Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de junio de 2015

La oración intercesora: una prioridad. C. Lancioni

Moisés el intercesor.

Ex. 17:8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.
9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.
10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.
11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.
12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro,


Al leer este pasaje ,no encuentro mención sobre una orden expresada de Dios a Moises acerca de levantar las manos durante el conflicto, quizá esa acción fue una respuesta espontanea de Moisés al ver lo que estaba sucediendo en el campo de batalla.
Pero Moisés noto que cuando sus manos estaban en alto, algo sucedía, Israel se volvía fuerte frente a su enemigo, así fue que decidió permanecer con sus manos en alto.

¿Que expresan las manos en alto?

Levantan las manos quienes necesitan ayuda, quienes necesitan ser vistos, quienes se rinden en la guerra, las manos del niño se levantan para que su papa lo alce, pueden manifestar devilidad y necesidad de ayuda, también las manos en alto expresan alabanza, adoración, gratitud
.

Muchas de estas cosas estarían en el pensamiento de Moisés en aquel momento, pero ya siendo hombre anciano, sus brazos se agotaban y decaían, así que casi haciendo trampa, se sienta sobre una roca y Aarón junto a Hur sostienen sus manos firmes hasta que el conflicto fue superado.

Es una figura muy expresiva la que aparece aquí, el intercesor sentado sobre la roca (que es Cristo) con sus manos en alto hasta la que la victoria es tomada.

Moisés no hizo otro aporte en ese momento, no tomo ningún arma, ni determino la acción estratégica, para eso estaba Josué como general, su acción proactiva (participo plenamente) fue sostenerse perseverante en oración.

El omnipotente Dios de la gloria, todo soberano, no necesitaba de ninguna ayuda, podía dar victoria a su pueblo sin ningún agregado humano, pero toda esta escena fue planteada para  aleccionar a su pueblo (especialmente a nosotros como iglesia), acerca de la necesidad de la acción espiritual junto a toda actuación humana, parece que si no es así, las cosas pueden complicarse.

Por eso fue que aquel hecho tuvo que ser registrado en un libro para memoria, como una lección que no debe ser olvidada.

El discípulo imitando a su maestro.

Jos. 8:18 Entonces Jehová dijo a Josué: Extiende la lanza que tienes en tu mano hacia Hai, porque yo la entregaré en tu mano. Y Josué extendió hacia la ciudad la lanza que en su mano tenía.

Luego de la gran victoria de Jericó, el pueblo estaba animoso, si pudieron tomar semejante ciudad amurallada, que fácil sería con una ciudad pequeña como Hai.

Pero Acan había prevaricado, había desobedecido la orden de no tomar nada de allí, y por afán de lucro desobedece y esconde el botín bajo su tienda.

Josué 7:11 Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.

El pecado no tratado, siempre trae aparejado complicaciones.

Una vez tratado el problema, se emprende nuevamente la conquista, pero en esta oportunidad si hay una orden de Dios a Josué: Extiende la lanza que tienes en tu mano...

25 Y el número de los que cayeron aquel día, hombres y mujeres, fue de doce mil, todos los de Hai.26 Porque Josué no retiró su mano que había extendido con la lanza, hasta que hubo destruido por completo a todos los moradores de Hai.

La victoria fue posible PORQUE...

Esa es la clave predominante en la batalla: una lanza extendida. Aquí nuevamente nos encontramos frente con el mismo sentido espiritual.

Cuidado con el pragmatismo que centra su confianza en los recursos y la actuación humana, porque no se encuentra allí la verdadera clave del éxito.

Jesús intercesor, nuestro modelo en todo, también en esto.

Lc. 22:39 Y saliendo, se fue,
como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron.

Vers. Lat. 39 Saliendo Jesús, se encaminó, como de costumbre, hacia el Monte de los Olivos; y los discípulos también Lo siguieron.

Mt. 14:23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.

Los evangelios están llenos de menciones de Jesús retirándose a orar, especialmente el evangelio de Lucas.
Me he preguntado muchas veces, ¿como serian las oraciones de Jesús?¿que cosas hablaría con el Padre?

En la hora final cuando todo se volvió muy intenso, el apóstol Juan corre el velo y nos concede el privilegio de ver a Cristo orando por sus discípulos:

Jn. 17:1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

Luego de tomar la cena y enseñar, todo esto abarcado entre el capitulo 13 y el 17, Jesús levanta los ojos al cielo y comienza a orar por sus discípulos en presencia de ellos:

3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.
6 He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.
7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;
8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,
10 y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.
11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.
12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.
13 Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.
14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.
19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.
26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Es mucho lo que podríamos extraer de este pasaje tan rico, pero quiero poner el énfasis no en el contenido de la oración, sino en la pasión de Cristo orando por los suyos, como quien derrama el corazón en suplica ferviente por el bien de este puñado de discípulos.

Esta oración no se hizo en secreto, como se nos aconseja orar, sino delante de los discípulos mismos, para que puedan captar lo que en el corazón de Jesús había, en mi parecer Juan, el discípulo amado queda profundamente impresionado por esta oración y la registra.
Y como suele ser normal, las oraciones publicas son el resultado de aquello que se oro previamente en privado, creo que este mismo tenor era el que dominaba la oración privada en la vida de Jesús.

Jesús anticipándose a una crisis de sus discípulos:
Lc.22:31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

Que palabras más consoladoras, que un padre se ponga en la brecha por sus discípulos, la oración es el mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos carnales y espirituales.

Hoy Jesucristo vive ejerciendo el ministerio de interceder por nosotros.
Heb. 7:25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

Ro.8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Pablo en los mismos pasos que Jesús.

Col. 2:1 PORQUE quiero que sepáis cuán gran solicitud tengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca vieron mi rostro en carne; 2 Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento.

Los pone en conocimiento de su lucha en oración, porque saber que alguien esta clamando a Dios por mí, me trae esperanza, consuelo, confianza en medio de situaciones difíciles.

Fil. 1:3 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros,
4 siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros,

1 Tes. 1:2 Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones,3 acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre


En estas dos epístolas que tienen un carácter personal.
2 Tim. 1:3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día;

Flm. 1:4 Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones,

Sosteniendo las manos de los padres.

Ef. 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;
19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,


Una responsabilidad que NO debe ser desatendida:

Hch. 6:1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.
3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.
4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.


Queridos hermanos reclamen de nosotros esto, pastores que ejercen con diligencia y responsabilidad la oración por la iglesia.

Todo el tiempo que invertimos en la oración nunca será un tiempo mal empleado.

Cada uno en el lugar desde donde miramos a nuestras familias, la iglesia, especialmente los discípulos que Dios nos ha confiado, requieren nuestra oración perseverante, con manos en alto como las de Moisés, para que haya victoria y conquista.

