. ¿Por qué no mantenemos nuestros ojos mirando lo recto, lo puro y hacia adelante?
Los ojos codiciosos están relacionados con un corazón trastornado e insatisfecho
No estamos reconociendo que el problema del ojo refleja un problema del corazón aún más profundo. Dios tiene que llevarnos a ver que algo no está todavía restaurado en nuestros corazones, que existe una raíz cau-sante de tener ojos codiciosos y lujuriosos.“Y sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4:23). No estamos tomando este asunto tan seriamente como Jesús lo hace. Él hace de este problema con el ojo un tema de vida o muerte. No es algo que se quita con el tiempo. Por el contrario, es algo con lo que se debe tratar en el temor de Dios, decisiva y despiadadamente. Debemos reconocer que Jesús dijo que nos podría enviar al infierno si no tratamos con esto de una vez por todas. ¡Jesús dijo que un ojo perverso debe ser sacado!

Déjenme decirles cómo surgió este mensaje. Anteriormente mencioné que vi a un hombre mirando a una mujer con minifalda, y qué mal me sentí por él. De hecho, yo pensé: “¡Eres un hombre sucio!”, pero el Espíritu de Dios me reprendió amorosamente diciendo: “Él es tu espejo. ¡Tú has estado haciendo lo mismo! Tal vez no con una Biblia en la mano, pero tú no has estado guardando tus ojos como debieras”. En aquella noche y hasta este mismo momento el Espíritu Santo puso un temor santo en mí, previniéndome de que lo que yo miro es un asunto muy serio para con el Señor. No es un rollo legalista de esclavitud. Es la vida y la muerte. Es imposible tener un corazón puro y tener ojos indisciplinados. La lascivia del ojo es una extensión de la lascivia que hay en el corazón.
La Biblia dice que hay algunos “... quienes aún mientras comen con vosotros... tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar...” (2 Pe. 2:13-14). Ellos vienen a la casa de Dios a comer con nosotros. Escuchan y disfrutan la Palabra, pero están llenos de lujuria. Esto involucra tanto a mujeres como a hombres. Ellos pretenden desear a Cristo. Dicen todas las palabras correctas, pero tienen una cosa predominante en sus mentes. Ellos están locos por las mujeres y ellas enajenadas por los hombres, ¡con ojos codiciosos! Yo he tenido a muchos de estos que vienen a mí por oración, diciendo: “No puedo aguantarlo, algo viene sobre mí. ¡La lujuria me arrasa! ¡Tiene que ser algo demoníaco!” Un ministro que fue sorprendido con ocho mujeres en su iglesia me dijo: “Todo comenzó cuando yo tenía quince años con la empleada doméstica en nuestra casa. Luego se hizo un hábito y yo no veía nada malo en hacerlo”.

En todos estos casos, es la carne, no los demonios, reinando. “Sabe el Señor... reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne andan en concupiscencia e inmundicia… atrevidos…” (2 Pe. 2:9-10). Pedro dice: “… tienen el corazón habituado a la codicia…” (2 Pe. 2:14). La palabra “habituado” ¡tiene que ver con la desnudez! Ellos han sido obsesionados con la desnudez. Ellos lo codiciaron, lo practicaron, ¡siguieron la concupiscencia con sus ojos! Pedro dice de ellos: “El perro vuelve a su vómito y la puerca lavada a revolcarse en el cieno” (2 Pe. 2:22). Estos son halagadores que andan al acecho. ¿Qué título tienen? ¡Embusteros internacionales! ¡Tienen todas las respuestas correctas! “Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error” (2 Pe. 2:18). Esta es una de las advertencias más fuertes y significativas en la Palabra de Dios para la Iglesia hoy en día.

Para todos ustedes que han escapado de los falsos maestros, que han salido del error y han escapado limpiamente de doctrinas de demonios, que han escapado de la corrupción de una iglesia o de un líder que era falso, estén atentos a otra trampa: un seductor retumbante, “espiritual”, y de lenguaje hipócrita enviado a ti por el diablo, justamente cuando estás más vulnerable. ¡A todas las mujeres casadas: escuchen este mensaje! Si tú has despertado espiritualmente y tienes hambre de Dios, si te has vuelto y ahora no quieres otra cosa más que a Cristo, pero tu matrimonio no es lo que debiera ser, si hay confusión y problemas, si las cosas se han vuelto amargas y él no comparte tus anhelos más profundos, si están creciendo separados: ¡ten cuidado! El diablo va a estar poniendo justo en tu camino a un hombre que parecerá tan espiritual, tan sabio, tan comprensivo. Este hombre pareciera que lee tu mente. ¡Él va a hablar como nadie que tú hayas escuchado jamás! ¡Va a ser altilocuente y agradable a tu vanidad! Tu esposo va a parecer muy insípido en comparación.
Había un ministro en Canadá que conoció a una “profetisa”. ¡Cómo profetizaba! Diciéndole que su ministerio sacudiría a las naciones. Ella podía ver a través de él y entenderlo. Comparada a esta mujer, su esposa era “materialista y poco espiritual”, decía él. Ellos terminaron en una aventura con la mujer profetizando todo el tiempo, diciendo: “Así dice el Señor…” ¡Mientras cometían fornicación! Otro hombre y su esposa que ahora asisten a la iglesia de “Times Square” habían pertenecido a una comunidad que hacía mucho énfasis en el pastoreo, en donde a él se le había dicho que no estaba espiritualmente a tono con ella. El grupo forzó a la esposa a divorciarse del esposo, y luego le trajeron a otro hombre (un espectro espiritual), para que se casara con ella.

