domingo, 10 de marzo de 2013

Cristianos Carnales - Andrew Murray


                                  
Tomado del libro “TheMaster’sIndwelling”, 
por Andrew Murray      

Traducido del Inglés por Danny Baker



“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo”.
(1 Corintios 3.1. RV1960)

El apóstol habla aquí de dos estados de la vida Cristiana, dos tipos de cristianos: “yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo”. Eran Cristianos, en Cristo, pero en vez de ser cristianos espirituales, eran carnales. “Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales.”He aquí una segunda vez la misma palabra.“Pues habiendo entre vosotros – Aquí viene la prueba - “celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?”.
Cuatro veces usa el apóstol la palabra “carnal”. En la sabiduría que el Espíritu Santo le da, Pablo se dice a sí mismo: “-No puedo escribirles a estos cristianos de Corinto a menos que conozca su estado, y a menos que se los declare. Si les doy comida espiritual a hombres que son cristianos carnales, les hago más mal que bien, porque no son capaces de recibirla. No puedo alimentarlos con carne, debo alimentarlos con leche”.
De modo que les declara cuál es su estado. En los dos capítulos previos les había hablado respecto a su apostolado proveniente del Espíritu Santo; ahora comienza a decirles cuál debe ser el estado de la gente para que pueda asimilar verdad espiritual, con estas palabras: “No tengo libertad de hablarles como quisiera, pues son carnales, y ustedes no pueden recibir verdad espiritual”. Esto nos sugiere el pensamiento solemne de que en la Iglesia de Cristo hay dos clases de cristianos. Algunos han vivido muchos años como creyentes, sin embargo permanecen como niños; otros son hombres espirituales, pues se han brindado por completo al poder, la guía y el total gobierno del Espíritu Santo. Si vamos a obtener una bendición, debemos primero decidir a cual te estas clases pertenecemos. ¿Estamos, por la gracia de Dios, en profunda humildad, o estamos viviendo una vida carnal? Por lo tanto tratemos primero de entender qué significa el estado carnal en el que los creyentes pueden estar viviendo.

Notamos, por lo que hallamos en los Corintios, cuatro marcas del estado carnal. 

1. Primero: Es una simple condición de infancia prolongada. Ya sabes lo que significa esto. Imagina un precioso bebé de seis meses de edad. No puede hablar, no puede caminar, por lo que nosotros no nos preocupamos; es completamente natural, y así debería ser. Pero suponte que un año más tarde, notamos que el niño no ha crecido en absoluto, y tres años más tarde, aún no hay crecimiento; diríamos: “debe tener alguna terrible enfermedad”, y el bebé, que a los seis meses de edad era causa de gozo a todos los que lo veían, se ha vuelto a su madre y a todos, una fuente de ansiedad y tristeza. Algo está mal; el niño no puede crecer.  Era perfectamente aceptable que a los seis meses de edad no comiera otra cosa que leche; pero los  años han pasado y permanece en el mismo estado débil. Ahora, esta es la misma condición de muchos creyentes. Se convirtieron; saben lo que es tener seguridad y fe; creen en el perdón de pecados; comienzan a trabajar para Dios; y, sin embargo, de alguna forma, hay muy poco crecimiento en su espiritualidad, en la vida celestial real. Nos acercamos y entramos en contacto con ellos y enseguida nos damos cuenta que les falta algo; no hay nada en ellos de la hermosura de la santidad o del poder del Espíritu de Dios. Esta es la condición de los corintios carnales, expresada en lo que se les dijo a los hebreos: “Han tenido el Evangelio por tanto tiempo que debieran ser maestros, sin embargo todavía precisan que se les enseñe los rudimentos de la vida cristiana”. ¿No es triste ver a un creyente que se convirtió cinco, diez, veinte años atrás, y, sin embargo, no hay en él crecimiento, ni gozo de santidad?¿Cuáles son las marcas de un niño pequeño?Un niño pequeño no puede arreglárselas solo, sino que está siempre manteniendo ocupados a los demás sirviéndole a él. ¡Cuán tirano puede volverse un bebé en una casa! La madre no puede salir, siempre tiene que haber alguien que lo atienda, precisa ser cuidado todo el tiempo. Dios hizo al hombre para cuidar de otros, pero el bebé está para ser cuidado y asistido. Así, hay cristianos que siempre quieren ayuda. Sus pastores y amigos cristianos deben enseñarle y animarle siempre. Van a las reuniones, a los encuentros de oración, a las convenciones, siempre buscando ayuda –un signo de infancia espiritual. El otro signo de infancia espiritual es este: No puede hacer nada para ayudar a otros. Todo hombre debería contribuir algo para el bien de la sociedad; todo hombre tiene que ocupar un lugar y un trabajo que hacer, pero el bebé no puede hacer nada para el bien común. Lo mismo ocurre con los cristianos. ¡Cuán poco algunos pueden hacer! Toman parte en algún trabajo, diríamos, pero lo hacen con muy poco ejercicio de poder espiritual para cuidar y bendecir realmente. ¿No deberíamos cada uno de nosotros preguntarnos, “he ya superado mi infancia espiritual”? Algunos deben responder, “No, en vez de ir hacia adelante, he retrocedido, y el gozo de la conversión y el primer amor se ha ido de mi”. Por lo tanto, son bebés en Cristo, son aún carnales.

