viernes, 25 de enero de 2013

Dios es trascendente A.W.Tozer


Dios es trascendente
A.W.Tozer

Señor, Señor nuestro, no hay nadie como tú en las alturas de los cielos ni en la tierra debajo de ellos.Tuyas son la grandeza y la dignidad y la majestad. Todo lo que hay en el cielo y en la tierra es tuyo; tuyos son el reino, y el poder, y la gloria por Siempre, oh DIOS, y tú eres exaltado como cabeza de todo. Amén.


Cuando hablamos de Dios como trascendente, queremos decir que
Él es exaltado muy por encima del universo creado; tan por
encima, que el pensamiento humano no es capaz de imaginárselo.
No obstante, para pensar con exactitud acerca de esto, necesitamos
tener presente que "muy por encima" no se refiere aquí a una distancia
física con respecto a la tierra, sino a la calidad del ser. No nos interesan
la situación en el espacio, ni la simple altitud, sino la vida.
Dios es espíritu, y para Él la magnitud y la distancia carecen de
sentido. Para nosotros son útiles como analogías, y por eso Dios se refiere
a ellas cuando se rebaja para hablarle a nuestro limitado entendimiento.
Las palabras de Diosque aparecen en el libro de Isaías,"Asídijo el Alto
y Sublime, el quehabitala eternidad", dan una clara impresión de altitud,
pero se debe a que habitamos en un mundode materia, espacioy tiempo,
y tenemos la tendencia a pensar en términos materiales, de manera que
sólo podemos captar las ideas abstractas cuando se las identifica de
alguna forma con cosas materiales. En su lucha por librarsede la tiranía
del mundo natural, el corazón humano debe aprender a traducira un nivel
superior el lenguaje que usa el Espíritu para instruirnos.
Es el espíritu el que le da significación a la materia, y sin el espíritu,
nada tiene valor alguno. Se aleja una niña pequeña de un grupo de
excursionistas y se pierde en mediode la montaña, y de inmediato, toda
la perspectiva mental de los miembros de la excursión cambia. La
extasiada admiración por la grandeza de la naturaleza deja paso a una
fuerte angustia por causade la niña perdida. Elgrupo se dispersa por toda
la montaña llamando ansiosamente a la niña, y buscando afanosamente
en todo rincónapartadodonde podría estar escondidala pequeña.

¿Qué ha producido este cambio tan súbito? Allí sigue la montaña
llena de árboles, erguida entre las nubes en su asombrosa belleza, pero
nadie seda cuenta de ella ahora.Toda la atención se centra en la búsqueda
de una pequeña niña de pelo rizado que todavía.no tiene ni dos años de
edad y pesa poco más de doce kilos. Aunque tan jovencita y tan pequena,
es más valiosa para sus padres y amigos que toda la inmensa mole de la
grandiosa y antigua montaña que habían estado admirando sólo unos
minutos antes. Y todo el mundo civilizado está de acuerdocon su juicio,
porque aquella niña pequeña es capaz de amar, reír, hablar y orar, y la
montaña no. Es la calidad del ser de la niña lo que le da su valor.

No obstante, no debemos comparar el ser de Dios con ningún otro,
así como no podemos comparar a la niña con la montaña. No debemos
pensar que Dios es el más alto dentro de un orden ascendiente de seres
que comienza con la célula ma simple y va pasando del pez al ave, al animal,
al hombre, al ángel, al querubín y por fin a Dios. Esto sería concederle
a Dios la eminencia, incluso la preeminencia; pero eso no basta. Le
debemos conceder la trascendencia, en el significado más pleno de esta
palabra. Dios permanece distinto para siempre, en una luz inalcanzable.
Él está tan por encima de un arcángel,como de una oruga, porque al fin
y al cabo, el abismo que separa al arcángelde la oruga no es más que un
abismo finito. La oruga y el arcángel, aunque tan distantes la una del otro
en la escala de los seres creados, son sin embargo uno, en el hecho de
que ambos son creados. Ambos están situados dentro de la categoría de
"aquello que no es Dios", y los separa de Dios la infinitud misma.
La reserva y la compulsión luchan para siempre dentro del corazón
que quisiera hablar sobre Dios.

¿Cómo se van a atrever los mortales tan impuros
a cantar tu gloria y tu gracia? Muy por debajo de
tus pies nos encontramos, y no vemos más que
sombrasde tu rostro.
Isaac Watts

Con todo, nos consolamos con el conocimiento de que es Dios
mismo quien pone en nuestro corazón el anhelo de buscarle y hace
posible en cierto grado que lo conozcamos, y se complace hasta en el
más débil esfuerzo por parte nuestra por darle a conocer.

Si algunode los vigilantes, o de los santos que han pasado siglos de
felicidad junto al mar de fuego viniera a la tierra, cuán insignificante le
sería la incesante charla de las agitadas tribus de los hombres. Cuán
extrañas y vacías sonarían para él las insulsas e inútiles palabrasque se
acostumbra escuchar en los púlpitos y si alguien así hablase en la tierra,
¿acaso no hablaría sobre Dios?¿No encantaría y fascinaría a sus oyentes
con arrebatadas descripciones del Ser divino? Y después de escucharle,
¿podríamos consentir de nuevo en escuchar algo inferior a la teología, la
doctrina sobre Dios? A partir de aquel momento, ¿no les exigirían a los
que presumen deenseñamosque noshablasendesdeel montede la visión
divina, o de lo contrario, permaneciesen totalmente callados?

Cuando el salmista vio la transgresión del malvado, su corazón le
dijo cómo podía ser esto posible. "No hay temor de Dios delante de sus
ojos", explicaría, y al decirlo, nos revelaría la psicología del pecado.
Cuando los hombres dejan de temer a Dios, quebrantan sus leyes sin
vacilación alguna. El temor a las consecuencias no es impedimento
cuando se ha perdido el temor de Dios.

En la antigüedad se decía de los hombres de fe que "caminaban en
el temor de Dios" y que "servían al Señor con temor". Por íntima que
fuera su comunióncon Dios, por osadas que fueran sus oraciones,en la
base de su vida religiosa se hallaba el concepto de Dios como digno de
temor reverente. Esta idea del Dios trascendente se encuentraen toda la
Biblia y le da color a la personalidad de los santos. Ese temor de Dios
era más que una aprensión natural al peligro; era un temor no racional,
una aguda sensación de insuficiencia en la presenciade Dios.
Cada vez que Dios se les aparecía a los hombres en los tiempos de
la Biblia, las consecuencias eran las mismas: una sobrecogedora sensación
de terror y consternación, un angustioso sentir de pecado y de culpa.

Cuando Dios hablaba, Abram se extendía con el rostro en tierra para
escucharlo. Cuando Moisés vio al Señíor en la zarza ardiente, escondió
el rostro con temor de mirar a Dios. La visión de Dios que tuvo Isaías le
arrancó un grito:"¡Ay de míl que soy muerto",y una confesión: "porque
siendo hombre inmundode labios... han visto mis ojos al Rey".
Es probable que el encuentro de Daniel con Dios fuera el más
maravilloso de todos. El profeta levantó los ojos y vio a Uno cuyo
"cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos
como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce
bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendode una multitud"
Después escribiría: "Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión,y no la vieron
los hombres que estaban conmigo, sino que se apodero de ellos un gran
temor, y huyeron y se escondieron. Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran
visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento,
y no tuve vigor alguno.Pero oí el sonido de sus palabras; y al
oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostroen un profundo sueño."

Esas experiencias señalan que una visión de la trascendencia divina
termina pronto todas las controversias entre el hombre y su Dios. La
discusión se va del hombre que queda listo, junto con el vencido Saulo,
para preguntar mansamente: "Señor, ¿qué quieres que yo haga?" Al
contrario de esto, la seguridad en ellos mismosque sienten los cristianos
modernos, la ligereza que está presenteen tantas de nuestras reuniones
religiosas, la asombrosa falta de respeto que se muestra por la Persona
de Dios, son evidencias suficientes de la profunda ceguera del corazón.
Muchos se dicen cristianos, hablan mucho acerca de Dios, y hasta oran
algunas veces, pero es evidente que no saben quién es Él. "El temor del
Señor es una fuente de vida", y apenas se encuentra entre los cristianos.
En cierta ocasión, mientras conversaba con su amigoEckermann, el
poeta Goethe se volvió hacia el tema de los pensamientos religiosos y
habló del abuso del nombre divino. "La gente lo trata" Le dijo, "como si
ese Ser incomprensible y altísimo, que está incluso más allá del alcance
del pensamiento, solo fuera su igual. Si así no fuera, no dirían 'el Señor
Dios, el querido Dios,el buen Dios. Esta expresión se vuelve para ellos,
especialmente para los clérigos, que lo tienen a diario en la boca, una
simple frase, un nombre estéril al que no va unido pensamiento alguno.
Si se sintiesen impresionados por su grandeza, quedarían mudos, y de
tanta veneración, no estarían dispuestos ni a nombrarlo.":