Siervos del pecado
“Les prometen libertad y son ellos mismos esclavos de corrupción…” (2 Pe. 2:19). ¡Escuchen la advertencia del apóstol! ¡Cuídense! Estos, quienes tienen ojos llenos de adulterio, pue-den identificar a los que están atribulados. Te ofrecen una mano bondadosa o te llaman, diciéndote: “Tengo carga por ti, el Señor me despertó y me habló de ti. Tengo un buen oído. Dime todo lo que te sucede”. Si tú estás casado o casada, y estás en el teléfono (o en persona) descargando tu corazón con alguien que no es tu pareja, ¡entonces estás pecando y jugando con fuego! Tú estás en la mismísima trampa de la que Pedro nos advierte.
Aquí está una palabra para solteros. Si tú estás buscando a Dios y dispuesto a seguir a Cristo a cualquier costo, tú vas a ser un blanco para Satanás. Él va a enviarte a tu camino a alguien que tenga lo que yo llamo “religión de luna de miel”; esto es: ¡una plática lo suficien-temente espiritual y dulce como para llevarte al altar! Una joven esposa confesó: “¡Él sonaba tan espiritual! Todo lo que hablaba era acerca del Señor. Me dijo que Cristo era todo para él, pero el día que nos casamos, él cambió”. ¡No! Él no cambió. Sus verdaderas intenciones tan solo salieron a la luz. Ella recuerda que todo el tiempo que fueron novios tuvo una lengua espiritual, pero manos pegajosas. ¡Esa es la prueba. Niégale sus pasiones animales y verás qué tan espiritual es!.

Otros rehúsan permitir que sus ojos ofendan a Cristo en ellos
Hay una escritura que me ha dado proble-mas durante años: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mt. 5:29). Esta es una persona que está bajo el absoluto señorío de Cristo. Si la carne o el yo estuvieran en el trono, ¿qué nos podría ofender?, mas debido a que Cristo gobierna en supremacía, entonces los ojos ofenden, cualquier cosa diferente de Cristo ¡se vuelve ofensiva! Estas palabras de Jesús nos muestran que tan seriamente toma este asunto de los ojos codiciosos. Él también menciona el mismo mensaje nuevamente en Mateo 18. ¡Dos veces en un libro! Si Cristo gobierna y reina en tu corazón, tú vas a experimentar su contristamiento ¡cada vez que miras persistentemente a cualquier hombre o mujer, o ves una revista pornográfica, o te sientas y ves, aunque sea cinco minutos, una película inmunda, o compras o rentas una película atrevida! ¡Tu espíritu clamará: “Oh, Señor, ¡te estoy ofendiendo con mis ojos!”.
“Si tu ojo derecho te es ocasión de caer...” ¿Por qué Jesús habla del ojo derecho? ¿No puede tu ojo izquierdo ver lo mismo? El ojo derecho representa autoridad. Cristo se sienta a la diestra del Padre. Puesto que Dios es Espíritu, no puede haber literalmente una mano derecha o izquierda. Por el contrario, representa la posición soberana de autoridad de nuestro Señor. De esta manera tu ojo derecho es cualquier pasión que ha asumido poder o autoridad abrumadora en tu cuerpo. Los pecados del ojo derecho son aquellos que tienen raíces, aquellos que fácilmente nos acosan. Este se vuelve el ojo derecho de la carne, el ojo dominante cuando se cede al pecado como “instrumentos de iniquidad...” (Rom. 6:13).

Para algunos es un dominante ojo derecho de fantasía. Este es el curso de los matrimonios: esposos o esposas soñando despiertos en algo mejor; con un ojo inicuo que está ciego a la realidad y enfocado en alguna fantasía. ¡Ellos no pueden creer que Dios haga un mila-gro de sanidad, porque viven con una visión falsa de que en algún lugar hay un hombre o una mujer perfectos! Hace algunos años yo estaba en un programa de televisión con un comediante que se había casado más de ocho veces y estaba a punto de casarse otra vez. Yo le dije: “Creo que acabo de conocer al hombre más triste en los Estados Unidos”. Más tarde, él confesó: “¡Ocho mujeres no pudieron haber estado equivocadas! Yo esperaba que ellas me trajeran felicidad. Estuve casado con una de ellas tan sólo una semana”. Puesto que ninguna podía hacerlo feliz, él podía irse. Si tú eres uno de los que sueñan despiertos, ¡necesitas un poco de colirio del Espíritu Santo en tu ojo para limpiar tu visión! Esas fantasías pueden destruir lo que queda de tu matrimonio.

Jesús dijo: “Sácalo y échalo de ti!”. Él está diciendo simple y llanamente: “¡Es suficiente, déjalo ya, no más! ¡No más fantasías perversas! ¡No más revistas y películas sucias! ¡No más ojos codiciosos! ¡Desecha ese ojo derecho! No dejes que esa pasión tenga ningún dominio. ¡Saca esa codicia de tu corazón! Cristo no te da una excusa; Él simplemente dice: déjalo o piérdete “…pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”. Tú puedes orar, llorar por misericordia, rogar por gracia, excusarlo como debilidad, rogar desamparadamente, y aún decirle que es el trabajo de Dios y no el tuyo. Pero Jesús dice: “¡Sácalo tú, tú échalo de ti!” A nosotros no se nos mandaría a hacer algo imposible; tiene que ser posible, porque Él nos dijo que lo hiciéramos. Pero nosotros simplemente no queremos batallar contra el pecado. Por el contrario, nos plantamos enfrente de una película de la televisión, nos volvemos a algo vil, y oramos: “Dios, ¿Dónde está tu poder? ¡Libérame!” Caminamos a un puesto de revistas, tomamos una revista pornográfica , y decimos en voz baja: “Señor, ¿Dónde estás tú?”.