Respondiendo una importante pregunta: ¿como cuido Jesús a sus discipulos?

  • Jesús cuido a los discípulos desde una cariñosa relación de paternidad.
  • Les enseño las verdades eternas.
  • Los corrigió en sus errores.
  • Les comunico la gloria del Padre.
  • Les demostró como trabajar en el Reino con su vida misma.
  • Intercedió en forma constante por ellos.

Imitemos a Jesús también en esto.
En forma espontanea.
En forma sistemática.
Con insistencia.
Con ayunos.
Haciendo conocer que estamos orando.


Claudio A. Lancioni

martes, 7 de abril de 2015

Mes de ayuno y oración.



Joel 2:15  Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno sagrado
 y llamen a concejo.


Que hermoso texto para convocarnos a ayunar, nos invitamos a un tiempo de ayuno colectivo, para humillarnos delante de Dios y buscar su rostro.


Dan 9:3 Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
Dan 9:20 Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios;9:21 aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.

Dan 10:2 En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas.3 No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas. 4 Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel.


5 Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. 6 Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud. 7 Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron.


Tenemos aquí dos pasajes de la escritura fuertemente inspiradores, Daniel uno de los grandes ayunadores de la biblia, recibe pronta respuesta a la oración y mucho más que eso, recibe una visitación celestial.
Todos deseamos y necesitamos que el cielo nos visite, la presencia santa y viva de Dios en nuestras vidas y familias, emprendamos este camino recorrido y señalado por Jesús mismo como una de las disciplinas regulares de sus discípulos:


Mat 6:16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.


Motivos de oración:

Ayunamos por nuestra santidad:  Sal 69:10 Lloré afligiendo con ayuno mi alma,
Que sea un tiempo de apertura a la voz del Espíritu Santo, exponiendo nuestros caminos delante de Dios con la disposición a ser corregidos.

Ayunamos para ser oídos en lo alto: Ez 8:23 Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio.
Que sea un tiempo de ruego por las distintas necesidades que la vida nos plantea, en lo familiar, laboral, económico, en nuestra salud.
Para romper toda carga de opresión: Isa 58:6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
2Co 10:3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; :4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,:5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
El hijo de Dios apareció para deshacer las obras del diablo (1 Jn. 3:8),  es tiempo de tomar autoridad contra las fuerzas del mal, rogando la intervención liberadora del Espíritu Santo. (familia, hermanos devilitados o apartados, contactos, parcela de oración)


Puertas abiertas al evangelio: 2Tes. 3:1 Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros,
Roguemos para que nuestro Padre, nos abra puertas en la evangelización en cada barrio de la ciudad,  en las ciudades de la región, en el país,  en otros lugares de mundo.


Para que el Señor levante obreros: Mat 9:37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
En este texto nos encontramos con un mandato divino, nosotros nos ocupamos de formar discípulos y obreros, pero es indudable que la carga, la pasión, la entrega a la misión debe ser generada por Dios mismo.


Durante el mes de Abril, nos invitamos a perseverar en ayunar tres días a la semana, de Martes a Jueves, para que todos podamos participar, sugerimos  un ayuno parcial, como el profeta Daniel lo práctico  (Dn. 10:2), estos días podemos comer alguna fruta, frutas secas que son muy calóricas, legumbres, alguna comida de harina de maíz, etc, teniendo un espíritu austero, concentrándonos en la oración, los que puedan hacer ayuno total por supuesto sería lo ideal.
En este periodo quitemos la mirada de todo aquello que nos distrae,  tv, Internet, celular, redes sociales, entretenimientos (películasfútbol, etc.), creemos que esta práctica tendrá un efecto depurativo de hábitos que quizá sin ser pecaminosos, no nos edifican.


Mat 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
Mat 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,

¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

lunes, 19 de mayo de 2014

El avivamiento de Gales.

 EVAN ROBERTS
(1878 - 1951)

Las semillas de avivamiento son siempre nutridas en los corazones de los humildes. Y así era con el grande Avivamiento Galo de 1904. Era en un joven carbonero llamado Evan Roberts en quien Dios le dió una visión ardiente para un avivamiento espiritual. Evan Roberts no poseía los dones de una inteligencia eminente o de un lenguaje elocuente, sino simplemente una pasión ardiente para Jesús. Mientras otros jóvenes estaban navegando botes en la bahía, el joven Roberts estaba fielmente asistiendo las juntas de oración.

Aunque solamente era de 26 años, Evan Roberts no tenía tiempo para el placer y entretenimiento juvenil. "Día y noche él oraba, lloraba y suspiraba sin cesár por un grande despertamiento espiritual..." Roberts escribe, "Por diez o once años he orado por un avivamiento. Podía estar despierto toda la noche leyendo o hablando acercas de avivamientos." Con el tiempo Evan Roberts fue hechado fuera de su morada por su ama quien pensaba que en su entusiásmo estaba poseído o un poco de loco. "Pasaba las horas orando y predicando en su cuarto hasta que la señora tuvo miedo de él, y le pidió que se fuera."

El papel de Evan Roberts en el avivamiento Galo era cualquier cosa excepto convencional. Frecuentemente él simplemente guiába a la gente en la oración o leía las Escrituras. Luego en otros tiempos se quedaba silencio, mientras uno trás otro, la gente confesaba sus pecados o daban testimonio del poder y de la victoria de Cristo. También había tiempos gloriosos de adoración que literalmente duraban horas. De cuando en cuando Roberts meramente daba una instrucción humilde y dejaba al Espíritu Santo que hiciera lo resto. Él era un ejemplo constante, no de cómo no predicar, sino de cómo ser guiádo por el Espíritu.

El avivamiento Galo era una invasión poderosa del Espíritu; el Reino de Dios radicalmente manifestado en la tierra. "Los salarios de los trabajadores, en vez de ser desperdiciados en la bebida y los vicios, ahora estaban trayendo grande gozo a sus familias. Las deudas pendientes estaban siendo pagadas por miles de conversos jovenes. La restitución era la orden del día.

Los negocios del alcohol y de las jugadas perdían su trafico y los teatros se cerraban por falta del patrocinio. Durante este tiempo la pelota era olvidada por ambos los jugadores y los fanáticos, aunque nada era mencionado del pulpito acercas de ello. La gente tenían nuevas vidas y nuevos interéses. Las juntas políticas eran canceladas o abandonadas. Parecían ser completamente fuera de la cuestión ya que nadie estaba interesado. Los líderes políticos del parlamento en Lóndres se abandonaron a sí mismos a las juntas de avivamiento. Las barreras denominacionales hechas por el hombre completamente se cayeron según los creyentes y los pastores adoraban al Señor majesto de ellos." Una de las facciones salientes del avivamiento era la confesión del pecado, pero no solo entre los perdidos, sino entre los salvados. Todos eran quebrantads y derretidos delante la cruz de Cristo.