Señor de todo ser, lejano en tu trono; tu gloria
arde desde el sol y la estrella;centroy alma de cada
esfera, y sin embargo, cuán cercano para cada
corazón amante. Señor de toda vida, cuya luz es
verdad, cuyo calor es amor; ante tu trono siempre
resplandeciente, no pedimos resplandor ninguno
para nosotros.  Oliva Wendell Holmes

jueves, 10 de enero de 2013

!La mentira de Laodicea! D. Wilkerson


Por David Wilkerson
Sin Fecha
__________


Hermanos y hermanas – ésta es la GENERACIÓN TIBIA. Usted no necesita ser un teólogo para comprender que hemos llegado a la era de Laodicea de la cual Jesús profetizó que surgiría en los últimos días. Simplemente compare lo que Jesús dijo acerca de la iglesia tibia de Laodicea con la que hoy en día es llamada la Iglesia de Jesucristo. Jesús advierte que es mejor que el que tiene oídos oiga lo que el Espíritu Santo está diciendo acerca de este sistema religioso.
Jesús claramente advirtió que una iglesia surgiría en los últimos días de esta civilización, la cual se jactaría de ser rica, creciente y aumentando en miembros, y autosuficiente. En otras palabras, una iglesia con gran influencia, adquiriendo reconocimiento y poder, y la cual rechazaría toda corrección o escrutinio.
Jesús dijo de esta iglesia, "Tú dices… yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad…" (Ap. 3:17). Cuán triste es que esta iglesia en particular, arrogante y jactanciosa, sea anunciada por cristianos con poco discernimiento como la gloriosa iglesia de poder y dominio de los últimos días y que controlará el mundo haciendo que Jesús regrese como Rey. ¡Esta es la mentira de Laodicea! Un alma querida escribió lo siguiente, “¿No se da cuenta, señor, que nuestro próximo presidente será un hombre lleno del Espíritu y que habla en lenguas? ¿No sabe usted que todos estos proyectos de construcción de grandes edificios por evangelistas, son ordenados por Dios? El Señor está entrenando líderes, desarrollando grandes proyectos para que ellos se puedan colocar en posiciones en el gobierno, habiendo aprendido todo acerca de altos financiamientos y construcción. La iglesia va a tomar posesión del gobierno – líderes llenos del Espíritu van a hacer las leyes, quitando aborto, pornografía y crimen. Dios ha levantado una iglesia poderosa para tomar el dominio ahora”.
El elemento principal del concepto de "El Reino de Dios sobre la tierra" es aquél de un gobierno perfectamente justo, abarcando a todas las naciones; bajo este gobierno cesarán toda injusticia, opresión y lucha, los males de la pobreza no serán más conocidos, y todos los hombres habitarán en paz y prosperidad como hermanos.
Lo que me alarma es que muchos fundamentalistas ahora están compartiendo ideas similares tipo Pollyanna acerca de la función de la iglesia americana moderna. Me parece que se están jactando demasiado, “¡Hemos llegado! Tenemos de treinta a cuarenta millones de evangélicos. Tenemos líderes simpáticos, populares y con mucha facilidad de palabra. Tenemos el dinero, la capacidad, la experiencia y un número creciente de miembros que se unirán a nosotros -- ¡tomemos el dominio!”.
He oído a pastores de grandes iglesias carismáticas jactarse, "Voy a construir la iglesia más grande de América, porque los números significan poder, influencia. Debemos tener una iglesia lo suficientemente grande y poderosa para que pueda aplicar con fuerza la moralidad y la voluntad de Dios en nuestra nación y en nuestras comunidades." ¡Así es de descarada y orgullosa!
Esta iglesia orgullosa, rica y arrogante ahora codicia poder. No el poder de Dios – sino el poder político. Ambiciona la Casa Blanca, el Congreso y la Corte Suprema. Puesto que hemos fracasado en traer un avivamiento de arrepentimiento semejante al de Jonás y un cambio en los corazones de los hombres; tomaremos, según algunos, los reinos del gobierno y legislaremos justicia.
Suena tan piadoso, tan espiritual y vital. Así como Israel, mucho del pueblo de Dios está clamando por un púlpito Imperial – con un líder espiritual quien desarraigará los fuertes poderes del mal y establecerá un nuevo sistema moral. El dedo acusador de la voz profética y el atalaya gimiente están para ser reemplazados por la refinada pluma de congresistas cristianos decretando leyes morales.


Aunque usted no lo crea,
esta es la iglesia que Dios
va a vomitar de su boca.


Dios no está impresionado en lo más mínimo con esta iglesia que tiene una estima hinchado de sí misma. La iglesia tibia de Laodicea no está destinada a dominar, ni a tener poder o autoridad de ninguna clase. ¡Está destinada a juicio! Es la peor clase de ceguera espiritual alinearse con aquellos que presumen que la iglesia americana moderna, carismática u otra, se enfrenta a su mejor época. Qué falta tan increíble de discernimiento espiritual. Yo, por mi parte, debo alinearme con lo que Jesús dijo de la iglesia de los últimos días.
Jesús arranca la máscara y expone la verdad acerca de la iglesia de Laodicea. No es lo que piensa que es – no es lo que dice que es. No es rica -- ¡es pobre! No va en aumento – ¡es despreciable y a punto de ser cortada para siempre! No es fuerte y sin necesidad de nada – ¡está desnuda y avergonzada! No es una iglesia con nueva revelación y conocimiento profundo de las Escrituras -- ¡Jesús dijo que ESTA CIEGA! No va a ser el vehículo del dominio de Cristo sobre la tierra, sino más bien el objeto de su ira y aborrecimiento.

La iglesia de Dios es un remanente
triunfante, despreciado y perseguido.


Usted puede estar seguro de que Dios tiene su pueblo en estos días finales, pero son un remanente despreciado, santo y separado. Estas personas santas del remanente caminan en la luz y disfrutan de gran discernimiento espiritual. Ellos ven la moderna iglesia de Laodicea a través de los ojos de Jesús y no van a ser engañados por el esplendor, grandeza o pompa de la religión popular. La verdadera iglesia es invisible; existe en ella un gran arrepentimiento; anhela el regreso de Cristo, el Amado.
La verdadera iglesia no puede disfrutar del favor y buena voluntad del mundo. ¿Creemos y temblamos ante la Palabra de Dios o no? ¿Cuándo vamos a enfrentar lo que Jesús dijo que les esperaba a los que se negaban a sí mismos, tomaban su cruz y le seguían? Jesús dijo, “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado” (Jn. 15:18-21).
Hablando de lo que les pasará a los santos en los últimos días, Jesús dijo, “Os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre” (Lc. 21:12).
Jesús continuó advirtiéndoles acerca de traición, y “… matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre” (Lc. 21:16-17).
Pablo declara enfáticamente, “Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti. 3:12).
Es absolutamente imposible para la iglesia verdadera, o cualquiera de sus líderes, ser aprobados o aceptados por el mundo. Un hombre piadoso, una iglesia piadosa será perseguida y difamada por el mundo, por sus reyes y sus gobernantes. Jesús no va a permitir ninguna excepción a esta regla – ya que advirtió, “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas” (Lc. 6:26).
¡Ay de esta iglesia de Laodicea y sus aspiraciones políticas! Si el mundo los acepta, sólo puede ser el resultado de quitar la afrenta de la cruz. Por casi dos mil años la iglesia de Jesucristo ha sido rechazada y perseguida por el mundo. La sangre de millones de mártires rechazados clama desde la tierra. Por siglos, hombres y mujeres de Dios guiados por el Espíritu han sido quemados en la hoguera, aserrados, perseguidos y cazados como animales. Santos piadosos fueron decapitados; otros fueron ahogados; muchos fueron arrojados a los leones. La Biblia dice que todos murieron en fe y que el mundo no era digno de ellos. ¿Tengo ahora que creer que Jesús ha cambiado de parecer y ha decidido cerrar las edades con una iglesia tibia, rica, mimada, jactanciosa, egocéntrica? ¿Acaso el último ejército de Dios estará formado por promotores políticos en busca de votos? ¿Acaso los ganadores de almas serán reemplazados por solicitantes yendo a las carreteras y a los caminos buscando firmas para alguna causa social?

¡La gran preocupación de Dios es con la
iglesia que se dice ser bautizada por el Espíritu!