Escucha la advertencia de Cristo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28). La mayoría de las personas estarían de acuerdo en que una aventura secreta rompe la confianza y arruina el matrimonio, y que fuera de la gracia de Dios nunca será lo mismo. Pero el mirar literatura pornográfica, ya sea el hombre o la mujer, y codiciar las imágenes, tienen el mismo efecto. ¡Tú eres igual de infiel! Sería lo mismo que haber estado físicamente con una prostituta. Tu adulterio mental destruirá tu relación con tu esposa. Esto hiere a los matrimonios, porque el esposo o la esposa no pueden ser igual a lo que tú viste. El diablo dice: “¡Él o ella es demasiado gordo! ¡Mira con lo que estás casado!” Las comparaciones se hacen, y lo que tú tienes ¡parece muy lejano de tu fantasía! Ahora tú miras, tus ojos codician, porque él o ella no te pueden satisfacer. Satanás ha contaminado tu mente, haciéndote sentir engañado.

En el tema de la masturbación, aún los escritores cristianos han escrito que es un medio legítimo de aliviar la tensión, que esto no es fornicación. Los cristianos solteros de ahora no consideran que entregarse a ello sea pecado, siempre y cuando todo se quede en la mente. Pero la Palabra de Dios lo llama autoindulgencia. Pablo, un hombre soltero dijo: “Sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eli-minado” (1 Co. 9:27). Pablo dijo: “… mas yo no me dejaré dominar de ninguna” (1 Co. 6:12).

El peligro para los solteros, así como para los casados es que estas pasiones y hábitos empiezan a controlar y a tomar poder sobre el cuerpo. “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo, mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:18-20).

¿Puede Dios guardar a los solteros puros? ¿Puede darles ojos puros? “Y aquel que es poderoso para guardaros sin caída y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría…” (Jud. 24). A la mujer soltera o divorciada Dios le dice: “No temas, pues no serás confundida; no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada dijo el Dios tuyo” (Is. 54:4-6). Para los hombres jóvenes David dice por el Espíritu Santo: “Mi porción es Jehová” (Sal. 119:57).
¡Si la cosa inmunda en la que tu ojo se enfoca no es quitada, todo dentro de ti se vuelve perverso!
“La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas” (Lc. 11:34-35).

Había un artículo en un periódico dominical reciente que ilustra apropiadamente estos versículos. Tenía que ver con una estrella de cine que se enamoró de su compañero de actuación. Pero esto no era recíproco. Él era amable con ella y ella malinterpretó esto como amor. Él, de hecho, tenía otra novia. Ella estaba tan obsesionada con él que perdió todo raciocinio y le mandó una muñeca desfigurada, dejándola en el escalón de la entrada de su casa; acosándolo por teléfono y con cartas. La policía se la llevó para interrogarla. ¡Esto destruyó su vida!
Esto es lo que la Palabra está hablando. Esa cosa perversa que el ojo no quiere dejar, se convierte en una obsesión. Empieza a tomar control. Todo el sentido común se va, gente inteligente empieza a hacer cosas tontas y peligrosas. La mente, cuerpo, alma y espíritu se llenan de perversa oscuridad.
Una mujer joven me dijo de cómo su amor por un hombre joven la estaba destruyendo. Ella sentía que estaba perdiendo su mente, siempre fantaseando acerca de lo que sería su vida con él. Yo hablé con él, y estaba sorprendido: “Yo en ninguna ocasión le he dado una razón para que piense que la amo. ¡Nunca hemos salido! Me la he encontrado en dos ocasiones”. Ella está ahora, al borde del suicidio, obsesionada con él, y él está herido, porque no fue su culpa. ¡Fue el ojo perverso de ella!
¿Por qué es Cristo tan insistente, tan exigente, en que esta cosa inmunda sea quitada, terminada y desechada? Porque Él conoce la horrible confusión y oscuridad que esto trae consigo. Todo lo que tú hagas estará contaminado con inmundicia. No vas a poder escuchar la voz de Dios. La luz que tú pienses que hay en ti, será oscuridad. Horribles pensamientos inicuos entrarán en tu mente. Vas a ser capaz de mentir, hacer trampa, disimular, ¡llamando a lo malo bueno y pervirtiéndote en todos tus caminos! Tú dices: “Sí hay algo que domina a mis ojos. Yo tengo mi ojo en alguien o en algo. Pero no puedo detenerme. No puedo dejarlo”. Jesús no dijo que sería fácil; pero sí que sería posible. “...mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que ser echado en el fuego eterno” (Mt. 18:8). Esto puede significar que tú termines acongojado o emocionalmente cojo. ¡Pero es una de dos, eso o el infierno! Sí, puede ser como si murieras. Algo va a morir en ti, pero se tiene que ir o arruinará tu alma.

Yo leí un sermón de un predicador famoso aquí en Nueva York, dado en una catedral al norte de la ciudad. Él dijo: “No suprimas esos sentimientos profundos. Abandónate, entrégate a ellos, de otra forma vas a destruir tu personalidad”. ¡Ese predicador va a encontrarse cara a cara con un ejército de almas condenadas en el infierno que no lo van a dejar descansar por toda la eternidad, por haberles mentido!
Jesús dijo: ¡Sácalo, échalo de ti!

sábado, 16 de noviembre de 2013

Volver a la sencillez de Jesús - Aulus Argollo

                             

Durante un período en el que estuve leyendo sobre diversos temas que tienen que ver con la vida de la Iglesia, tuve una especie de amonestación de Dios para que no siguiera adelante. En esos días tuve un sueño: estábamos en un especie de salón auditorio, y Jesús estaba allí presente hablándonos. Y tuve un sentir muy fuerte: Jesús es la llave, es el secreto. No lo son los muchos apuntes y enseñanzas.

Después de esto, comencé a leer mucho sobre la historia de la Iglesia, y quedé impactado al ver estas primeras comunidades que tenían un corazón ferviente para Jesús. Ellos fueron fuertes en la predicación, y dieron su vida por Cristo.
Vi su entrega y su gran amor por Dios, y comencé a estudiar sobre ellos.
Al mirar el testimonio de estos hermanos, observé un común denominador entre ellos: había una interpretación literal de los mandamientos de Jesús; tomaban sus palabras al pie de la letra.