Por todo el avivamiento, Evan Roberts constantemente insistía en la necesidad de tratar honestamente con el pecado, la obediencia completa al Espíritu Santo, y a la preeminencia del Señor Jesucristo. Evan Roberts era instrumental en traér sanidad a un país entero porque le importaba y lloraba y oraba.

El abrazaba el corazón quebrantado de Dios y se lo ofrecía para atrás mediante la oración y la intercesión. ¡Como un resultado "por dondequiera que él íba, los corazones eran inflamados con el Amor de Dios"!

El avivamiento de Gales empezó en 1904. Comenzó como un movimiento de oración. Seth Joshua, un evangelista presbiteriano, llegó al colegio Emlyn en Newcastle (Inglaterra). En este colegio estudiaba un minero, Evan Roberts, de 26 años de edad, para entrar al ministerio. Los estudiantes estaban tan conmovidos que pidieron asistir a la siguiente campaña de Joshua. Entonces se suspendieron las clases para ir a Blaenerch, donde Seth Joshua oró en público: "Oh Dios, dobléganos." Evan Roberts se fue adelante y oró con gran agonía: "Oh Dios, doblégame."

Cuando regresó, ya no pudo concentrarse en sus estudios. Se fue al director del colegio y le explicó: "Sigo escuchando una voz que me dice que tengo que ir a casa y hablar a nuestros jóvenes en mi iglesia. ¿Es esta la voz del diablo o la voz del Espíritu?" El director respondió sabiamente: "El diablo nunca da órdenes como esta. Ud. puede tomar una semana libre." Entonces Evan se fue a su pueblo y dijo al pastor: "He venido para predicar." El pastor no estaba muy convencido, pero preguntó: "¿Qué te parece hablar en la reunión de oración el lunes?" Ni siquiera le dejó hablar en la reunión, sino dijo a los que asistieron: "Nuestro hermano joven, Evan Roberts, siente que tiene un mensaje para ustedes si desean quedarse al final."
Diecisiete personas se quedaron, y fueron impresionados con la manera directa de hablar del joven. Evan Roberts les dijo: "Tengo un mensaje de Dios para ustedes: Ustedes tienen que confesar ante Dios cada pecado del cual estén conscientes, y tienen que arreglar todo mal que han hecho a otros. Segundo, tienen que despojarse de todo hábito dudoso. Tercero, tienen que obedecer al Espíritu prontamente. Finalmente, tienen que confesar públicamente su fe en Cristo." A las diez de la noche, todas las diecisiete personas habían respondido.

El pastor estaba tan contento que pidió: "¿Qué te parece hablar en el culto de misiones mañana por la noche? ¿Y el culto del miércoles de la noche?"El predicó toda la semana, y le pidieron quedarse otra semana más. Entonces llegó la victoria. De repente, las columnas eclesiásticas aburridas en los diarios cambiaron: "Grandes multitudes de personas están siendo atraídas a Loughor." La carretera principal donde se encontraba la iglesia, estaba repleta de gente que quería llegar a la iglesia. Los propietarios de tiendas las cerraban temprano para encontrar un asiento en la iglesia. Un reportero fue enviado y describió vivamente lo que vio: una reunión extraña que duró hasta las 4:25 de la madrugada; y aun a esa hora la gente no quería ir a casa.

El movimiento pasó sobre Gales como una marea alta; en cinco meses se convirtieron cien mil personas en todo el país. Cinco años después, el Dr.J.V.Morgan escribió un libro para desprestigiar el avivamiento; su crítica principal fue que de estos cien mil convertidos, ¡después de cinco años "solo" setenta y cinco mil seguían siendo miembros de iglesias! El impacto social fue asombroso. Por ejemplo, los jueces no tenían ningún caso a juzgar: no hubo robos, ni asaltos, ni violaciones, ni asesinatos, ni malversaciones, nada. Los consejos distritales tuvieron asambleas de emergencia para discutir de qué hacer con la policía que ahora se quedó sin trabajo.

En cierto lugar, llamaron al sargento de la policía y le preguntaron: "¿Qué hace Ud. con su tiempo?" - El respondió: "Antes del avivamiento teníamos dos trabajos principales: prevenir delitos, y controlar multitudes como por ejemplo en partidos de fútbol. Desde que comenzó el avivamiento, prácticamente ya no hay delitos. Entonces simplemente nos quedamos con las multitudes." - Un miembro del consejo preguntó: "¿Qué significa esto?" - El sargento respondió: "Ud. sabe donde están las multitudes. Están llenando las iglesias." - "¿Pero cómo afecta esto a la policía?" - "Tenemos diecisiete policías en nuestro puesto. Tenemos tres cuartetos, y si alguna iglesia desea que cante un cuarteto, entonces nos llaman al puesto."

Mientras el avivamiento pasó por Gales, el alcoholismo se redujo a la mitad. Hubo una ola de bancarrotas - casi todas cantinas. Hubo también cierto atraso en las minas, porque muchos mineros se convirtieron y dejaron de hablar groserías; entonces sus caballos que jalaban las carretas de carbones en las minas, ya no podían comprender lo que les dijeron. El avivamiento afectó también la moral sexual. En los números provistos por los expertos del gobierno británico, se notó que en dos condados el número de nacimientos ilegítimos había bajado en 44% dentro de un año después del comienzo del avivamiento. El avivamiento pasó por Gran Bretaña, Escandinavia, Alemania, Norteamérica, Asia Austral, África, Brasil, México y Chile. Como siempre, comenzó con un movimiento de oración.

Evan Roberts no tenía los dones de un gran intelecto, ni era un orador elocuente, pero tenía una pasión ardiente por Jesús. Mientras otros jóvenes estaban paseando en sus veleros en la bahía, el joven Roberts asistía fielmente a las reuniones de oración. Aunque tenía solamente 26 años, Evan Roberts no tenía tiempo para distracciones y placeres juveniles. Día y noche sin cesar oraba, lloraba y suspiraba por un gran avivamiento espiritual. El escribió: "Por diez u once años había orado por avivamiento. Podía quedarme despierto toda la noche para leer o hablar sobre avivamiento." Finalmente fue desalojado de su cuarto alquilado, porque la propietaria pensaba que en su entusiasmo estaba poseído o un poco loco. Pasaba horas orando y predicando en su cuarto, hasta que la señora le tuvo miedo y le pidió marcharse.