Hace mucho tiempo que la iglesia muerta, fría y liberal ha sido abandonada a sus caminos pecaminosos – no es la principal preocupación de Dios en estos últimos días. Hay denominaciones completas que se han vuelto paganas – el Espíritu de Dios las dejó hace muchos años. Pero el enfoque de Dios está, tanto en las iglesias evangélicas y carismáticas, en los compañerismos y ministerios organizados como en los no organizados. Es del cuerpo de creyentes carismáticos de donde ha salido toda la predicación de la prosperidad. Aquellos que se dicen ser bautizados y guiados por el Espíritu Santo, son los que andan diciendo: “Dios te quiere rico, lleno de bienes y autosuficiente en todas las cosas.” Es de este cuerpo que las nuevas doctrinas del dominio de la tierra han nacido.
He sido un predicador carismático por más de 30 años y puedo decir con Pablo: “Hablo en lenguas más que todos vosotros.” Pero me aflijo por las seducciones y falsas doctrinas que están ahora barriendo con tantos creyentes carismáticos faltos de discernimiento. Multitudes de ellos están siendo engañados, acribillados, estafados y arrastrados por doctrinas de demonios.
Lo que Dios lamenta es LA MEZCLA siendo introducida en círculos carismáticos. Mezcla es sinónimo de tibieza. Usted encuentra esta mezcla dondequiera que mire en estos días. Asista a un, así llamado, concierto de rock cristiano por ejemplo. Qué mezcla tan increíble. Casi siempre empiezan diciendo, “Estamos aquí sólo para ministrar a Jesús – para glorificarlo.” Escuchará una dulce plática acerca de santidad, arrepentimiento y de renunciar a todo por Jesús. Luego, de repente el espíritu de Elvis Presley parece que cae sobre ellos y son transformados enfrente de sus ojos en rockeros apasionados, descarados, sensuales rockeros endurecidos. Antes que el evento termine, los oirá jactarse, “Vamos a llevar a Jesús a donde la iglesia nunca va. ¡Dentro de bares, conciertos seculares, MTV programa de música en televisión! Estamos orando para que Dios nos dé el oído del mundo. Queremos llegar a la misma multitud que llega el mundo.”
Si voy a creer lo que Jesús dijo – les serian lanzados tomates y serian corridos del escenario por esa gentuza del mundo – eso es, si realmente ministraran en el Espíritu. Entre más canten para Jesús, más serán odiados y despreciados. Los cantantes del evangelio que son alabados y aceptados por el mundo, han perdido la presencia de Jesús – la misma causa del rechazo. El evangelio de Jesucristo es una ofensa al judío y locura al gentil.

La mentira de Laodicea incluye él
rechazo al repentino e inminente
regreso de Cristo.


¿Puede usted creer lo que están predicando ahora? Ellos están diciendo: “Jesús no puede venir, sino hasta que dominemos el mundo. El no puede venir hasta que tomemos el dominio y lo traigamos de regreso a un mundo al cual hemos traído a sumisión.” Se burlan de un repentino e inminente regreso de Cristo. Jesús dice que un “siervo malo” es el que dice en su corazón, “Mi Señor tarda en venir” (Mt. 24:48).
Este tipo de enseñanza es el resultado directo del decaimiento espiritual, tibieza y cansancio de cargar la cruz. Cuándo el amor por Jesús está encendido, hay un anhelo por su pronto regreso – hay un anhelo “¡de estar con él, de contemplar su gloria!” Pero ahora, como el pecado abunda, el amor de muchos se ha enfriado; el sacrificio propio y la negación de sí mismo son repudiados; y la iglesia corre en busca del honor y el poder de este mundo.
Ahora se mofan en la idea de que los creyentes serán “transformados en un abrir y cerrar de ojos” (1 Co. 15:51-52). Han colocado la venida del Señor en un futuro remoto y su principal preocupación no es lo que Cristo está haciendo, sino lo que la iglesia está haciendo. El interés actual no es interno, sino externo – alcanzar más miembros, crecer en influencia y establecer un reino terrenal.
Jesús dijo: “He aquí yo vengo pronto” (Ap. 22:12). Pablo escribió: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche… Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón” (1 Tes. 5:2-4). Pedro también confirmó el regreso repentino del Señor: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (2 Pe. 3:10).
Jesús le advirtió a la iglesia de Sardis que fueran vigilantes y expectantes – y que se arrepintieran o serían tomados por sorpresa. “Guárdalo y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Ap. 3:1-3).
¿Por qué debe velar cualquier cristiano y estar alerta si la venida de Cristo ha sido pospuesta para alguna hora lejana? Vamos a creer en predicadores modernos y tibios, o vamos a descansar nuestra fe en lo que Jesús dijo, “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mt. 24:44).
Jesús nos advirtió, “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora” (Mt. 25:13). Esa es la manera en la que los cristianos apostólicos del Nuevo Testamento vivían en el primer siglo. Compartían el deseo intenso de Pablo de “partir y estar con el Señor.” Estaban ocupados haciendo la obra del Señor, ocupados y obedeciendo sus mandamientos – pero así como Abraham, buscaban una ciudad cuyo constructor y creador es Dios.
Los predicadores de la doctrina del reino y del dominio espiritualizan todo lo que tenga que ver con el pronto regreso de Cristo. ¿Pero cómo se espiritualiza el mandamiento de Jesús tan práctico: “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad” (Mc. 13:35-37)?
La corona de justicia que el Juez dará en aquel día está reservada sólo para “LOS QUE AMAN SU VENIDA” (2 Tim. 4:8). Yo le pregunto a usted, ¿anticipa su pronto regreso? ¿Lo anhela? ¿Es su regreso por sus escogidos todavía su esperanza? Lo era para Pablo quien escribió: “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).
Las últimas palabras de Jesús en la Biblia son: “Ciertamente vengo en breve” (Ap. 22:20). El Espíritu y la Esposa dicen: “Ven” (Ap. 22:17). ¿Qué dice usted? ¿Quién cree usted que está poniendo dudas en la mente de la novia acerca del regreso de su Amado? ¿Quién es ese que busca tener su mente atada con cosas del mundo – enfocada no en la gloria de Cristo, sino en su propio dominio y lugar en este mundo? ¿Quién haría a la novia sentirse como viuda desamparada – abandonada por su Novio porque todavía no está lista y dominante? Ciertamente no el Espíritu Santo – porque el Espíritu clama, “¡Sí, Señor Jesús, ven pronto!”
¿Acaso el Señor ha mandado a su iglesia a que posponga su venida y en su lugar establezca un reino terrenal de justicia – o el nos ha mandado a poner aceite en nuestras lámparas, despertar y alistarnos en cualquier momento para su regreso? ¡Deje de que la Palabra conteste eso! “Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran enseguida” (Lc. 12:35-36). Luego Cristo añadió estas palabras: “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando” (Lc. 12:37). ¿Para qué velar, para qué estar alertas, para qué ceñir los lomos, para qué estar listos, para qué buscarlo, si la venida de Cristo está pospuesta al futuro remoto, esperando las acciones militantes de la iglesia?
El Señor sabía lo que pasaría con la iglesia cuando fue dicho: “El Señor retarda su venida.” Habría negligencia; habría gente comiendo y bebiendo, borrachera, no habría una urgencia de prepararse. “Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzara a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y a beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes…” (Lc. 12:45-47).
Tal ignorancia de su condición espiritual real es posible para la iglesia sólo cuando el Espíritu Santo ha sido contristado y su voz silenciada. Si el Espíritu de Dios no puede hablar, ellos fomentan sus propios engaños y se obsesionan con orgullo y se vuelven arrogantes y jactanciosos cuando los juicios de Dios están a punto de estallar.
Gracias a Dios, hay un remanente santificado, separado, escuchando la voz del Espíritu Santo, y no pueden ser engañados o encontrados desprevenidos. Son los atalayas que han detectado los desvíos del enemigo; son valientes para exponer las enmascaradas doctrinas de demonios. Aquellos que oyen lo que el Espíritu está diciendo, saben lo que el Señor está a punto de hacer. Ellos ven la tormenta formándose – oyen el trueno avecinándose – saben que Dios ya está juzgando Su casa y su nación en particular.
La iglesia de Laodicea se ha elegido a sí misma, sin ninguna guía del Espíritu Santo, no para alumbrar al mundo, sino para dominarlo. Se ha convertido en la maestra de mentiras más grande del universo. Está confiada en su propia fuerza y sabiduría, mientras mezcla falsedades anticristo con la verdad del evangelio. Ella ha decidido derribar la gran distinción que Cristo estableció entre la iglesia y el mundo.

Debemos aferrarnos al concepto
apostólico del reino de Cristo.