2. La segunda marca del estado carnal es esta: hay continuo pecado y fallas.  Pablo dice: “…pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” Un hombre le da rienda a su temperamento. Puede que sea un pastor, un predicador del Evangelio, un maestro de escuela dominical, que sea un apasionado en las reuniones de oración, pero aún se ve en él contienda, división, disensión, amargura o envidia. ¡Oh Señor! ¡Oh Señor! En Gálatas 3:5 [aquí hay un error de cita en el original del libro] se nos dice que las obras de la carne son especialmente el odio y la envidia. ¡Cuán común es entre cristianos que trabajan juntos ver divisiones y amargura! Dios, ¡ten misericordia de ellos! Pues en ellos está tan ausente el fruto del espíritu que es el amor. Quizá preguntes: “¿Por qué he peleado con mi temperamento durante 20 años y aún no puedo conquistarlo?”. Es porque has peleado con el temperamento, y no has peleado con la raíz del temperamento. No has visto que todo eso se debe a que estás en un estado carnal, y no estás correctamente dado por completo al Espíritu de Dios. Quizá nadie te lo enseñó; no lo viste en la palabra de Dios, no lo creíste. Pero está allí; la palabra de Dios permanece inmutable. Jesucristo puede darnos la victoria sobre el pecado, y guardarnos de la misma transgresión. No te digo que la raíz de pecado será erradicada, y que no tendrás más una tendencia natural hacia el pecado; pero cuando el Espíritu Santo viene no solo con su poder para el servicio como un don, sino también con gracia divina para llenar el corazón, hay victoria sobre el pecado, poder para no seguir la concupiscencia de la carne. Vemos una señal del estado carnal no solo en la falta de amor, en el concentrarse en uno mismo y en la amargura, sino también en otros pecados. ¡Cuánta mundanalidad, cuánta ambición, cuánto buscar ser honrado por los hombres – todas cosas que surgen de la vida carnal – hay entre la actividad cristiana! Recordemos que el estado carnal es un estado de continuo pecar y fallar, y Dios no solo quiere que confesemos cada pecado individualmente, sino que también  lleguemos a reconocer que ellos son un signo de que no estamos viviendo una vida saludable, que somos aún carnales.