El papel de Evan Roberts en el avivamiento no fue nada convencional. A menudo simplemente guiaba a la gente en oración o leía las Escrituras. En otras ocasión se quedaba sentado tranquilamente, mientras la gente, uno por uno, confesaban sus pecados o dieron testimonio de la victoria y del poder de Cristo. También había tiempos gloriosos de adoración que duraban horas. Roberts solo daba instrucciones humildes de vez en cuando, y dejaba que el Espíritu Santo hiciera el resto.

El era un ejemplo constante, no de como predicar, pero de como dejarse guiar por el Espíritu. El avivamiento galés fue una invasión poderosa del Espíritu; el reino de Dios se manifestó de manera radical en la tierra. Los ingresos de los trabajadores, en vez de malgastarse en bebidas y vicios, traían ahora gran alegría a sus familias. Grandes deudas fueron pagadas por miles de nuevos convertidos. Hacer restitución fue la orden del día. Los negocios de juegos y alcohol perdieron su trabajo, y los teatros cerraron. El fútbol fue olvidado tanto por los jugadores como por los espectadores, aunque no se dijo nada acerca de ello desde los púlpitos. La gente tenía nuevas vidas y nuevos intereses. Las reuniones políticas fueron suspendidas o abandonadas; nadie estaba interesado. Los líderes políticos del parlamento en Londres se dedicaron ellos mismos a las reuniones de avivamiento. Las barreras denominacionales, hechas por los hombres, colapsaron completamente cuando creyentes y pastores adoraban juntos a su Señor majestuoso."

Una de las características sobresalientes del avivamiento fue la confesión de pecados, no solo entre los incrédulos, sino entre los cristianos. Todos fueron quebrantados y se derritieron ante la cruz de Cristo. Durante todo el avivamiento, Evan Roberts enfatizaba constantemente la necesidad de tratar honestamente con el pecado, la obediencia completa hacia el Espíritu Santo, y la preeminencia del Señor Jesucristo.

Evan Roberts fue un instrumento para traer sanidad a un país entero, porque se preocupaba y lloraba y oraba. El abrazó el corazón quebrantado de Dios y se lo volvió a ofrecer por medio de la oración y la intercesión. Como resultado, dondequiera que iba, los corazones se encendieron con el amor de Dios.

jueves, 1 de mayo de 2014

El ministerio de la oración intercesora - Andrew Murray

Capítulo 1- LA FALTA DE ORACIÓN

"Codiciáis, y no tenéis", Santiago 4:2.
"Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese" (intercesor), Isaías 59:16.
"Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti", Isaías 64:7.
EN NUESTRA última convención en Wellington para la profundización de la vida espiritual, las reuniones de la mañana se dedicaron a la oración y a la intercesión. Se halló gran bendición tanto al oír lo que enseña la Palabra de Dios sobre la necesidad y el poder de la oración, como al unirnos para la súplica unida. Muchos pensaron que sabemos muy poco acerca de la oración perseverante e importuna, y que ésta es en realidad una de las necesidades más grandes de la iglesia.

Durante los últimos dos meses, he asistido a varias convenciones. En la primera, una Conferencia Misionera Holandesa en Langlaagte, la oración fue el tema general de los mensajes. Luego en la próxima, en Johannesburgo, un hombre de negocios dijo que tenía la profunda convicción de que la iglesia de nuestro día necesita grandemente más del espíritu de la práctica de la intercesión. Una semana después, en una Conferencia Ministerial Holandesa, pasamos dos días estudiando la obra del Espíritu Santo y, posteriormente, otros tres días estudiando la relación del Espíritu con la oración. Fuimos guiados a escoger el tema de la oración para las reuniones de los pastores en las sucesivas convenciones. Por todas partes la gente confesaba: “¡Oramos muy poco!” Junto con esto, parecía haber el temor de que, a causa de la presión del trabajo y la fuerza del hábito, era casi imposible esperar cualquier cambio grande.
Estas conversaciones me produjeron una profunda impresión. Había una gran desesperanza por parte de los siervos de Dios con respecto a la posibilidad de que se produjera un cambio completo y se hallara una real liberación, de un fracaso que solo puede impedir nuestro gozo en Dios y nuestro poder en su servicio. Yo le pedí a Dios que me diera palabras para llamar la atención sobre este mal, pero aun más, que despertara la fe e inspirara la seguridad de que Dios por su Espíritu nos capacitara para orar como debemos.
Permítame presentarle algunos ejemplos para demostrar cuan universal es la falta de una adecuada vida de oración.

El año pasado, el doctor Whyte, de la Iglesia Libre de San Jorge. Edimburgo, en un mensaje dirigido a los pastores, dijo que el como joven pastor, había pensado que cualquier tiempo que le quedara de la visita pastoral, debía pasarlo hasta donde le fuera posible estudiando libros. El quería alimentar a su pueblo con lo mejor que pudiera prepararles. Pero ahora había aprendido que la oración era más importante que el estudio. El les recordó a sus hermanos aquella elección de los diáconos para que se hicieran cargo de las recolectas, para que los doce apóstoles persistieran "en la oración y en el ministerio de la palabra". Dijo que algunas veces, cuando los diáconos le llevaban su salario, él tenía que preguntarse si había sido tan fiel en sus obligaciones como los diáconos en las de ellos. El sentía como si ya fuera tarde para volver a adquirir aquello que había perdido, e instó a sus hermanos a orar más. ¡Qué solemne confesión y advertencia por parte de alguien que ocupa un puesto alto! ¡Oramos muy poco!

Hace dos años, durante una convención que se realizó en Regent Square, en una conversación con un pastor londinense muy conocido, surgió este tema. El insistía en que dedicar muchísimo tiempo a la oración, implicaría el descuido de los llamados imperativos del deber. Este pastor dijo: "Antes del desayuno, se recibe el correo de la mañana, donde hay diez o doce cartas que se tienen que contestar, además de cumplir otros compromisos incontables, más que suficientes para llenar el día. Es difícil ver cómo puede hacerse eso".
Le respondí que era sencillamente asunto de escoger si el llamado de Dios a que le dediquemos nuestro tiempo y nuestra atención era más importante que el de los hombres. Si Dios esta esperando encontrarse con nosotros y darnos bendición y poder del ciclo para su obra, es una política miope poner otro trabajo en el lugar que Dios y la espera en él deben de ocupar.
En una de nuestras reuniones pastorales, el superintendente de un distrito grande lo expresó del siguiente modo: "Yo me levanto en la mañana y paso media hora con Dios, estudiando la Palabra y orando, en mi cuarto, antes del desayuno. Luego, salgo, y estoy ocupado todo el día con numerosos compromisos. Creo que no pasan muchos minutos sin que respire una oración para pedir guía y ayuda. Después de mi día de trabajo, realizo mis devociones nocturnas y le hablo a Dios acerca de la obra del día. Pero de la oración intensa, definida, e importuna de la que habla la Biblia, sabemos muy poco". ¿Qué debo pensar de tal vida?, preguntó él.