Los apóstoles vieron en la persona sobrenatural del Rey, una sombra de la grandeza y gloria de su reino (2 Pe. 1:16). Como el Hijo de Dios encarnado, y teniendo toda potestad en el cielo y en la tierra, su reino sobre la tierra no podía compararse con otros reinos terrenales. Su símbolo era la Santa Ciudad, que descendería desde el cielo proveniente de Dios. Y, como el Rey era un hombre que había resucitado de los muertos y llegado a ser inmortal, así podía ser el gobernante perfecto de parte de Dios a través de todas las edades, así serán también todos aquellos que le ayudarán en la administración de su gobierno. Sus reyes y sacerdotes deben ser hechos semejantes a Él; solamente bajo este tipo de gobierno celestial podrá establecerse un orden social perfecto, y todas las naciones habitarán en paz bajo Su reinado.
Los apóstoles siempre distinguieron claramente entre la acción sacerdotal actual del Señor en el cielo que comenzó con su ascensión, y su futura función como Rey aquí en la tierra. Él ha ido al Padre para ser el gran Sumo Sacerdote, siempre intercediendo en el Lugar Santísimo. Cuando esta obra de intercesión sea terminada, y la iglesia, Su cuerpo, sea reunido y perfeccionado, entonces y sólo entonces vendrá para sentarse sobre el trono de su gloria y así comenzar Su obra como Juez y Rey (Mt. 25:31). En el momento de su ascensión, fue investido de toda autoridad; sin embargo, la ejecución presente de ella es providencial e invisible. Ahora mismo, Su autoridad es suprema – aunque el mundo todavía no lo conoce ni lo reconoce como Rey. La esfera de Su gobierno visible está actualmente en la iglesia misma, donde Su voluntad es dada a conocer por el Espíritu al escoger a Sus ministros, y a Su completa administración.
Hasta que Él regrese y tome el reino, será su gobierno sobre las naciones revelado, y todos los gobernantes humanos lo reconocen a Él como la fuente de Su autoridad. Entonces, Él “toma para Sí mismo gran poder, y reina.” Hasta ese tiempo, la iglesia deberá estar en el mundo, así como Él lo estuvo, Sus derechos divinos no han sido reconocidos, sino rechazados y expuestos a la enemistad y reproche. La iglesia no puede reinar con Él, hasta que Él venga a establecer Su reino.
Ese es el concepto apostólico del reino de Cristo. Esto difiere en gran manera con aquellos que enseñan que Cristo comisionó a la iglesia para que administrara el reino en su ausencia, y traer a todas las naciones a su obediencia – para traerlo de regreso como rey a un mundo en el que todos los enemigos ya están puestos debajo de sus pies. Ellos enseñan que Cristo puede regresar, sólo después que todas las naciones crean en Él, y justicia y paz llenen la tierra. Esto es un alejamiento radical de lo que los apóstoles enseñaron.
Roma desarrolló totalmente esta doctrina de dominio, siglos atrás. Fue formulado por Agustín en su “Ciudad de Dios.” Entonces la iglesia empezó a reclamar que habían de gobernar a favor de Cristo en su ausencia. Llevaron la enseñanza hasta su lógica conclusión, asegurando la absoluta supremacía de su obispo – el Papa.
Cuándo el primer amor se enfría y el regreso del Señor está retrasado indefinidamente, los de Laodicea se cansan de cargar la cruz y empiezan a preguntar, “¿No son estas palabras descorazonadoras del Señor y los apóstoles, limitadas a sus propios días? ¿Acaso ha de continuar esta hostilidad del mundo hacia la iglesia hasta el final? ¿Cómo puede ser esto conforme a Su misión divina y a Su evangelio de amor? ¿Acaso Él no ha dicho que el evangelio debe ser la levadura fermentando la comida, y como la semilla de mostaza convirtiéndose en un árbol? ¿Acaso Él no ha dicho que “todo el poder es ahora mío”? ¿No se llama a Sí mismo “El Príncipe de los reyes de la tierra?” ¿No debe el hombre fuerte, Satanás, ser atado antes de que nosotros podamos saquear sus bienes?” Y cuando en el cuarto siglo, Constantino, el emperador romano, se convirtió en un creyente y el cristianismo tenía el poder imperial tras él, llegó a ser casi la creencia universal que el día de sufrimiento y persecución había pasado. De todas las bases cristianas se levantó un clamor de júbilo, “¡Satanás está atado; el día de triunfo ha llegado; Cristo está reinando a través de Su iglesia!” Ahora las profecías pueden cumplirse: “Todas las naciones vendrán a Su luz, y los reyes al resplandor de Su nacimiento.” ¡Qué engaño resultó ser!

¡Los de Laodicea no reconocen a
Satanás como dios de este mundo!


Existe una negación práctica del poder de Satanás como “el príncipe de este mundo.” Ellos no pueden negar su existencia, ya que ha sido muy claramente testificado por el Señor y sus apóstoles. Tampoco pueden decir que su poder ha sido destruido y que ya no es temible. Pablo lo llamó “el dios de este mundo” (2 Co. 4:4), y Juan dijo, “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Jn. 5:19). En Apocalipsis 12:3, aparece bajo el símbolo del dragón, como el enemigo activo de Dios y de su Cristo, y esto durará hasta la derrota del anticristo, hasta que él sea atado (Ap. 19:20). Pero a pesar de todas estas declaraciones claras y el reconocimiento continuo de varias formas de actividad satánica en individuos, los de Laodicea ahora dicen, “Satanás ya no reina; está atado; no puede ofrecer oposición efectiva alguna a nuestra unidad o a nuestra actividad misionera ni va a impedir que nosotros establezcamos el reino.”
Hay muy poco acuerdo en lo que respecta al tiempo en que fue atado. Ellos argumentan, “¿Cómo puede establecerse el reino de Dios mientras Satanás y sus ángeles todavía tienen su poder en la tierra?”
Creyendo que ya no están expuestos a los ataques de este sutil y poderoso adversario, no ven necesidad de estar alertas en forma especial. Estando el hombre fuerte atado, la iglesia puede apoderarse de los bienes de éste; estando expulsado de la tierra, la iglesia ahora puede tomar posesión de ella. ¡Qué perversión tan sutil de la verdad!
Con increíble arrogancia, se jactan que sus obispos hasta pueden tomar sus lugares entre los príncipes de la tierra. La iglesia deja de ser peregrina y extranjera, ella es la novia del Gobernante en el cielo, exaltado para sentarse con Él en Su trono, el mundo debe estar sujeto a ella y por lo tanto todas las distinciones y honores pertenecen a sus lideres como los nobles del Rey. ¡Que arrogancia!

¡El reino de Cristo nunca ha sido y
nunca será “de este mundo!”


Jesús dijo: “Mi Reino no es de este mundo... mi Reino no es de aquí.” (Jn. 18:36). Eso es suficiente para mí, como debe serlo para todos los creyentes que tiemblan ante Su Palabra.
En cuanto a mí concierne, prefiero estar sentado con Cristo en lugares celestiales, y estar entre aquellos sobre los cuales Enoc profetizo, “Vino el Señor con sus santas decenas de millares.” (Judas 14).
Los de Laodicea pueden quedarse con este mundo presente y todos sus reinos y su gloria. Esta destinada a quemarse, según Pedro. “Pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma palabra, guardados par el fuego, en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:7). Puede estar mas claro? “la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Pedro 3:10). Que la iglesia vencedora proclame con Pedro, “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.” *2 Pedro 3:13).
Iglesia de Jesucristo – ¡qué ningún hombre te engañe concerniente al regreso de nuestro Señor! Obtiene consuelo de la promesa de nuestro Señor: “El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. (1 Tes. 4:16-18).

martes, 25 de diciembre de 2012

Exposición de Ángel Negro -Sobre el bautismo de recasados.


Exposición de Ángel Negro en El Cenáculo, La Montonera

La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. (Lc.16.16-18).
Lo primero que quiero expresar es que aquí no está en juego nuestro amor, el compañerismo o el servicio. Eso no es tema de discusión. Es lo mínimo que cada uno nos debemos exigir como cristianos. No estamos para hacer política o partidismo, sino en busca de la verdad.

Cuando me entregué al Señor, mis primeros libros fueron el Compendio Manual de la Biblia, la Concordancia, el Diccionario Bíblico y comentarios bíblicos. Solo quería libros que me ayudaran a comprender la Biblia. Luego compré biografías, quería saber que tuvieron estos hombres para hacer lo que hicieron.
Como buen Hermano Libre era dispensacionalista. Lo creía y lo enseñaba.
A principio de los ´60 comencé a trabajar con la JEU, donde conocí a Jorge, Juan, Alfredo, los Calles, etc. Todos esos hermanos terminamos siendo obreros o pastores en las iglesias. Me levantaba a las 5 de la mañana para ir a trabajar y dos días por semana iba a predicar a las cárceles acompañando al famoso “Pibe Avellaneda”. Dos noches por semana estudiaba en el IBBA, Instituto Bíblico Buenos Aires. Sábado y domingo, junto con mi esposa, estábamos re metidos en la obra local. A los 24 años era uno de los ancianos de la iglesia.
Como muchos sabían de mis inquietudes por la obra misionera, varios ancianos de las iglesias me hablaron: Mr. Morris me habló en Gaiman, Chubut, en el año 65 ó 66, los Lecceses, Raciatti, Shusler, Don José Bissio, etc. Era un niño mimado. Era bien visto entre todos mis parientes y en las iglesias y me hicieron partícipe de la Comisión de Conferencias, rama Juvenil.
Creía conocer la Biblia y cuál era el plan de Dios para con los hombres: que se salven, que cuando se mueran entren al cielo y se libren de caer en el infierno. El hombre como centro. En mi casamiento pedí que se predique el evangelio, por si hubiera algún inconverso.
Hasta que llegó el mover de Dios y entendí que no entendía nada.
Cuando se hizo luz y revelación en mí, el evangelio del reino y el plan supremo de Dios de tener una familia a su imagen, me cambió la Biblia y la manera de pensar. Me cambió la forma de juzgar las situaciones de la vida y la manera de trabajar en la obra del Señor.
Desde ese momento estos son los dos parámetros que utilizo y con los cuales mido todas las situaciones y las enseñanzas.
Hoy, entre nosotros, el tema en discusión no es el divorcio y nuevo matrimonio, no es el bautismo de los recasados, eso es secundario.
Lo que está en juego es: El Evangelio del Reino y la Meta de la Salvación, Ser a la Imagen de Jesús.
Las demandas del reino son 1.000 veces mayores que las de la ley. Pero la gran diferencia es que estamos bajo la gracia, y bajo la gracia tenemos el Espíritu Santo que nos capacita para vivir no solo las demandas de la ley, sino las del reino.
Sin esta capacitación y este poder sería imposible alcanzar la meta de ser como Jesús (Jer.31.33; Ez.36.26-27). Todo lo que el Señor demanda para vivir el reino es poco, cuando lo comparamos con los poderes del siglo venidero.
Lo que está en juego es ser una comunidad profética, o una denominación evangélica más.
Toda la luz que vino a fines de los 60 y principios de los 70, ¿fue de Dios o no?
¿Dios dio revelación para toda la iglesia o para levantar una denominación más?
Si Dios nos visitó con su Santo Espíritu es para ser luz en medio de la iglesia y en el mundo.