Con el advenimiento de los teólogos, las cosas comenzaron a complicarse, pues ellos insertaron muchas interpretaciones confusas de las Escrituras.

 Un ejemplo bíblico: Moisés y Josué:
La ley le fue entregada a Moisés. Terminado su ministerio, Josué tiene la responsabilidad de releerla sin añadidos. Muchos años después, en la oscuridad de Israel, Josías la encuentra, y con sólo leerla procede a un arrepentimiento profundo.

 Un ejemplo negativo: los fariseos:
  Con sus múltiples interpretaciones, confundieron el contenido simple de las Escrituras. Jesús los confronta y censura fuertemente, diciendo:
  ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis. (Lucas 11:52)

En ese contexto religioso, Jesús comienza su ministerio y busca a hombres sencillos que se encuentren libres de estos paradigmas y contaminaciones. Solo así podía enseñarles.

 La Iglesia del primer siglo vivió el sermón con toda sencillez e intensidad, no había comunicación escrita, todo era catequesis verbal, pero aun así fueron santos y militantes. La separación del mundo de los hermanos del primer siglo fue tremenda

 Tengo la convicción de que la unidad de la iglesia de Cristo en la Tierra será el resultado de regresar con fuerza, sencillez y arrepentimiento a la Palabra de Dios.

El problema con los teólogos.
Les cito unas frases de Lutero, quien se supone que regresó a las Escrituras, pero escribió una gran cantidad de libros con interpretaciones particulares sobre ellas.

Lutero y los judíos.
 “Primero, sus sinagogas o iglesias deben quemarse… En segundo, sus casas deben asimismo ser derribadas y destruidas… En tercer lugar, deben ser privados de sus libros de oraciones y Talmudes en los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias. En cuarto lugar, sus rabinos deben tener prohibido, bajo pena de muerte, enseñar jamás… La furia de Dios contra ellos es tan grande que están cada vez peor… Para resumirlo, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos entre vuestras posesiones, si mi consejo no os es suficiente, buscad otro mejor para que vosotros, y todos nosotros seamos libres de esta insoportable carga diabólica”. (Lutero, "Sobre los judíos y sus mentiras").

  “¿Quién les impide a los judíos volver a Judea? Nadie… Les proveeremos todas las provisiones para el viaje, para vernos por fin libres de ese repulsivo gusano. Para nosotros, ellos son una grave carga, la calamidad de nuestra existencia. Son una peste enclavada en nuestras tierras”. (Lutero, obra citada).

 Esto dijo un hombre con una Biblia en la mano, la cual nos ordena amar a nuestros enemigos.

 Una interpretación de las Escrituras que ha separado a Jesús de su palabra; muchos adoran su persona pero desatienden sus mandamientos.

  La Reforma promulgó la libre interpretación de las Escrituras, pero quien salía de la enseñanza del Dr. Lutero, moría.

 Podríamos comparar a los teólogos con magos: "nada por aquí, nada por allá... "pero aparecen las enseñanzas diversas como por arte de magia.

  "Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
  Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
   Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
   Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.
 Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres."
                                                                                                        Mt. 15:1-9 (Mr. 7. 1- 23)

Argumentos espirituales para invalidar la palabra de Dios.
La palabra ofrenda aquí es la palabra Corbán que el Señor usó hablando a aquellos judíos que
no honraron a sus padres. Básicamente lo que esos judíos decían a sus padres era “cualquier cosa
con la que te puedas beneficiar de mi: mi propiedad, mi ingreso, es Corbán, esto es, dedicado
a Dios y no te lo puedo dar”. Este era un juramento que acostumbraban hacer para no ayudar a los
padres. Hacían juramentos dedicando todo a Dios, y por lo tanto podían alegar que no tenían nada
para ayudar y de ese modo no tenían obligación para tal apoyo hacia sus padres

Hoy en la Iglesia existen muchos cristianos que son paganos, porque al igual que los idólatras adoran a Dios pero siguen en sus propios caminos; adoran a Jesús pero no conocen sus mandamientos.

                Jesús es para ellos sólo un objeto de adoración.

  ¡Tengamos cuidado que nuestra adoración a Cristo no sea sólo una contemplación mística! También existe una contemplación que es práctica, que tiene que ver con el amor a sus mandamientos.

  Mientras las corrientes de pensamiento se multiplican, y se amontonan maestros (teólogos), Jesús pide la exclusividad.

  "Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos." (Mt. 23:8-9)

Reseña de una experiencia de M. Moraes:

  "La mayor clase de Hermenéutica que yo tuve en mi vida, la más contundente instrucción de cómo tratar con la palabra de Dios, fue en Salvador, en un retiro abierto de pastores. En ese retiro estaba Jorge Himitian y un pastor se acercó para hablar con él. Este pastor estaba separado y casado con otra mujer y yo pude presenciar esa conversación entre este hombre y Jorge Himitian.
  "El hombre le preguntó a Jorge: “-Hermano ¿que cree Ud. en cuanto a ese asunto de divorcio y recasamiento?”. Jorge abrió en Lucas 16:18 y le leyó: “-Yo creo esto, que todo aquel que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella y aquel que se casa con la repudiada comete adulterio también”. Hasta ahí iba todo bien, pero el hombre le dijo: “-Está bien, pero ¿cuál es su interpretación de ese versículo?”. Entonces Jorge le respondió: “-Bueno hermano, yo voy a dar mi interpretación de este versículo. Mi interpretación es que todo hombre que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio y el que se casa con la repudiada también comete adulterio”. El pastor, ya nervioso y confuso, replicó: “-NO, yo no le pedí que me lea otra vez el versículo. Yo lo que quiero saber es cuál es su interpretación del texto”. Y Jorge le dijo: “-Ah bueno, discúlpeme. Yo le voy a dar entonces mi interpretación del pasaje. Todo hombre que deja a su mujer y se casa con otra comete adulterio y el que se casa con la repudiada también comete adulterio”.
  "Yo, al ver esa situación me gozaba y agradecía Dios por lo que estaba viendo. Fue una gran enseñanza para mí. "


El Padre le da exclusividad al Hijo:

"Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd." (Mateo 17:5)

El Sermón del Monte fue el material de catequesis que la Iglesia usó por siglos. Jesús termina su exposición hablando de los dos cimientos, de alguna manera estableciendo el fundamento de la conducta regular de un discípulo.