Todos vemos el contraste que hay entre un hombre cuyos ingresos escasamente sostienen a su familia y mantienen su negocio, y otro cuyos ingresos lo capacitan para expandir su negocio y también para ayudar a otros. Puede haber una vida cristiana sincera en la cual sólo hay suficiente oración para mantener la posición que hemos logrado, pero sin mucho crecimiento en la espiritualidad o semejanza a Cristo. Esa es una actitud más bien defensiva, que busca pelear contra la tentación, y no una actitud agresiva que se extiende hacia los logros mas elevados. Si en verdad ha de haber una marcha de fortaleza en fortaleza, y una experiencia significativa del poder de Dios para santificarnos y hacer que desciendan bendiciones sobre otros, tiene que haber una oración más definida y perseverante. La enseñanza bíblica acerca de clamar día y noche, de continuar firmes en la oración, de velar y orar, de ser oídos por la importunidad, en algún grado tiene que llegar a ser nuestra experiencia, si hemos de ser intercesores.
En la siguiente convención se presentó la misma pregunta en forma algo diferente. "Soy presidente de un centro al cual le corresponde atender un distrito grande. Veo la importancia de orar mucho, y sin embargo, mi vida casi no me deja tiempo para ello. ¿Hemos de someternos? O díganos, ¿cómo podemos lograr lo que deseamos?"

Admití que la dificultad era universal.
Uno de nuestros misioneros en África del Sur que más honores ha recibido tuvo la misma queja: "A las cinco de la mañana hay personas en la puerta que esperan medicinas. A las seis llegan los tipógrafos, y tengo que ponerlos a trabajar y enseñarles. A las nueve me llama la escuela, y hasta tarde en la noche estoy ocupado con numerosas cartas que tengo que contestar".
Para responder, cité un proverbio holandés: “Lo que es más pesado tiene que pesar más”. Es decir, lo más pesado tiene que ocupar el primer lugar. La ley de Dios es inmutable; así como sucede en la tierra, en nuestra comunicación con el cielo, sólo obtenemos según lo que damos. A menos que estemos dispuestos a pagar el precio, a sacrificar tiempo y atención, y tareas aparentemente legítimas o necesarias a favor de los dones celestiales, no necesitamos buscar mucho poder del cielo para nuestra obra".
Todo el grupo se unió en esta triste confesión. Lo habían pensado bien, habían lamentado el asunto incontables veces. Aun así, allí estaban ellos, con todos estos clamores que ejercían presión y todos los fracasos de las resoluciones de orar, que obstruían el camino. Posteriormente, en este libro hallará el informe que le dirá hacia dónde nos llevó esta conversación.

Permítame hacer mención de un testigo más. Durante mi viaje me encontré con uno de los padres Cowley, quienes tienen retiros para los clérigos de la iglesia anglicana. Me interesé en saber la línea de enseñanza que él seguía. En el transcurso de la conversación, él usó la expresión "la distracción de los negocios", que según él, era una de las grandes dificultades a que tenía que hacer frente en sí mismo y en otros. Por los votos de su orden, él estaba obligado a dedicarse especialmente a la oración. Pero le parecía muy difícil. Todos los días, tenía que estar en cuatro diferentes puntos del pueblo en que vivía; su predecesor le había dejado la responsabilidad de varios comités, donde se esperaba que él hiciera toda la obra. Parecía que todo conspiraba para impedirle orar.

Ciertamente, este testimonio demuestra que la oración no ocupa el lugar que debiera ocupar en nuestra vida pastoral y cristiana. Todos estamos dispuestos a confesar tal deficiencia. Estos ejemplos también indican que las dificultades que bloquean la liberación hacen casi imposible el regreso a una vida verdadera y llena de oración.
Pero ... bendito sea Dios: "Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios". "Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra".
El llamado de Dios a orar mucho no necesita ser una carga, ni una causa de continua auto condenación. El quiere que sea un gozo. El puede hacer que sea una inspiración. Por medio de ese llamado nos puede dar fuerza para todo nuestro trabajo y hacer descender su poder para que obre por medio de nosotros en nuestros semejantes.

Sin temor, confesemos el pecado que nos avergüenza, y luego hagámosle frente en el nombre de nuestro poderoso Redentor. La misma luz que nos muestra nuestro pecado y nos condena por él, nos mostrará la vía de escape hacia la vida de libertad que agrada a Dios. Que esta infidelidad en la oración nos convenza de la falta en nuestra vida cristiana que yace en la raíz de ella. Luego, Dios usará este descubrimiento para llevarnos, no solo al poder para orar que tanto anhelamos, sino también al gozo de una vida nueva y saludable, de la cual la oración es la expresión espontánea.
¿Cómo puede transformarse nuestra falta de oración en una bendición? ¿Cómo puede cambiarse en un sendero de entrada en que el mal sea dominado? ¿Cómo puede llegar a ser nuestra relación con el Padre lo que debe ser: una relación de continua oración e intercesión, de tal modo que nosotros y el mundo que nos rodea seamos bendecidos?

Tenemos que comenzar regresando a la Palabra de Dios para estudiar el lugar que Dios quiere que ocupe la oración en la vida de su hijo y de su iglesia. Un nuevo entendimiento de lo que es la oración según la voluntad de Dios, de lo que nuestras oraciones pueden ser, por la gracia de Dios, nos librará de nuestras, débiles y deterioradas actitudes acerca de la absoluta necesidad de la oración continua, que yacen en la raíz de nuestro fracaso.
Cuando nosotros logremos un discernimiento de lo razonable y recta que es esta asignación divina, y cuando estemos plenamente convencidos de la manera tan maravillosa como cuadra con el amor de Dios y con nuestra propia felicidad, nos libraremos de la falsa impresión de que ésta es una demanda arbitraria. Con todo el corazón y con toda el alma, estaremos de acuerdo y nos rendiremos a ella, y nos regocijaremos en ella, como la manera única y posible de que la bendición del cielo venga a la tierra.
Todo pensamiento de que ésa es una tarea y una carga de esfuerzo propio y fatiga, pasará. Tan sencilla como es la respiración para la vida física, así será la oración en la vida del cristiano que está dirigido y lleno por el Espíritu de Dios.