Quizás no seamos más que un Belén en medio de la gran Babilonia, pero eso es secundario, lo más importante es ser fieles a la revelación de Dios.

Si terminamos siendo una denominación más, o en un grupo minúsculo y dividido en varios sectores como cuentan los libros, nos habremos perdido la gran oportunidad de ser lo que Dios quería que fuéramos y Él lo hará con la próxima generación. Dios no se impacienta, esperará 40 años más, hasta que todos nosotros hayamos muerto.

Pero como dije al principio, aquí no está en juego el amor, el compañerismo y el servicio. Eso está por descontado. Pero está en juego la verdad.



Algunas de las mentiras que se instalaron en nuestro medio:


Primera mentira: Que no se puede crecer si no aceptamos a los recasados.                                                 Todas las congregaciones de las cinco zonas de Buenos Aires crecieron. Todas las obras que se abrieron desde Bs. As. sostienen los mismos principios. Rosario y los muchos lugares que atienden siguen las mismas enseñanzas. Río III es una de las obras más grandes de la Comunidad en Córdoba y no tuvo que bautizar recasados para crecer. Salta tiene más de 300 hermanos en comunión. Mendoza creció bajo la misma enseñanza. También en San Luis y Entre Ríos. En toda la provincia de Jujuy sostienen los mismos principios y se siguen expandiendo más que en cualquier otra provincia de Argentina. Asimismo en Tucumán, tanto en la Capital como en las ciudades más chicas. Lo mismo podemos decir de las obras en muchas localidades de Paraguay. Hay 6 obras en España que siguen las mismas enseñanzas. Y podemos seguir con la lista. Es mentira que las obras no crecen si no aceptamos a los recasados. Lo que necesitamos es el respaldo del Espíritu Santo.


Segunda mentira:  Se va la gente de nuestro medio porque somos legalistas.                                                           Todo lo contrario, les da seguridad a las familias. Los padres se sienten seguros de que sus hijos se formen en un ambiente donde se afirma que el matrimonio es indisoluble. Vienen de otras congregaciones porque quieren esa enseñanza. Hay hermanos que están asustados del liberalismo evangélico. Cada vez los pastores nos respetan más por nuestra postura. Que en este círculo me traten de legalista es un insulto que no lo merezco. Los que me conocen en la pastoral saben que no lo soy. Pero, si ser firme con la verdad que una vez nos fue enseñada es ser legalista, con gusto y alegría cargaré con ese mote y llevaré ese estigma que me propinan mis queridos hermanos y colegas.


Tercera mentira: Que sería imposible levantar una comunidad con esta visión en EE.UU.              
La única vez que los siete del grupo apostólico estuvimos juntos, oramos por Orville para que levante una Comunidad con nuestra visión en EE.UU. Cuando me llegó la postura del presbiterio de Miami me entristecí mucho. Tengo un gran respeto por la iglesia de EE.UU. porque enviaron misioneros a todos los países  del mundo. Miles de millones de dólares salieron de esa Nación para bendecir pueblos enteros. Cientos de misioneros dieron la vida por causa del reino. Esa Nación merece que se levante una comunidad con la luz que Dios nos reveló. Cuando leí REFLEXIONES PASTORALES DE LA COMUNIDAD CRISTIANA MIAMI me embargó una profunda tristeza que me duró varios días. Reflexiones y argumentos sin sostén bíblico, un escrito que hace agua por todos lados. En medio de mi tristeza me dije: “van a levantar una iglesia evangélica más, pero no una comunidad profética”. EE.UU. no necesita una iglesia evangélica más, necesita profetas.
Pero la tristeza se cambió en esperanza en el casamiento de la hija de Danny Baker. Me sentaron en la mesa con Marcos Moraes y le pregunté por la iglesia que levantaron en Boston. Me contó que después de 15 años de trabajar solo con brasileros y latinos, sin poder llegar a los norteamericanos, ahora con sus hijos que tienen toda la cultura de EE.UU. y hablan perfectamente el inglés, están llegando a pastores. Congregaciones se están abriendo al evangelio del reino con las demandas para la familia, inclusive con la indisolubilidad del matrimonio. Todo comenzó cuando uno de estos jóvenes, hijo de brasileño, quiso ponerse de novio con la hija de un pastor norteamericano y le dijo lo que pensaba sobre cómo debe ser un noviazgo en el reino. Hoy varios pastores se reúnen con los pastores brasileros para ser orientados en todos los temas que el Señor nos reveló.


Cuarta mentira:  Que la iglesia tarde o temprano tendrá que adecuarse a la situación del mundo y las demás iglesias evangélicas.
Juan Carlos Ortiz dijo en un reportaje, “que así como la iglesia antes no aceptaba a los divorciados (50 años atrás) y hoy los acepta, también deberá adaptarse y hacer algo a favor de los homosexuales”. Juan Carlos se atreve a decir lo que otros no se atreven,  que de alguna manera la iglesia debe adaptarse a los tiempos que vivimos.
La iglesia debe ser columna y baluarte de la verdad. Algunos preguntan si es posible levantar una iglesia con todas esas demandas en medio de esta sociedad. Yo afirmo como otros lo hicieron antes: “No preguntes si es posible, solamente pregunta si es correcto”.



Quinta mentira:  Que hay que bautizar a los que creen y luego que se arrepientan.                        

     Lc. 24.44-47.
       44 Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; 46y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
      El arrepentimiento y el abandono del pecado anteceden al bautismo.

      Dios un día nos abrió el entendimiento para comprender Lc.14.25 al 35. Muchas
      veces se lee hasta el v.33, pero los vv. 34 y 35 son el final del discurso de Jesús.
      O somos sal y luz en medio de una generación perversa y libertina, y de una iglesia
      super liberal que predica un evangelio sin cruz, o terminaremos siendo igual que
      ellos.
      El Señor nos abrió el entendimiento para comprender Ro.10.8-10. Este es el evangelio que tenemos que predicar a los inconversos, a los creyentes y a los de la Comunidad Cristiana.

Estas 5 mentiras las escuché en medio de nuestras comunidades.

El trabajo en el Varón


El trabajo en el Varón  
Cristian Lopez
Textos Bíblicos:
Génesis 2
2:15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 

Génesis 3
17Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
Salmo 128
128:1¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos!  128:2 Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. 128:3 Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa. 128:4 ¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! 

Ex 20.9; 23.12; 34.21; 35.2; Lv 23.3; Dt 5.13

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra.

2 Tesalonicenses 3
3:6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. 3:7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, 3:8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; 3:9 no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. 3:10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