 "Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca." (Mateo 7:24; Lc. 6.46- 49)



La adoración verdadera:

  "Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra". (Luc. 10:39)

  Cuando María está frente a Jesús, no está en una adoración mística, sino que está oyendo sus palabras. Quienes oyeron atentamente sus palabras, fueron tocados por una fe transformadora.

   "Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;
y el que me ve, ve al que me envió.
  Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.
  Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
  El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
  Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he  de decir, y de lo que he de hablar.
  Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho." ( Juan 12:44-50)

  Jesús dice: "¿Quién me ama?" En sus últimas horas, como en una especie de resumen nos dice así:
"El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama;y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.  Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió." (Jn. 14:21-24)

 Tenemos que leer los Evangelios y poner como prioridad lo que Jesús puso como prioridad.
Acerca del Sermón del Monte, quisiera enfatizar:
*¿Estamos escuchando lo que Jesús nos dice acerca del fundamento?

*La profunda espiritualidad que se desprende de sus enseñanzas, el servicio, el amor, la humildad. Tenemos la necesidad de catequizar a los hermanos con los mandamientos dados en el Sermón del Monte.

*Cuando hablamos de la separación del mundo, ¿entendemos lo que Jesús nos dice? La Iglesia del primer siglo no tuvo muchos de los problemas que tenemos hoy en día; ellos se santificaron y fueron criticados por eso.

¿Porqué Juan escribió su evangelio?

  "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (Jn. 20:30-31)

  La historia de Cristo tiene que seguir siendo leída y contada de manera constante. Porque sin darnos cuenta podemos volvernos paulinos, teniendo el foco más puesto en los escritos apostólicos que en las palabras de Jesús.

El mismo apóstol Pablo nos sugiere que sea la palabra de Cristo la que llene nuestra mente y corazón:

"La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales." (Col. 3:16)

Cuando esta historia es relatada le da un firme anclaje a la fe del hombre.
En nuestros encuentros debería haber mucha más centralidad sobre Cristo y su historia, sus palabras.

¿Por qué se escribió el evangelio de Lucas?
 "Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido." ( Lc. 1:1-4)

Tenemos que tener cuidado con los pensamiento teológicos que colonizan nuestra mente y solapadamente nos debilitan. Limpiemos nuestra mente, no solo de los teólogos agustinianos, sino también de los teólogos de la Reforma.

 Los movimientos que estudié antes y después de Lutero, anabaptistas, valdenses, moravos, puritanos, cuando estos hermanos leyeron la Biblia y la obedecieron con sencillez, terminaron viviendo en comunidades que querían vivir lo que Jesús enseñó, constituyeron una hermandad en amor que hablaron claramente al mundo.

 Su energía no estaba puesta en entender, sino en vivir, en practicar.

 Hay una enorme diferencia con muchos grandes pensadores que le robaron a la cristiandad la fuerza de la verdad en su pureza.

 "Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;" (1Ti 6:3-6)

Un aporte de Manuel Rocha

  "Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo." (2 Co. 11:3)

  Pienso que muchas veces somos engañados y perdemos la sencillez de Jesús, y sin darnos cuenta estamos diluyendo las enseñanzas de Jesús en medio de nuestras explicaciones.

Diluimos la fuerza del sabor de Jesús, como quien diluye el gusto de una bebida deliciosa.

Creo que las cosas que necesitamos para el tiempo del fin, no las vamos a hallar en nuestros baúles de muchos apuntes. Como Mario dice: Jesús es suficiente.

Necesitamos una reeducación alimentaria. Quien de Él come, tiene vida.

   "¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme.
  Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.
  Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
   Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles."
                                                                                                                                  (2Co 11:1-5)
Mario Fagundes:
Cuidado con ser engañados con otro espíritu, un espíritu que no revele verdaderamente a Jesús.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Aprendiendo a Jesús - Eliseu Moreira


Eliseo.
Le pedí a Dios que me hablara y Dios hablo conmigo:
Recibí todo esto en medio de un llanto y quebrantamiento.

No recibas gloria humana. Mt. 5:34 y 44
No busques reconocimiento humano.
No quieras aplausos. Mt. 23:5
Nada hagas nada por vanagloria. Fil 2:3
No hagas nada para aparecer, mostrarte.
Ama los últimos lugares. Mt 23:6
No te entristezcas si no fuiste elegido. Jn. 3
No tengas temor de ser rechazado.
Abandona tu derecho de respuesta.
No confíes en tu carne. Fil. 3:2 en nada humano, títulos, recursos, dinero.
No vivas en torno a ti mismo.
No estés ansioso. Fil.4:6
Alégrate siempre en Dios. Fil. 4:4
Busca primero la vida de resurrección. Col.3:1-4
Se misericordioso, bondadoso y humilde. Fil. 3:12-13
No hables bien de ti mismo. Mt. 23:12
No te quejes de los hermanos. Col. 3:13
Se perdonador.
No hables mal. Stg. 4:11
Mi palabra habite en tu mente. Col. 3:16
No seas vengativo. Ro. 12:17
Da gracias por todo. Col. 3:17
Huye de las contiendas de palabras. 2 tim. 2:14.
Alimentate de mi. Jn. 6:57

Esta no fue una palabra para predicar, sino para mi pripio corazón.  Como una expresión del Espíritu Santo, para llevarme a un quebrantamiento que va más allá de lo emocional.
Un tratamiento de Dios al corazón.

lunes, 4 de noviembre de 2013

VIVAMOS EN VICTORIA (Predicado por Iván Baker en el retiro de pastores año 1987)


Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.2° Corintios 2:14

Hace algunos años me detuvo en el circo romano frente a las ruinas de lo que había sido, hace ya casi veinte siglos, el magnífico palacio del Emperador Nerón. Ya nada quedaba de la gloria de ese lugar, pero aún se hacía visible en la arena de la pista oval que se extendía a la derecha y a la izquierda del palacio. Desde allí es que el emperador contemplaría, en medio del entusiasmo de la multitud, el paso de los legendarios carros romanos impulsados por los veloces caballos.