3. Una tercera marca, que explicará mejor lo que he venido diciendo, es que este estado carnal, puede encontrarse junto con la existencia de grandes dones espirituales. Hay una gran diferencia entre dones y gracias. Las gracias del Espíritu son humildad y amor, como la humildad y amor de Cristo. Las gracias del Espíritu son para librar a un hombre del yo; los dones del Espíritu son para capacitarlo para el trabajo. Vemos esto ilustrado entre los Corintios. En el primer capítulo Pablo dice: “porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia”. En los capítulos 12 y 14 vemos que los dones de profecía y de hacer milagros estaban a pleno entre ellos; pero las gracias del Espíritu estaban claramente ausentes. Y esto puede ocurrir en nuestros días como en el tiempo de los Corintios. Puede que sea un ministro del Evangelio; puede que enseñe bellamente la palabra de Dios; puede que ejerza influencia y que reúna una gran congregación, y aún, tristemente, sea un hombre carnal; un hombre que puede ser usado por Dios y que es de bendición para otros, y aún tenga en mí las marcas de la vida carnal. Seguramente conoces la ley por la que una cosa es designada según sea su característica más prominente. Ahora, en estos Corintios carnales, había un poco del Espíritu de Dios, pero predominaba la carne; el Espíritu no dominaba toda su vida. Y los hombres espirituales no son llamados como tal porque no hay carne en ellos, sino porque el Espíritu ha llegado a dominarlos, y cuando los encuentras y te relacionas con ellos, ves que el Espíritu de Dios los ha santificado.  ¡Oh! Estemos alertas, no sea que la bendición que Dios nos da en nuestra obra nos engañe y lleve a pensar que debido a que él nos ha bendecido, somos hombres espirituales. Puede que Dios nos otorgue dones pero que nuestras vidas no esténcompletamente bajo el poder del Espíritu Santo.

4. La última marca del estado carnal que quiero señalar, es la incapacidad para recibir verdades espirituales. Esto mismo es lo que Pablo le dice a los Corintios: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía”. Me temo que en la iglesia del Siglo Diecinueve cometemos un terrible error. Tenemos una congregación en la que la mayoría son carnales. Les damos a estos hombres carnales enseñanza espiritual, y la admiran, la entienden, y se regocijan en tal ministerio; sin embargo sus vidas no son afectadas de manera práctica. Trabajan para Cristo de alguna manera, pero rara vez podemos identificar verdadera santificación del Espíritu; no nos atrevemos a decir que son hombres espirituales, llenos del Espíritu Santo. Ahora, reconozcamos esto respecto de nosotros mismos. Un hombre puede ser muy serio, absorber toda la enseñanza que oye; puede que tenga discernimiento, porque el discernimiento es un don. Quizá diga: “Ese hombre me ayuda con esto, ese otro con aquello” pero puede que constantemente la vida carnal se manifieste fuertemente en él y cuando tiene algún problema con un amigo, o un colega cristiano o un hombre del mundo, esa raíz carnal sale a luz, mostrando que la comida espiritual no pudo entrar en su corazón. Hazte alerta a esto. Observa a los Corintios y aprende de ellos. Pablo no dijo que no podían recibir la verdad que quería darles por ser ellos tontos o ignorantes. Al contrario, ellos se enorgullecían de su sabiduría, y la buscaban más que ninguna otra cosa. Tanto que Pablo les dijo: “porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia”. “Sin embargo sois carnales, vuestra vida no es limpia; no habéis sido santificados en la humildad del Cordero de Dios, no podéis aún recibir reales verdades espirituales.

Encontramos el estado carnal no solo en Corinto, sino a lo largo del mundo cristiano de hoy. Muchos cristianos preguntan: “¿por qué hay tanta debilidad en la Iglesia?”. Esta pregunta no la podemos hacer con la suficiente seriedad, y confío que el Señor mismo la estampará de tal forma en nuestros corazones de modo que digamos: “Debemos cambiar, ten misericordia de nosotros”. Pero, ¡Oh!, esa oración y ese cambio no puede venir hasta que comencemos a ver que hay una raíz carnal gobernando en los creyentes; están viviendo más en la carne que en el Espíritu, son aún cristianos carnales.