A medida que pensamos en esta enseñanza de la Palabra de Dios sobre la oración y la aceptamos, comprenderemos que nuestro fracaso en nuestra vida de oración es el resultado de nuestro fracaso de la vida en el Espíritu. La oración es una de las funciones más celestiales y espirituales de la vida en el Espíritu. ¿Cómo pudiéramos tratar de cumplirla o esperar cumplirla de tal manera que agrade a Dios, sin que nuestra alma tenga perfecta salud y nuestra vida esté poseída y movida por el Espíritu de Dios?
El discernimiento con respecto al lugar que Dios quiere que la oración ocupe en una vida cristiana plena, nos mostrará que no hemos estado viviendo la vida verdadera y abundante. Cualquier pensamiento sobre orar más, o sobre orar de manera eficaz, será vano, a menos que lleguemos a una relación más íntima con nuestro bendito Señor Jesús. Cristo es nuestra vida. El vive en nosotros de una manera tan real que su vida de oración en la tierra y de intercesión en el cielo se nos infunde en la medida en que nuestra entrega y nuestra fe lo permitan y lo acepten.

Jesucristo es el sanador de todas las enfermedades, el vencedor de todos los enemigos, el que libra de todo pecado. Nuestro fracaso nos enseña a volvernos de nuevo a él, a hallar en él la gracia que da para orar como debemos. La humillación de nuestro fracaso pasado puede transformarse en nuestra mayor bendición. Roguémosle a Dios que él visite nuestra alma y nos haga aptos para aquella obra de intercesión que es la mayor necesidad de la iglesia y del mundo. Sólo mediante la intercesión puede descender del cielo el poder que capacitará a la iglesia para conquistar al mundo.

Avivemos el don dormido que no hemos puesto en uso. Tratemos de reunir, enseñar y agrupar a todos los que podamos para que le recordemos a Dios sus promesas. No le demos a él descanso hasta que haga que su iglesia sea un gozo en la tierra Nada sino la oración puede hacer frente al intenso espíritu de mundanalidad de que se oyen quejas por todas partes.

jueves, 3 de abril de 2014

Porque no llega el avivamiento - cap. 16 - L.Ravenhill



Yo os engendré mediante el Evangelio.
              Pablo
¡Oh hermano, ora! A pesar de Satanás, ora. Emplea horas en oración. Antes descuida a los amigos que el orar. Mas bien ayuna y piérdete el desayuno, el almuerzo, el té, la cena - el sueño - antes que descuidar la oración. Y no debemos hablar acerca de la oración, debemos orar con vehemencia. El Señor está cerca. El viene calladamente mientras las vírgenes duermen. 
                                 Andrés A. Bonar
Pasaron siete años
... antes que Carey bautizara el primer convertido en la India.
... antes que Judson ganara el primer convertido en Birmania.
... que Morrison trabajó antes que el primer chino viniera a 
Cristo.
... Moffat declara que esperó para ver la primera evidencia del mover 
del Espíritu Santo sobre los Bechuanas en Africa.
... antes que Henry Richards trajera el primer convertido en Banza Manteka.
A. J. Gordon

Oración-la sangre del alma 
George Herbert 

"¡DAME HIJOS O MUERO!"

El avivamiento es imperativo porque las compuertas del infierno se han abierto sobre esta degenerada generación. 
Necesitamos (y decimos que queremos) avivamiento. Sin embargo, los cristianos elegantes y superficiales del presente quisieran el Cielo abierto y el avivamiento servido como por una máquina expendedora de gaseosas. 
Pero Dios no ha mecanizado su glorioso poder para adaptarlo a nuestro calendario religioso.

"Deseamos que venga el avivamiento a nosotros como vino en las Hébridas," dijo hace poco un pastor. Pero, ¡hermanos! ¡el despertamiento no vino a las islas de Escocia por sólo desearlo! Los cielos fueron abiertos y el gran poder de Dios sacudió aquellas islas porque, "frágiles hijos del polvo… santificaron un ayuno y convocaron a solemne asamblea" y esperaron con lágrimas, cansancio y dolores de parto ante el trono del Dios vivo. 
Esa visitación vino porque Aquel que buscó una virgen para engendrar Su Hijo Amado, halló un pueblo de pureza virginal en aquellas almas de visión y pasión ardiente. Ellos tenían un solo motivo al orar. 
Ninguna petición fue manchada por la necesidad de salvar la cara a alguna denominación decadente. Su ojo era sencillo, deseando sólo la gloria de Dios. No les movía la envidia de otro grupo que les sobrepasara en crecimiento, sino que estaban celosos por Jehová de los Ejércitos, cuya gloria estaba en el polvo, "las murallas arruinadas y las puertas consumidas con fuego."

Para atraer el mover del Espíritu Santo, una iglesia evangélica, basada en la Biblia no basta. Amados, tenemos miles de iglesias así alrededor del mundo.
Una señorita de diecisiete años y un joven de la misma edad pueden ser padres, y hasta pueden estar casados legalmente, pero, ¿justifica esto el engendrar? ¿Tendrán seguridad financiera para cubrir las necesidades? 
¿Son mentalmente maduros para guiar ese niño en el camino que debe andar? 
El avivamiento moriría en una semana en algunas de nuestras iglesias "bíblicas", pues, ¿Dónde están las madres en Israel para cuidar a los recién nacidos? 
¿Cuántos de nuestros creyentes son capaces de guiar un alma de las tinieblas a la luz de Cristo? 
Sería tan lógico tener nacimientos espirituales en la condición en que están algunas iglesias como poner un bebé en manos de un retrasado mental.

El nacimiento de un hijo natural es precedido por meses de carga y días de dolor. Así es el nacimiento de un hijo espiritual. 
        Jesús oró por Su Iglesia, pero para lograr su 
        nacimiento espiritual se entregó a la muerte. 
Pablo oraba "noche y día... con vehemencia" por la iglesia; y además estaba con dolores de parto por los pecadores. 
Fue "Cuando Sión estuvo de parto que engendró hijos."

Aun cuando los predicadores claman semana tras semana: "Tenéis que nacer otra vez," ¿cuántos pueden decir con Pablo: "Aunque tuviereis diez mil ayos en Cristo, no tenéis muchos padres, pues yo os engendré en Cristo Jesús por la palabra verdadera del Evangelio"? 
Así, los engendró en la fe. No dice que oró meramente por ellos, sino implica que estuvo de parto por ellos. Si durante el último siglo los alumbramientos físicos hubieran sido tan escasos como los nacimientos espirituales, la raza humana casi se habría extinguido.
    "Debemos orar para vivir la vida cristiana," 
    decimos; cuando la verdad es que debemos vivir 
    la vida cristiana para orar. 
"Si estuviereis en Mí..., pedid" (o sea, orad). Ya sé que "pedir" incluye solicitar a Dios la salvación de nuestros amados. Pero orar es más que pedir. Orar es ciertamente ponernos bajo el dominio del Espíritu Santo a fin de que El pueda obrar en y por nosotros.
En el primer capítulo del Génesis vemos que cada cosa con vida producía fruto según su especie. Del mismo modo, ¿no tendría cada alma regenerada que traer otras almas a luz?