De la lectura de los siguientes pasajes y del orden que muestra el resto de la Escritura y la vida cristiana, pueden desprenderse los siguientes pensamientos:
  • El Trabajo es de orden creacional. Dios lo instituyo antes que el hombre cayese. Forma parte de su plan, incluso es parte de su razón de ser. Dios crea al Hombre, y lo pone a trabajar. ¿Qué significa que sea de orden creacional? Para entenderlo mejor consideremos al matrimonio y allí hallaremos una institución creada por Dios para la raza humana que ha sido identificada de esta manera por nuestra cristiandad. De igual forma, el trabajo goza del mismo “status”, es parte de la razón de ser del Hombre en la Tierra y es un mandamiento universal.
  • El trabajo incluso en el varón, al menos, hasta puede ser mas prioritario1 que la familia: Consideremos el orden de las bendiciones del Salmo 128: En este Salmo se expresa como Dios bendice al hombre piadoso: con esposa, con hijos y en primer lugar, con disfrutar de su trabajo y de la obra de sus manos. Este orden puede indicar algo. No se pretende ser concluyente, pero si estar abierto a lo que el texto puede sugerir.
  • Génesis 2 podría apoyar tal pensamiento: porque ahí vemos en mayor detalle como fue el 6to día del Capítulo 1. Es una referencia ampliada de lo que se dijo anteriormente. Y allí se ve que Adán primero trabaja toda la tarde y después Dios le hace caer en un sueño y le presenta familia. Dios lo crea primero para trabajar y así funciona Adán.
  • Aunque no es parte del estudio, es notable ver como Dios respeta la labor de Adán y como lo dota de autonomía para el trabajo. Dice Génesis que Dios le trajo todos los animales de la Tierra para que Adán, como sojuzgador de ella, los nombrase. Y Dios ¡Respetó el nombre que Adán puso a cada animal! Formidable. Dios que hizo todas las cosas en sus días y que al final de cada uno, veía que era bueno, ahora se deleita en que su criatura preciada ejerza señorío, creatividad y dominio sobre el resto de la creación. Dios le dio un espacio a Adán en donde El mismo después no se entrometió para desautorizarlo.
  • Dios instituye el día de reposo como un intervalo de las labores de los israelitas. Claramente Él no quería un pueblo desgastado, pero mucho menos le satisfacería un pueblo ocioso e improductivo. Seis días debían estar dedicados a labores de productividad, desarrollo y crecimiento.
  • Me atrevo a sugerir y señalar que en el varón el trabajo es una prioridad de las más elevadas, a tal punto que incluso puede ser anterior a la constitución de la familia, en virtud de los pensamientos que hemos visto anteriormente. Y para reforzar esta línea, notemos el contenido del castigo de Dios cuando el Hombre peca, a la serpiente la maldice en si misma y en su descendencia, a la mujer la hiere en su disfrute de dar hijos (lo más preciado de la mujer) y al hombre en la retribución de su trabajo (lo más preciado según lo que correspondería). Cada uno fue maldecido en el área justa; la serpiente en sí misma, la mujer en su función reproductiva, el hombre en su función laboriosa.
  • La vida cristiana debe volver a honrar el trabajo. Y distinguirlo como parte FUNDAMENTAL de la vida restaurada que vuelve a alinearse con el Propósito Eterno de Dios. Al ser de orden creacional, es inherente a nuestra condición humana, la cual el pecado corrompió, pero Cristo vino a recuperar lo que se había perdido.
  • Preguntas: ¿Puede considerarse tan seriamente al trabajo que no se esté dispuesto a otorgar espacios de responsabilidades en el Cuerpo de Cristo, si el varón no ha mostrado fidelidad y conducta en sus responsabilidades laborales? (Sino tiene trabajo, en sus estudios como tal y en sus responsabilidades hogareñas). ¿Qué buscar para calificar en esta área?: Buen testimonio, para que no sea desprestigiado el servicio a Cristo. Fidelidad, compromiso y lealtad a sus labores. Obediencia; si alguien no consigue someterse a si mismo a ningún patrón humano ¿Cómo se espera que transmita la obediencia en el Cuerpo? Aunque enseñe con la boca, con el espíritu transmitirá rebeldía y personalismo a los hermanos. Inadmisible. Para saber mandar hay que primero obedecer. Bendición de Dios, si Dios está, a la larga, las cosas salen bien. Malos resultados en esta área descalifican para funciones de liderazgo y responsabilidad en la Iglesia.
  • Muchos no toman con peso este asunto, separándolo de las cuestiones más espirituales. Eso no es aprobado y Dios espera una conducta diligente y que le honre en esta área. Lamentablemente los estudiantes tampoco son siempre lo esmerados que deben ser, porque consideran su estudio, más como una preparación para, que como una responsabilidad ante Dios ahora. Por eso hay que evaluar bien qué tipo de estudiante es cada joven antes de promoverlo a funciones de mayor espacio de decisión.
  • El trabajo es formativo en el cristiano además. Por eso es una magnífica oportunidad que como varones no podemos darnos el lujo de rechazar. Debemos permitir que Dios use nuestros trabajos para moldearnos. Reitero, dar el espacio interior a Dios, para que use nuestro trabajo para moldear cosas no tratadas en mi carácter o educación. Fundamental.
  • La ausencia de trabajo, la injusta retribución del mismo, son maldiciones al Hombre. Es cierto que algunas veces son usadas por Dios para probar nuestra fe, pero en su origen son maldiciones de Satanás y consecuencias del pecado. El diablo ha hecho mucho mal con estas cosas.
  • El obrero a tiempo completo no debe carecer de este testimonio, aún cuando sea sostenido por los hermanos. Sería una deshonra para Dios que no posea un carácter laborioso, esforzado y productivo.

Jesús, nuestro punto de referencia, nos enseña algo muy precioso y nos desafía enormemente con esta declaración:

Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.

1 Que sea prioritario no es igual a que sea más importante a la larga. Solo puede indicar un orden de cumplimiento. Y lo encuentro lógico porque: ¿Qué debería ir primero: la posibilidad de constituir familia y descendencia o el desarrollo de la capacidad para cubrir, mantener y proteger a dicha familia?

martes, 18 de diciembre de 2012

Diagnóstico de la iglesia actual. A.W. Tozer


DIAGNÓSTICO DE LA IGLESIA ACTUAL
                                                                                  A. W. Tozer

Felicidad vs. Santidad

Demasiado a menudo se presenta al evangelio como un medio para obtener la felicidad, la paz mental y la seguridad. Incluso están aquellos que usan la Biblia para relajarse, como si fuera una droga.
Se descubrirá cuánta equivocación hay en todo esto, sencillamente, leyendo el Nuevo Testamento completo y meditando en él. Allí, el énfasis no radica en la felicidad, sino en la santidad. Dios se preocupa más por el estado del corazón de las personas que por el estado de sus sentimientos.

Sin lugar a dudas, la voluntad de Dios, finalmente, trae felicidad a aquellos que le obedecen, pero lo más importante no es cuán felices seamos sino cuán santos somos.

Más que una invitación a la tranquilidad

Como creyentes deberíamos estar prevenidos de que toda apelación al público en el nombre de Cristo que no va más allá de una invitación a la tranquilidad, debe ser reconocida como simple humanismo con unas pocas palabras acerca de Jesús puestas allí para hacer parecer que pertenece al cristianismo.
¿No es extraño que nos atrevamos, sin sentir vergüenza, a alterar y cambiar las palabras de Cristo mientras les hablamos de Cristo a aquellas mismas personas por quienes él murió? ¡Cristo llama a los hombres a llevar una cruz; nosotros los llamamos a que se diviertan en su nombre!
El los llama a abandonar el mundo, y nosotros les aseguramos que si tan sólo aceptan a Jesús el mundo les abrirá las puertas. Él los llama a sufrir, y nosotros les decimos que disfruten de todas las comodidades burguesas que ofrece la civilización moderna. Él los llama a negarse a sí mismos y a morir; nosotros los invitamos a esparcirse como árboles verdes de laurel o quizás a convertirse en estrellas de un despreciable zodíaco religioso de quinta categoría. Él los llama a una vida de santidad; nosotros los llamamos a una felicidad barata que el menor de los filósofos estoicos hubiera rechazado con desprecio.

Verdaderamente cristiano es solamente aquello que concuerda con el espíritu y las enseñanzas de Cristo. Todo lo que sea extraño al Espíritu del Varón de dolores y contrario a las enseñanzas y prácticas de sus apóstoles es anticristiano, sin importar de dónde emane.

Sentimentalismos

La venida de Jesucristo al mundo se ha sentimentalizado tanto que ahora es algo completamente apartado de la enseñanza bíblica al respecto. En la mente de millones de personas, se ha sustituido la misericordia de Dios por una delicada compasión humana, compasión que hace tiempo se ha degenerado en autocompasión. De alguna manera, se ha pasado a Dios la culpa por la condición del hombre, y la muerte de Cristo por el mundo se ha torcido interpretándose como un acto de penitencia de parte de Dios. En el drama de la redención, se ve al hombre como una Cenicienta que por largo tiempo ha sido oprimida y maltratada, pero ahora, mediante las heroicas acciones del Hijo más noble de la tierra, está por ponerse sus radiantes vestiduras y convertirse en una reina. Esto es humanismo, ¡teñido románticamente con algo de cristianismo!

Que salga mi reino y venga el tuyo

¿Cuántos cristianos hay que todos los domingos en la iglesia oran: «Venga tu reino; hágase tu voluntad», sin darnos cuenta de las implicaciones espirituales de esta intercesión? ¿Para qué estamos orando?
Para que esta oración se convirtiera en una confrontación deberíamos corregirla de la siguiente manera: «Salga mi reino, venga el tuyo.» El reino de Dios nunca puede consumarse en mi vida hasta que mi reino egoísta haya sido depuesto. Cuando yo renuncie, cuando no sea más rey de mis dominios, entonces Jesucristo podrá convertirse en rey de mi vida».

El peligro de la autocomplacencia

La mayoría de los grandes maestros de la vida profunda tales como Fenelon, Molinos, Juan de la Cruz, Madame Guyon y otros tantos, han advertido acerca de las experiencias seudorreligiosas que producen mucha alegría carnal pero que alimentan la carne y envanecen el corazón con amor propio.
He aquí una buena regla: Nada que provenga de Dios apelará a mi orgullo o a mi autocongratulación. Si me siento tentado a sentir complacencia o superioridad a causa de una experiencia espiritual avanzada, inmediatamente debo caer de rodillas y arrepentirme. ¡He caído víctima del enemigo!

Adoración

Debo ser fiel a lo que sé que es verdad, por lo tanto, debo decirles que si no adoran a Dios los siete días de la semana, no podrán adorarle un día. En el cielo no existe tal cosa como adoración dominical, a menos que esté acompañada por la adoración del día lunes, del martes, y del resto de la semana.