Culminaba la fiesta cuando el vencedor se presentaba radiante, emocionado,
con los brazos levantados en señal de victoria, y recibía, quizá de la misma
mano del emperador, entre el estruendoso aplauso y los vítores de la multitud
enfervorecida, la corona de laureles, el trofeo de la victoria.
Pero pronto se eclipsaron estas imágenes y un pensamiento profundo y
solemne me sobrecogió. Según cuenta la historia, allí mismo, frente al
palacio, era posible que mis pies pisaban la tierra misma que bebió la sangre
de nuestros hermanos que dieron sus vidas por ser fieles a Jesús. Ellos
penetraron las regiones celestiales entre las aleluyas de los ángeles.
Triunfaron; “no amaron sus vidas hasta la muerte”. Ceñirán sus coronas.
Nada mejor aquí que recordar las palabras de Pablo:
 “¿No sabéis que los que
corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el
premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de
todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible,
pero nosotros, una incorruptible”. 2° Corintios 2:14

LA VICTORIA DE CADA DIA GARANTIZA LA VICTORIA FINAL
Así como una línea está formada por una sucesión de puntos donde cada
punto conlleva y orienta la línea, nuestra victoria final es el producto de
constantes, pequeñas victorias obtenidas en cada paso de nuestra vida
cristiana.
El Señor quiere que siempre seamos victoriosos. Juan nos dice que: “todo lo
que es nacido de Dios vence al mundo” (1° Juan 5:4). Lo dice también Pablo
en el texto citado al principio. Notemos que Juan dice que todos triunfamos:
“Todo lo que es nacido de Dios…” Pablo subraya siempre: “Dios nos lleva
siempre en triunfo…” Entonces es la voluntad de Dios que todos seamos
siempre triunfantes, cualquiera sea la circunstancia: en la salud, en la
enfermedad, en la abundancia, en la escasez, en el despojamiento e todo, en
la vida o en la muerte. ¡Siempre y en cualquier circunstancia, en Cristo
somos más que vencedores! (Ver Romanos 8:38,39).

DIOS HA PROVISTO TODO PARA QUE VIVAMOS EN VICTORIA
Podemos estar seguros que nuestro padre nunca nos pedirá algo que no le
podemos dar. Nuestro Padre es justo y lleno de amor y misericordia. Nunca
va a sobrecargar a alguno de sus hijos de una carga que no pueda soportar. Es
cierto que a veces estamos sometidos a pruebas enormes. Pero él nos asegura
que su gracia será suficiente: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados
más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la
tentación la salida, para que podáis resistir” (1° Corintios 10:13)
¡Que increíble es esto, que seres tan débiles estén destinados a ser tan fuertes
y victoriosos! ¿Cuál es el secreto? Es que ésta gran victoria no es algo que
nosotros logramos sino algo que Dios hace en nosotros por medio de
Jesucristo, en el poder incomparable del Espíritu Santo, cuando le damos
plena libertad para actuar en nuestras vidas, “…haciendo él en vosotros lo
que es agradable a Dios” (Hebreos 13:21). Quizá Pablo nunca expresó mejor
el secreto de su victoria que cuando declaró: “Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo…” (Gálatas 2:20).

NECESITAMOS ESTAR BAJO EL GOBIERNO DE DIOS

Si esto es así, ¿Por qué ay tantas creyentes débiles y frustrados? Por mucho
tiempo este fue mi dilema, no sólo al observar otras vidas sino también la
mía. Mis mejores esfuerzos por ser victorioso frecuentemente terminaban en
desaliento. Después comprendí cuál era la traba: yo estaba esperando
bendición de Dios, cuando algunas de las áreas de mi vida no estaban bajo el
gobierno de Dios. Estas áreas estaban bajo mi control. Había una mezcla
entre su voluntad y la mía.
Pronto me di cuenta que era inútil luchar con Dios. El no me había mentido.
Cuando me llamó me pidió todo, y me di cuenta que él no iba a cambiar.
Ahora digo: ¡Aleluya; que bueno es que Dios no cambia! Ahora me doy
cuenta que toda mi vida debe estar bajo su autoridad. Este es un paso esencial
para nuestra vida de victoria.
Pero esto no es todo. Porque quizá nos queda la idea de un sometimiento
pasivo a la voluntad de Dios. Nada más equivocado. Someternos solamente
no nos hace victoriosos. La victoria es efecto de una lucha, y ninguna lucha
es pasiva. Somos soldados. El combate arrecia cada día contra el enemigo
que nos asedia constantemente.
Al someternos a Dios él nos da sus recursos para ser triunfantes en ésta
lucha. Aquí de nuevo debemos entender bien: Dios nos manda tomar todos
los recursos que él nos da. No es suficiente tomar algunos. Esto es
justamente lo que nos recomienda el apóstol Pablo: “Tomad toda la
armadura de Dios” (Efesios 6:13-18).

Al decir, “toda la armadura”, vuelvo a decir que no será suficiente tomar una
parte. Por supuesto, nuestra lucha es espiritual, y las armas que debemos usar
son espirituales, pero Pablo nos describe estas armas con el ejemplo de la
antigua armadura romana. Quisiera anotar algunas cosas que me hicieron
mucho bien, pero primero consideremos la acción de nuestro adversario.