A los evangelistas se nos atribuyen muchos éxitos que no son realmente nuestros. 
Hay una mujer en Irlanda que ora horas enteras. Cada día ora por este pobre tartamudo. Otros me dicen: "No pasa un día que no interceda ante el trono de Dios por usted." 
Estos cristianos han engendrado muchas almas que se me atribuyen a mí, mientras que muchas veces yo no soy sino la partera de tales nacimientos espirituales. 
En el juicio nos sorprenderemos de ver grandes galardones ir a discípulos desconocidos. A veces pienso que los predicadores que atraemos los ojos del público estaremos entre los menos recompensados. Por ejemplo, conozco hombres que predican hoy sermones que predicaron veinte años atrás, que ya no traen vida. 

Estos predicadores años atrás oraban.
Uno me dijo: "Es cierto, hermano, ahora no oro tanto como lo hacía antes, pero el Señor comprende." ¡Ay! ¡El comprende!… pero no nos excusa por estar más ocupados que lo que El quiere que estemos. 
Es verdad que la ciencia ha aliviado algunos de los sufrimientos que nuestras madres conocieron al dar hijos al mundo, pero la ciencia nunca podrá acortar los largos meses de embarazo. 
Del mismo modo, nosotros los predicadores hemos hallado medios más fáciles de conseguir que la gente venga al altar para salvación o para ser llenos del Espíritu Santo. 
Para la salvación se permite a la gente que sólo levante la mano, y "listo," los gemidos al pie del altar son eliminados. 
Para ser llenos del Espíritu Santo -se dice a la gente- "solo ponte de pie donde estás y el evangelista orará por ti y serás lleno." 
¡Qué vergüenza! Hermano, antes que el milagro tenga lugar, verdadero avivamiento y nacimiento de almas todavía demandan dolores de parto.
La venida de un bebé al mundo incomoda el cuerpo de la madre. Así el crecimiento del "cuerpo" de un avivamiento y la agonía de intercesión incomoda la iglesia. 
      La futura madre siente más y más la carga a medida que se acerca el tiempo del nacimiento ( a menudo pasando horas de desvelos y lágrimas.) Así, las lámparas del santuario han de quemar a medianoche mientras intercesores angustiados derraman sus almas cargando la iniquidad de una nación. 
      La futura madre, a menudo, pierde el deseo de comer, y por amor al que ha de nacer se niega ciertas cosas. Así, la negación de comida y un amor que consume se apodera de los creyentes, que se avergüenzan de la esterilidad de la iglesia. 
      Cuando las mujeres están embarazadas, a medida que se acerca el alumbramiento, se ocultan de las miradas públicas. (Así, por lo menos, lo solían hacer.) Del mismo modo, los que conocen dolores de parto en el alma se ocultan de la publicidad y buscan el rostro del Dios santo.

Es evidente que Jacob amaba a Raquel mucho más que a Lea; sin embargo, la "mujer dichosa" era Lea, porque ella tenía hijos. 
Considera cómo Jacob sirvió catorce años por Raquel; sin embargo, aquella espléndida devoción no fue ningún consuelo para la mujer herida de esterilidad. Sin duda, Jacob demostró su amor cargándola de joyas como era costumbre en aquellos días; pero las fruslerías externas no la consolaban, y aunque Raquel era hermosa de vista, su esterilidad no hallaba compensaciones en su hermosura o en la admiración de otros. 
La terrible verdad era que Lea tenía cuatro sonrientes niños alrededor de sus faldas, pero de la estéril Raquel se burlaban hombres y mujeres. 
Puedo imaginarme a Raquel-con los ojos rojos de llorar, más que los ojos de Lea jamás estuvieron, con su cabello desordenado, con su voz ronca por el gemir- viniendo ante Jacob, disgustada por su esterilidad, humillada por la desesperación de su condición, llorando con un grito penetrante: 
      "¡Dame hijos, o si no, me muero!" (Génesis 30:1). 
Este grito desgarraba el corazón de Jacob como una espada desgarraría su carne.

Para espiritualizar esto diremos que su oración no era de rutina, sino de desesperación, 
        pues había sido presa del dolor, 
        pasmada de vergüenza y 
        humillada por su esterilidad. 
Predicador, si tu alma es estéril, si las lágrimas están ausentes de tus ojos, si los convertidos están ausentes de tu altar, ¡no te conformes con tu popularidad! ¡rehusa el consuelo de tus títulos o de los libros que hayas escrito! Sincera pero apasionadamente, invita al Espíritu Santo a inundar tu corazón de dolor porque eres espiritualmente incapaz de traer hijos. ¡Oh, el reproche de nuestros altares estériles! ¿Crees que el Espíritu Santo se deleita en 
        nuestros órganos eléctricos, 
        nuestros pasillos alfombrados, 
        nuestras nuevas decoraciones, 
          si la cuna está vacía? 
          ¡De ningún modo! 
¡Oh, que el silencio de muerte del santuario pueda ser roto por el bendito grito de recién nacidos!

No hay reglas fijas para el avivamiento. Aunque los bebés nacen en todas partes por el mismo proceso, ¡cuán diferentes son entre sí! ¡No hay copias exactas! 
Por el mismo proceso de dolor de alma y oración insistente y carga por la esterilidad se han producido todos los avivamientos en todas las edades. Pero ¡cuán diferentes han sido los avivamientos entre sí!

A Jonathan Edwards 
          no le faltaban congregaciones, y 
          no tenía apuros financieros, 
          pero el estancamiento espiritual le aterrorizaba. 
La vergüenza de la falta de conversiones doblegó sus rodillas y golpeó su espíritu de tal modo que su alma herida se aferró al trono de gracia en silencioso gemir hasta que el Espíritu Santo vino sobre él. La Iglesia y el mundo conocen la respuesta de sus victoriosas vigilias. 
          Los votos que hizo, 
          las lágrimas que derramó, 
          los gritos que salieron de su boca, 
todo está escrito en el libro las crónicas de las cosas de Dios.

Del mismo modo Zinzendorf, Wesley, etc. que fueron sus parientes espirituales, (pues hay una aristocracia del Espíritu como la hay de la carne.) Tales hombres desprecian todos los honores y buscan tan sólo ser honrados por el Espíritu Santo.