Fe y confesión

La Biblia une la fe a la expresión, y una fe que nunca se expresa no es bíblica. Se nos dice que debemos creer en nuestro corazón y confesar con nuestros labios que Jesucristo es el Señor, y que así seremos salvos. En mi opinión, hermanos, creo que en el cristianismo silencioso, callado, hay algo que anda mal.
Dios nos ha dado a cada uno de nosotros una boca, y quiere que la usemos para expresar algunas de las maravillas que se generan dentro de nuestro ser. Esta silenciosa religión que se disculpa diciendo: «No tengo nada que decir», no encuadra con la visión de los seres celestiales que dicen con sus voces: «¡Santo, santo, santo!». Tú puedes decir: «Bueno, yo adoro a Dios en mi corazón». Dudo que lo hagas. Me pregunto si simplemente no estás excusando el hecho de que no has generado el suficiente calor espiritual como para abrir tu boca.

La vida cristiana es un milagro

La iglesia cristiana está llamada a vivir en un plano tan alto que ningún ser humano puede vivir de esa manera por su propia habilidad y poder. El cristiano más humilde está llamado a vivir un milagro, una vida que es moral y espiritual, con tal intensidad y pureza que ningún ser humano podría vivirla, sólo Jesucristo puede hacerlo. Él quiere que el Espíritu de Cristo venga sobre su pueblo, una invasión de lo alto que nos afecte mental, moral y espiritualmente.

El oso y el cordero

Esperar de las naciones una conducta que sólo es posible en los seguidores de Cristo que han sido regenerados y purificados, es confundir la verdad del cristianismo y esperar que suceda lo imposible. En las Escrituras, las naciones de la tierra se simbolizan con un león, con un oso y con un leopardo.
Los cristianos, en opuesto contraste, son comparados con pacíficos corderos en medio de lobos, que pueden sobrevivir únicamente permaneciendo cerca del Pastor. Si no es posible que el cordero actúe como el oso, ¿por qué vamos a esperar que el oso actúe como un cordero?

Sería bueno que los cristianos escucháramos menos a los nuevos comentaristas y más a la voz del Espíritu Santo.

Caricatura de Cristo

Confieso que me siento incómodo por las cosas que escucho que se dicen de lo que Cristo hace por la gente en estos días. Generalmente, se lo recomienda como alguien maravillosamente pero que no es demasiado capaz de discernir, que se deleita en ayudarnos a lograr nuestras metas, y que luego nos hace el favor de abstenerse de hacer preguntas molestas en cuanto a las cualidades morales y espirituales de esas metas.
En nuestro deseo de conducir a la gente a «aceptar» a Cristo, muchas veces nos sentimos tentados a presentar a un Cristo que es poco menos que una caricatura de «aquello santo» que fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de la virgen María, que fue crucificado y resucitó al tercer día para ocupar su lugar a la diestra de la Majestad en las alturas.

Milagros y maravillas organizados

En los círculos evangélicos generalmente surge la pregunta: ¿Por qué no suceden más milagros y maravillas en nuestro medio a través de la fe?
En nuestros días, todo parece ser comercializado, y debo decir que no creo en las maravillas y en los milagros que pertenecen a organizaciones y corporaciones. «Asociación de milagros» – no me interesa. «Asociación de sanidad» – tampoco me interesa. «Asociación de evangelismo» – ninguna de éstas me interesan.
Tengo mis dudas acerca de las señales y maravillas que necesitan ser organizadas, que demandan un presidente, una secretaria, y un gran camión con luces y cámaras. ¡Dios no está en eso!
Pero el hombre de fe puede irse solo al desierto y allí ponerse sobre sus rodillas, y orar al cielo. ¡Dios está allí! El cristiano que está dispuesto a retirarse a un lugar adonde pueda obtener la respuesta de Dios, y solamente de Dios, ¡encontrará al Señor allí!
Pero no tiene sentido que tratemos de ocultar el hecho de que entre nosotros se hacen gran número de oraciones que no cumplen su propósito, ¡nunca traen nada de vuelta! Es como enviar a un granjero al campo sin arado. ¡No es de asombrarse que la obra de Dios no avance!

Filosofía especializada en trivialidades

Si la iglesia fuera un cuerpo puro, lleno del Espíritu, totalmente guiado y dirigido por consideraciones espirituales, con seguridad, los hombres y las mujeres más santos y más puros serían los más apreciados y honrados, pero sucede exactamente lo contrario. Ya nadie valora la santidad, excepto los muy ancianos o los que están muertos.
Las almas de los santos son olvidadas en el remolino de la actividad religiosa. Se procura todo lo ruidoso, lo que hace valer sus derechos, lo que entretiene, y se lo recompensa de todas las formas posibles, con regalos, con multitudes, con ofrecimientos y publicidad. Aquellos que se parecen a Cristo, los abnegados, los que pertenecen a otro mundo son empujados hacia un lado para dar lugar al último hombre mundano que generalmente tiene poco de convertido y mucho del mundo.
Toda esta filosofía ciega que ignora las cualidades eternas y que se especializa en trivialidades es una forma de incredulidad. Estos cristianos que representan tal filosofía están reclamando una recompensa presente; son demasiado impacientes como para esperar el tiempo del Señor. El verdadero santo ve más allá de esto; poco le importan los valores pasajeros; él mira ansioso el día en que las cosas eternas sean reconocidas, y en que todo lo que importe sea la santidad.
El cristiano sabio estará satisfecho de esperar ese día, y mientras tanto servirá a su generación en la voluntad de Dios.

Teoría vs. práctica

La evidente disparidad entre la teología y la práctica, en quienes profesan el cristianismo, es un mal más destructor, en cuanto a los efectos que tiene sobre la religión cristiana, que el comunismo y el liberalismo combinados.
En la iglesia, es tan grande la brecha que separa la teoría de la práctica, que algún extraño curioso que eche un vistazo a ambas no podría soñar que existe alguna relación entre ellas. Un observador inteligente de nuestro cuadro humano, que escuchó el sermón del domingo por la mañana, y por la tarde observó la conducta de aquellos que habían oído el sermón, llegaría a la conclusión de que habría estado examinando dos religiones distintas y contrarias.
La iglesia promedio, sencillamente, no se anima a cotejar sus prácticas con los preceptos bíblicos. Es posible que la mente dé su aprobación y que las emociones disfruten, mientras que la voluntad arrastra sus pies y se rehúsa a seguir adelante. Y como Cristo apela a la voluntad, ¿no tenemos justificadas razones para preguntarnos si estas almas divididas alguna vez se han entregado verdaderamente al Señor?

Popularidad vs. excelencia

Los cristianos han caído en el hábito de aceptar a los más ruidosos y a los más destacados entre ellos como los mejores y los más grandes. Ellos también han aprendido a igualar la popularidad con la excelencia. En abierto desafío al Sermón del monte, los cristianos han dado su aprobación a quienes hacen sentir sus derechos en lugar de los mansos; a los seguros de sí mismos, en lugar de a los que lloran; a los cazadores de publicidad que buscan estar en los titulares, en lugar de los puros de corazón que ven a Dios.

Enseñanza bíblica vs. Enseñanza espiritual

Algunos lectores pueden alarmarse ante la sugerencia de que existe una diferencia entre poseer «enseñanza bíblica» y poseer «enseñanza «espiritual». ¡Sin embargo, es así!
Es muy posible tener instrucción sobre los rudimentos de la fe y, sin embargo, no tener una verdadera comprensión de todo el asunto. Y es posible convertirse en un experto en doctrina bíblica y no tener iluminación espiritual, con el resultado de que un velo permanece sobre la mente impidiendo que ésta aprehenda la verdad en su esencia espiritual.

Test para medir experiencias espirituales

La persona que busca las mejores cosas de Dios, siempre está deseosa de escuchar a todo aquel que ofrece una nueva manera de obtenerlas. He conocido a cristianos que fueron conducidos a experiencias emocionales que estaban más allá de su poder de comprensión, y han preguntado ansiosamente si esta experiencia provenía de Dios.
La primera prueba debe ser: ‘¿Qué ha aportado esta experiencia a mi relación con el Señor Jesucristo y a mi actitud hacia él? ¿Amo más a Dios? ¿Jesucristo es todavía para mí el centro de toda doctrina verdadera? ¿Todavía estoy de acuerdo con que todo lo que tienda a hacer que Jesucristo sea menos de lo que Dios ha declarado que es, debe ser rechazado?’. Otra vez: ‘¿Cómo ha afectado mi actitud hacia las Sagradas Escrituras? ¿Este nuevo punto de vista de la verdad brota de la misma Palabra de Dios o es el resultado de algún estímulo ajeno a la Biblia?’.

Programa vs. expectativa

Una característica que escasea en la iglesia promedio de hoy en día es la de la expectativa espiritual. Cuando los cristianos se reúnen, no esperan que suceda nada fuera de lo común; consecuentemente, sólo sucede lo habitual, y esto es tan predecible como la puesta de sol.
La expectativa de la iglesia cristiana sigue al programa y no a las promesas. Los agobiados esclavos de la aburrida rutina encuentran que es imposible esperar algo mejor. Actualmente necesitamos un espíritu fresco de expectativa que emane de las promesas de Dios. Debemos declararle la guerra a este espíritu de apatía, y reunirnos con fe infantil. Sólo entonces podremos conocer nuevamente la belleza y la maravilla de la presencia del Señor entre nosotros.