LA ESTRATEGIA DEL ADVERSARIO

Pablo ponía atención en “no ignorar sus maquinaciones”. ¿Cómo son sus
ataques? ¿De que manera se manifiestan? Hay tres áreas en que generalmente
ataca:
 Nos incita a licencias y pecados sexuales.
 Trata de desalentarnos.
 Procura estimular nuestra altivez.
Estos ataques nos pueden llegar por mil vías y agentes diferentes. De
nuestro andar entre la gente, en el trabajo. De los medios de difusión. De
nuestro tiempo perdido en vanidades. De los flechazos de impureza que
nos llegan de las imágenes y las canciones sensuales.
Otro terreno que codicia es el hogar. Le encanta producir conflictos en el
matrimonio, entre padres e hijos. Otro terreno predilecto es el de la
iglesia, produciendo conflictos entre hermanos, pastores y obreros. Pone
toda su astucia para evitar que cooperen, para impedir que oren, que sean
santos.
El objetivo de sus ataques es que nos rebelemos contra Dios, hacernos
desobedecer y destruir nuestra vida espiritual.
Sin embargo, Dios ha provisto toda la protección necesario. Para cada
situación nos ha dado adecuada salida; para cada ataque la adecuada arma
de contraataque. Toda ésta protección es tan perfecta porque ¡El mismo
Jesús, gloriosamente presente en el Espíritu, es nuestra protección! Cristo
ya nos ha dado la victoria. Tratamos con un enemigo ya vencido en Cristo
Jesús nuestro Salvador.

¿CUALES SON NUESTRAS ARMAS ESPIRITUALES?

Volvamos a la carta de Pablo a los Efesios para ver la alegoría de la
armadura las piezas que se señalan para nuestra defensa. Después
veremos las de la lucha y el ataque. Estas piezas de armadura representan
nuestra conducta, nuestra forma de vivir. Nuestro caminar en rectitud es
nuestra primera protección. Jesús pudo decir: “Viene el enemigo, pero
nada tiene en mí”. No había pecado en Jesús; el enemigo no tiene parte en
él.

Primero Pablo indica que deben estar “ceñidos nuestros lomos con la verdad”

Luego que debemos estar vestidos con “la coraza de justicia”.
También que debemos tener “calzados los pies con el apresto del 
evangelio de la paz”.
Además, nos recomienda: “Tomad el yelmo de la salvación”.
Ahora vemos las armas que debemos usar en el combate:
“Sobre todo el escudo de la fe”
En segundo lugar, Pablo nos insta a tomar “la espada del Espíritu, que es 
la palabra de Dios”.
Luego nos dice que debemos estar “orando en todo tiempo, con toda 
oración y súplica, y velando en ello”.
En realidad al ponernos ésta armadura estamos “revistiéndonos de 
Cristo” (Gálatas 3:27). ¿No es él nuestra verdad, justicia, la gloria de 
nuestro evangelio, nuestra salvación? ¿No es de su boca que sale la 
espada de dos filos, y que él nos ha dado? ¿No es él nuestra oración? El 
abrió el camino por su sangre para que podamos orar. Ayuda nuestra 
flaqueza por su Espíritu. ¡Nuestra victoria es revestirnos de él!

NUESTRA ESTRATEGIA EN EL COMBATE

Hemos revisado la estrategia de nuestro adversario y la manera en que 
nos llegan sus ataques. Hemos pasado revista a nuestras armas. Ahora nos 
toca revisar nuestra estrategia en el combate.
 Debemos estar conscientes que nuestro enemigo nos acosa. No es 
cuestión de una vez por semana. La batalla es sin cuartel y sin 
horarios.
 Debemos estar velando, “orando en todo tiempo y velando en 
ello”.
 Debemos actuar sin demora cuando el Espíritu Santo nos advierte 
un ataque.

Algunas exhortaciones finales:
Indignémonos santamente ante cualquier insinuación a la impureza. Tratemos 
de la misma manera toda insinuación hacia nuestra propia exaltación. 
Apliquemos la sangre redentora sobre toda ofensa. Aprendamos a triunfar 
sobre todos los defectos. Aprendamos a desalojar todo lo negativo de nuestra 
mente por medio de la salvación que Cristo nos ha dado. Llenemos la mente 
de fe, confianza y esperanza. Cambiemos nuestras cavilaciones por oraciones 
que se toman fuertemente de sus promesas.

No estamos solos. Busquemos otro hermano/a que esté accesible, y 
pongámonos de acuerdo en el nombre del Señor para orar juntos, confesar y 
exhortarnos y enseñarnos mutuamente. Sintamos carga y responsabilidad el 
un por el otro.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por 
medio de Aquel que nos amó, Por lo cual esto seguro que ni la 
muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni 
lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna 
otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es 
Cristo Jesús Señor nuestro.
 Romanos 8: 37-39

sábado, 2 de noviembre de 2013

LA BENDICIÓN DE SER SEGUNDO - Vanjo Farias Cap. 3

Capítulo3 

 El síndrome de Saúl – Todos pueden Ser Honrados, 
después de Mí. 

 Una lectura cuidadosa del libro de 1 Samuel revela mucho del corazón de Saúl:

 1 Sam. 13:11-14; preocupado en garantizar “su” reino desobedeció al Señor,
profanando el sacrificio.

 1 Sam. 14:24-35; espiritualidad exterior con exigencias absurdas que generaron locos
actos de rebelión. Edifica un primer altar, después de tantos años. Actos como estos
no demuestran una actitud de quien quiere honrar al Señor, mas bien quieren
garantizar su posición delante de Dios y de los hombres cumpliendo procedimientos.

 1 Sam. 15:1-11; desobediencia por temor al pueblo. Le era más importante ser
aprobado por los hombres que por Dios. Se revelaba como un hombre carnal, que
necesitaba de la aprobación humana para afirmarse.