Las historias políticas y militares se desarrollan alrededor de simples individuos. La historia está tapizada con nombres de hombres que se invistieron de poder de una manera u otra y muchas veces hicieron temblar el mundo. 
Piensa en el genio maléfico de Hitler. ¡Cuántos reyes destronó, cuántos gobiernos derribó, cuántos millones de tumbas llenó! Fue para nuestra edad un azote mayor que diez plagas. 
La Biblia dice que en los últimos días, cuando hombres impíos obran impíamente, "el pueblo que conoce a su Dios se levantará y hará proezas." 
          No los que cantan acerca de Dios ni los que 
          escriben y predican acerca de Dios, 
          sino los que conocen a su Dios, serán
          fuertes y harán proezas. 
El hablar acerca de comida no llena el estómago, ni el hablar de ciencia hace sabios; 
ni el hablar de Dios significa que las energías del Espíritu Santo están con nosotros. 
Hacemos bien en contemplar el hecho de que el avivamiento viene como resultado de una sección de la iglesia limpiada, humillada e inclinada en súplicas e intercesión. 
Una iglesia que ve su generación presa de la falsa religión y le enferma la visión de los millones que perecen; 
entonces espera… quizás días, semanas y aún meses, hasta que el Espíritu mueve sobre ella y los cielos se abren con la bendición de avivamiento.

Las mujeres de la Biblia que habían sido estériles fueron las que trajeron los hijos más nobles: -Sara, estéril hasta los noventa años, engendró a Isaac. 
-Raquel, cuyo doloroso grito: "¡Dame hijos o muero!" fue atendido, engendró a José, quien libró la nación. 
-La mujer de Manoa dio a luz a Sansón, otro libertador de su nación. 
-Ana, un alma quebrantada, sollozando en el santuario, haciendo votos y continuando en oración ignoró, el reproche de Elí, derramó su alma y recibió su respuesta en Samuel, que vino a ser el profeta de Israel. 
-La estéril viuda, Rut, halló misericordia y dio a luz a Obed, quien engendró a Isaí, el padre de David, de cuya descendencia vino nuestro Salvador.
-De Elisabet, estéril por muchos años, vino Juan el Bautista, de quien Jesús dijo que no ha habido otro profeta más grande entre los nacidos de mujer. Si la vergüenza de la esterilidad no se hubiese apoderado de estas mujeres, ¡qué hombres poderosos habría perdido la historia!

Como el niño concebido pronto se mueve dando señales de vida, así es con el avivamiento. En el siglo XVI, Knox se hizo eco del grito de Raquel clamando, "¡Dame Escocia o me muero!" Knox murió; pero mientras Escocia viva Knox vivirá. Zinzendorf tuvo gran dolor y vergüenza por el estado infructífero y sin amor de los moravos. Fue derretido y motivado por Espíritu Santo hasta que, repentinamente, descendió el avivamiento cerca de las once de la mañana el miércoles 13 de agosto de 1727. 
Así comenzó el avivamiento moravo donde nació una reunión de oración que duró cien años. De aquella reunión vino un movimiento misionero que alcanzó los fines de la tierra.

La Iglesia de nuestros días debería estar preñada de apasionada propagación, mientras a menudo su mensaje es solo una pálida propaganda. 
Sin duda, los métodos de dar a luz han cambiado con los adelantos de la ciencia; pero decimos otra vez que la ciencia, amada por los doctores, no puede acortar los nueve meses de embarazo. 
Hermanos, somos vencidos por el elemento tiempo. 
El predicador y la iglesia, demasiado ocupados para orar, están más ocupados de lo que el Señor quiere. Si le diéramos tiempo a Dios El nos daría almas eternas. 
Si reconocemos nuestra impotencia espiritual e invocamos Su nombre, El hará brillar nuestra luz como la luz del medio día.

La iglesia tiene montones de consejeros, pero, ¿dónde están los que agonizan? 
Las iglesias, que se alaban por un récord de alta asistencia, quizás tengan que admitir un récord de niveles bajos en nacimientos espirituales.
Podemos acrecentar nuestras iglesias sin acrecentar el Reino. 
      (Conozco una familia en la cual todos los hijos son 
      adoptados. Muchos de nosotros, los predicadores, 
      tenemos más hijos adoptivos que nacimientos.) 
El enemigo de la multiplicación es el estancamiento. Cuando los creyentes sin frutos nos sintamos apesadumbrados y la esterilidad espiritual nos angustie, entonces palpitaremos con santo temor y oraremos con santo fervor y produciremos con santa fertilidad. 
En el almacén de Dios no hay "días de liquidación;" el precio del avivamiento es siempre el mismo: dolor de parto.

¡Esta raza arruinada requiere un avivamiento!

Estoy consciente de que hay quienes en su somnolencia se vuelven a la soberanía de Dios diciendo: "Cuando El quiera darnos un avivamiento, el avivamiento vendrá." Esto es tan sólo media verdad. ¿Queremos decir que Dios está complacido de que ochentitrés personas por minuto mueran sin Cristo? 
¿Hemos descendido a creer que el Señor quiere que muchos perezcan? 
¿Nos atrevemos a decir, lo que es poco menos que blasfemia, que cuando Dios decida levantar Su pie y esparcir a Sus enemigos vendrá la visitación? ¡De ningún modo!.
Cita parte de un versículo y harás decir a la Biblia lo que quieras.
Por ejemplo: "Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos." Termina el versículo aquí y significa que "Dios puede hacerlo, pero por ahora, no se molesta en hacerlo."
Este versículo, mal citado, deja la falta de avivamiento en las gradas del trono de Dios. Pero termina el texto: "El es poderoso para hacer… según el poder que obra en nosotros," y significa que el canal está bloqueado.
Significa que Dios no puede alcanzar a nuestra generación por causa de la falta de poder que hay en la iglesia. 
Así, la falta de avivamiento es nuestra falta.

Finney dijo: "Dios es un avivamiento listo a desbordarse," 
por lo tanto podemos tenerlo "según el poder que obra en nosotros," porque recibiremos poder cuando haya venido sobre nosotros el Espíritu Santo. Este no es poder simplemente para hacer milagros, pues antes de Pentecostés los discípulos hicieron milagros y echaron demonios. No es solamente 
      poder para organizar, 
      poder para predicar, 
      poder para traducir las Escrituras, 
      poder para entrar en nuevos territorios para el 
      Señor. 
Todo esto es bueno. Pero ¿tenemos poder del Espíritu Santo, 
      poder que restringe el poder del diablo, 
      poder que derriba fortalezas, 
      poder que obtiene las promesas de Dios?

Innumerables seres sin el conocimiento de salvación serán condenados si no han sido librados del dominio del diablo. ¿Qué temor puede tener el infierno que no sea una iglesia ungida y poderosa en la oración?

Queridos hermanos, desechemos todas las trivialidades. 
Olvidémonos de las políticas denominacionales y entreguémonos continuamente a la oración y al ministerio de la Palabra, "pues la fe viene por el oír."

Avergonzados ante la impotencia de la Iglesia y el monopolio que ejerce el diablo, ¿no clamaremos con espíritus angustiados, diciendo de corazón:

"¡Dame hijos o me muero!" Amén.