La verdadera iglesia no está muerta

Existe una noción generalizada según la cual el cristianismo está en sus últimos suspiros, demasiado débil o casi muerto. En la mente de muchos que no comprenden el cristianismo, la principal prueba de su muerte es el hecho de que cuando el mundo más lo necesitaba, no ha provisto un liderazgo.
Permíteme decirte que aquellos que se han adelantado a enterrar la fe de nuestros padres han hecho la cuenta sin el huésped. De la misma manera en que una vez enterraron a Cristo con la plena certeza de que se habían librado de él, así su iglesia ha sido puesta a descansar un sinnúmero de veces. Y de la misma manera en que Jesús desconcertó a sus enemigos levantándose de la muerte, así la iglesia ha confundido a los suyos resurgiendo nuevamente a una vida vigorosa, una vez que le habían rendido todas las exequias sobre su ataúd y habían derramado las lágrimas de cocodrilo sobre su tumba.
La verdadera iglesia es quien repone la vida de Dios entre los hombres, y si en algún lugar esta frágil vasija se rompe, esa vida surgirá por algún otro lado. De esto podemos estar seguros.

Entrenamiento y exhibición

Algunas iglesias entrenan a sus ujieres y recepcionistas para sonreír, mostrando la mayor cantidad de dientes posible: pero yo puedo presentir esta clase de exhibición, y cuando me saluda un hombre que sonríe porque lo han preparado para esa tarea, sé que estoy estrechando la aleta a una foca entrenada.
Pero cuando en una congregación existe la calidez, el deleite y el gozo del Espíritu Santo, y sus miembros son espontáneamente alegres y no pueden esconder la sonrisa de felicidad, el resultado es una maravillosa influencia sobre los demás.

La iglesia es celestial

La clase de cristianismo que descansa en la influencia de su poder humano y terreno enferma a Dios, porque la iglesia de Jesucristo es una institución celestial.
Debemos esforzarnos porque nuestras creencias y prácticas sean neotestamentarias en su contenido. Debemos enseñar y creer las verdades del Nuevo Testamento sin que se infiltren cosas del exterior.
Debemos mantener saludable nuestra parcela de plantío divino, y existe una sola manera de hacerlo: ¡Permanecer fieles a la Palabra de Dios! Constantemente debemos remitirnos a los fundamentos, y hacer que la Palabra more en la iglesia.

Oración vs. Obediencia

¿Has notado cuánto se ha orado últimamente por un avivamiento y cuán poco se ha obtenido? Yo creo que nuestro problema es que hemos estado tratando de sustituir la obediencia por la oración, y esto sencillamente no funciona. Una iglesia, por ejemplo, sigue sus tradiciones sin pensar demasiado si éstas están de acuerdo a las Escrituras o no. O se rinde a la presión de la opinión pública y se deja llevar por tendencias populares que la apartan del modelo del Nuevo Testamento. Entonces, los líderes notan una falta de poder espiritual entre la gente y comienzan a inquietarse por eso. ¿Qué hacer? ¿Qué pueden hacer para que bajen lluvias refrescantes que vivifiquen sus almas desfallecidas?
En su concepto, ya tienen la respuesta. Los libros les dicen qué hacer: ¡Oren! El evangelista que está de paso conforma lo que los libros dicen: ¡Oren! Por lo tanto, el pastor llama a la gente a orar. Frente al entusiasmo de la misma, parecería por un momento que el avivamiento está en camino. Pero como no llega, el celo por la oración comienza a decaer. Pronto, la iglesia vuelve a su condición anterior y el desaliento se apodera de cada uno. ¿Qué es lo que ha estado mal?
Simplemente esto: Ni los líderes ni la gente han hecho ningún esfuerzo por obedecer a la Palabra de Dios. A ellos les parece que toda su debilidad está basada en no orar lo suficiente, cuando realmente y de muchas maneras, eran deficientes en el vital asunto de la obediencia.

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Uno de los errores más populares, y del cual surge la mayor parte de la ruidosa y tumultuosa actividad religiosa en los círculos evangélicos, es la noción de que así como los tiempos cambian, la iglesia debe cambiar con ellos. Los cristianos deben adaptar sus métodos de acuerdo a las demandas de la gente.

Evangelismo contemporizador

Cualquier evangelismo que apele a los intereses comunes y a las disertaciones sobre los asuntos de actualidad para establecer un campo común donde el pecador se pueda sentir como en casa, es tan falso como lo eran los altares de Baal.
Cualquier esfuerzo por suavizar el camino del hombre y por quitar la culpa y la vergüenza, es algo peor que tiempo perdido, es malo y peligroso para las almas de los hombres.

Éxito y fracaso

¿Por qué será que la que se profesa como iglesia cristiana parece haber aprendido tan poco acerca de la sencilla enseñanza de nuestro Señor con respecto al éxito y al fracaso humano?
Todavía vemos como ven los hombres y juzgamos de acuerdo a los juicios de los hombres. ¿Cuánto trabajo inútil, en el nombre de la religión, se hace basado en el deseo carnal de obrar bien? ¿Cuántas horas de oración se pierden rogando a Dios que bendiga proyectos que están destinados a glorificar a los pequeños hombres? ¿Cuánto dinero que le pertenece a Dios se vierte en hombres que, a pesar de su apelante tono de voz no procuran otra cosa más que lograr un espectáculo agradable en la carne?
El verdadero cristiano debe apartarse de todo eso. Ningún hombre puede ser merecedor del éxito hasta que no esté dispuesto a fracasar. Ningún hombre es moralmente merecedor del éxito en las actividades religiosas hasta que no esté dispuesto a que otro reciba el honor del éxito, si Dios así lo desea.
Dios permitirá que su siervo tenga éxito cuando lo haya disciplinado a tal punto que no necesite del éxito para ser feliz.

El hombre que se siente gozoso cuando triunfa y frustrado cuando fracasa, todavía es un hombre carnal.

Nuestro honor se halla basado en ser justamente lo que Jesús fue y es; en ser aceptados por aquellos que lo aceptaron a él, rechazados por aquellos que lo rechazaron a él, y amados por aquellos que lo amaron. ¿Qué gloria mayor puede alcanzar un hombre?

Fe y razón

El testimonio de la iglesia cristiana es más efectivo cuando se declara en lugar de explicarlo, porque el evangelio apela a la fe y no a la razón. Lo que puede ser aprobado no necesita fe para ser aceptado, y la fe descansa en el carácter de Dios, no en las demostraciones de un laboratorio o de la lógica.
La cruz se yergue en abierta oposición al hombre natural. Su filosofía es contraria a los procesos de la mente no regenerada, de tal manera que Pablo pudo decir lisa y llanamente que el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden. Tratar de encontrar un punto común entre el mensaje de la cruz y la razón del hombre caído sólo puede resultar en una razón empeorada, una cruz carente de significado y un cristianismo sin poder.

Estrellas religiosas

Creemos que el movimiento evangélico continuará apartándose más y más de la posición neotestamentaria, a menos que sus líderes dejen de ser las estrellas religiosas modernas, para convertirse en los modestos santos que no desean alabanza y no buscan una posición, sino que se sienten felices cuando toda la gloria se atribuye a Dios y ellos son olvidados.

Verdad objetiva y vida

Mucho de lo que se transmite como cristianismo neotestamentario es poco más que verdad objetiva endulzada con canciones y sazonada con entretenimientos religiosos. Corro el riesgo de que se me interprete mal cuando digo que probablemente ninguna otra porción de las Escrituras se puede comparar con las epístolas de Pablo cuando se trata de formar santos artificiales. Pedro advierte que los indoctos e inestables torcerían los escritos de Pablo para su propia destrucción, y con sólo visitar un estudio bíblico promedio, y escuchar algunas conferencias, nos daremos cuenta de lo que quiero decir.
Lo nefasto del caso es que las doctrinas del apóstol Pablo se pueden enseñar siendo completamente fieles al texto, sin hacer que los oyentes sean una pizca mejor de lo que son. El maestro puede, y a menudo lo hace, enseñar la verdad de tal manera que los oyentes queden sin un sentido de obligación moral.
Una de las razones para el divorcio entre la verdad y la vida puede ser la falta de iluminación del Espíritu. Otra es, con seguridad, que los maestros no desean meterse en problemas. Cualquier hombre con dones para el púlpito puede seguir adelante con una congregación promedio si tan sólo los «alimenta» y los deja seguir solos. ¡Dales mucha verdad objetiva y nunca insinúes que están equivocados y que deben cambiar, y así los tendrás contentos!

Pero el hombre que predique la verdad y la aplique a las vidas de sus oyentes sentirá los clavos y las espinas. Tendrá una vida dura, ¡pero gloriosa!

(Fragmentos tomados de “Manantiales de lo Alto”).