 1 Sam. 15:12; edificó un monumento a sí mismo. Quería que todos supiesen que él,
el gran Saúl, había derrotado a los amalecitas. David levantaba altares al Señor,
Saúl monumentos a sí mismo.

 1 Sam. 15:13-21; se excluía de la reprobación, atribuyendo la culpa al pueblo (el
pueblo perdonó, trajo..., mas el pueblo tomó) . Y se incluye en lo que es aprobado
(destruimos, destruí totalmente) . Buscaba su propio interés y honra, aún en perjuicio
del pueblo que le había sido confiado por Dios. Que diferencia con David: “Y David
dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la
maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y
contra la casa de mi padre.” (2 Sam. 24:17). Que diferencia con Pablo: “ Nosotros
somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros
débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados.” (1
Cor. 4:10); “Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros
aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros
seamos como reprobados.” (2 Cor. 13:7); “De manera que la muerte actúa en
nosotros, y en vosotros la vida.” (2 Cor. 4:12)

 1 Sam. 15:22-31; reprendido con severidad, se arrepiente superficialmente,
admitiendo que temió al pueblo, pero no consigue esconder su dolencia crónica: la
incontrolable necesidad de ser honrado: “... pequé, hónrame...”.¡Que absurda
contradicción!

 1 Sam. 18:6-30; no soportaba ver que otro recibiera más honra que él. Ver la
reprobación de Dios sobre él y la bendición de Dios sobre otro no le trajo a
arrepentimiento y humillación (Salmo 51:10, 12, 16-17), sino rabia, miedo y deseo
homicida. Hijo de Caín. Cuando somos reprobados por el Señor, sólo la humillación
desvía el juicio. Fue así con Ezequias: “1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de
muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu
casa, porque morirás, y no vivirás. 2 Entonces él volvió su rostro a la pared y oró a
Jehová y dijo: 3 Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he
andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que
te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro. 4 Y antes que Isaías saliese hasta la
mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: 5 Vuelve, y dí a Ezequías,
príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu
oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano...” (2 Reyes 20:1-5). Hasta
perversos como Acab encontraron misericordia cuando se humillaron (1 Reyes 21:17-
29)

 1 Sam. 22:17-19; enloquecido por los celos, mata a los sacerdotes.

 1 Sam. 23:20-21; hombre movido por sentimientos. Escuchaba malos consejos y
hacía lo que el corazón le dictaba, esclavo de los deseos y las emociones. Bendecía,
no a los rectos y amantes de la justicia, sino a los traidores y desleales, ya que
atendían a sus deseos.

 1 Sam. 24 y 26; con mucho remordimiento, pero sin ningún arrepentimiento.
Manifestaciones de llanto y emoción sin cambio de conducta. Comportamiento típico
de quien obra por sentimientos y no por principios.

 1 Sam. 28:1-7; no oye más a Dios, busca oír a Satanás.

 1 Sam. 31; muere abandonado por Dios a quién había despreciado y por los hombres
de quién tanto buscó aprobación y honra. ¡Qué triste fin!


4- Descubriendo la bendición de ser segundo 
 En toda esta locura y tiniebla en la que estaba envuelto Saúl, brilló con sencillez el corazón
de Jonatán. Él era el heredero natural y legítimo del trono de su padre, con todo, sabía que la
ley de Dios estaba por encima de la ley hereditaria.

 Jonatán reconocía que Dios había escogido a David para ser rey sobre Israel y se alegraba
en esto.

 No importaba que David tomara el lugar que era suyo. Dios había establecido a David.
Esto era suficiente para Jonatán. Él no necesitaba defender su posición.

 Saúl nunca se vio a sí mismo como siervo de Dios, sino apenas como rey de Israel. En esta
locura, tienta a Jonatán a destruir a David (1 Sam. 20:30-31). La reacción del corazón de
Jonatán es un modelo del corazón de Aquel que a Sí mismo se humilló tomando la forma de
siervo (Filip. 2:5-8)

“Entonces se levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en
Dios. Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre
Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe.” (1 Sam. 23:15-18)

 Que esta difícil declaración sea una constante en nuestra boca y corazón: “yo seré
segundo después de ti”.

 Que el Señor nos libre del complejo de Amán, que quería la reverencia de todos, no
aceptando que ninguno lo ignorase. Encontremos gozo en la humillación. El Señor nos dé
valentía y fe para permanecer en la cruz. Identifiquémonos con el Cordero crucificado, para
ser incluidos en su exaltación (Filip. 3:2-11)

 Que el Señor nos libre del síndrome de Saúl, que no toleraba la honra dada a su prójimo, y
que vivía para usufructuar su posición y no para servir a Dios y a los hombres a través de
ella. Alegrémonos con la honra de nuestros hermanos y seamos siervos de todos, por amor a
Cristo (1 Cor. 9:19-23).

 El Señor nos conceda un corazón como el de Jonatán, que con alegría cedió su lugar a su
compañero. Que no se esforzó para mantenerse en la posición de “jefe”. Que no compitió
con aquel que, naturalmente, debería ser su siervo y no su rey.

Que nos sea dado un corazón como el de Jonatán, un hombre que descubrió la bendición de ser segundo.

 El Señor, al comparar su Reino con el reino de las tinieblas, considera común que en el
mundo, donde domina Satanás, los hombres se esfuercen por ser reconocidos, honrados,
destacados y estimados por todos. Pero, a todos sus hermanos, aquellos con quién ha de
heredar el Reino Eterno de Su Padre, Él ordena: “... pero entre vosotros no será así...”
(Marcos 10:35-45) ¡Amén!


Referencias básicas: Rom. 12:3; 2 Cor. 4:4-6; Mateo 23:5; Apoc. 14:13; 1 Cor. 8:1-3; Juan
6:63; Rom. 8:5-8; 1 Sam. 15; 1 Sam. 23:15-18.