viernes, 8 de marzo de 2013

Pensamientos de A.W. Tozer



Pensamientos de A. W. Tozer 

Me temo que los cristianos modernos somos de hablar mucho y de poco actuar. Usamos el lenguaje del poder, pero nuestras acciones demuestran debilidad.
Un ministro ineficaz, semi-muerto, es una propaganda mejor para el infierno que un buen hombre muerto.
Existe un verdadero peligro en los esfuerzos de algunos de sustituir la vida por la organización, de tal manera que mientras que tienen un nombre para vivir, están espiritualmente muertos.
No es el cuerpo de verdad lo que ilumina, sino el Espíritu de verdad.
Mi servicio será juzgado por Cristo, no por cuánto haya hecho sino por cuánto más podría haber hecho.
A los ojos de Dios, mis dádivas no se miden por cuánto he dado, sino por cuánto he dejado para mí una vez que aparté mi dádiva.
Santos que no son santos; esa es la tragedia del cristianismo.
Si un hombre trata de poner la fe de Cristo a la par de la opinión humana, o trata de probar que sus enseñanzas están en armonía con esta filosofía o aquella religión, al procurar defender a Cristo en realidad lo está rechazando.
Debemos odiar el pecado en nosotros mismos y en todos los hombres, pero jamás debemos subestimar al hombre en el que se encuentra el pecado.
Buscar a Dios en las inspiradas Escrituras dejando de lado su propia revelación, es no sólo fútil sino peligroso.
Permanece cerca de Jesús, ¡y todos los lobos del mundo no podrán dañarte!
La verdadera adoración busca la unión con el ser amado, y es un esfuerzo activo para salvar la distancia entre el corazón y Dios a quien adoramos.
Cuando encuentro a alguien que se halla muy cómodo en este mundo y en su sistema, me siento obligado a dudar de si alguna vez ha nacido verdaderamente de nuevo. En verdad, todos los cristianos que conozco que hacen algo para Dios son aquellos que no están acordes a su época, que no están en concordancia con su generación.
Yo no creo que ningún bien duradero pueda provenir de actividades religiosas que no echen sus raíces en esta cualidad de la criatura: el temor. El animal que está dentro de nosotros es muy fuerte y seguro de sí mismo. Hasta que no haya sido vencido, Dios no se revelará a los ojos de nuestra fe.
El Espíritu Santo no es un lujo que pretende crear cristianos de lujo, como la portada con letras doradas y cubiertas de cuero hace que un libro sea de lujo. El Espíritu es una necesidad imperativa. Sólo el Espíritu eterno puede realizar obras eternas.
Existe el arte de olvidar, y cada cristiano debería hacerse diestro en esto. Olvidar las cosas que quedan atrás es una necesidad positiva si es que vamos a convertirnos en algo más que bebés en Cristo.
Algo grato en la relación con nuestro Padre celestial es descubrir que nos ama por lo que somos, y que valora nuestro amor más que muchas galaxias de nuevos mundos.
Hoy, como en todos los siglos, los verdaderos cristianos son un enigma para el mundo, una espina en la carne de Adán, un enigma para los ángeles, el deleite de Dios y la habitación del Espíritu Santo.
Los padres de la iglesia escribieron diciendo que si un hombre siente que está ocupando algún lugar en el reino de Dios, eso es orgullo, y hasta que eso muera, en realidad no ocupa ningún lugar.
El hombre que está seriamente convencido de que merece ir al infierno, posiblemente no vaya allí, mientras que el hombre que está seguro de que merece el cielo, con toda seguridad nunca entrará en ese bendito lugar.
El científico moderno ha perdido a Dios en medio de las maravillas de este mundo; nosotros los cristianos estamos en verdadero peligro de perder a Dios en medio de las maravillas de su Palabra.
Cualquier avivamiento que venga a una nación y deje a la gente tan enamorada del dinero como antes y tan absorbida por los placeres mundanos, es una trampa y un engaño.
En muchas iglesias el cristianismo ha sido diluido hasta que la solución es tan débil que si fuera veneno no dañaría a nadie, y si fuera medicina no curaría a nadie.
Es dudoso si Dios puede bendecir a un hombre grandemente hasta que Él lo haya herido profundamente.
Un cristiano real es un caso raro, sin duda. Él siente amor supremo hacia Aquel a quien nunca ha visto; habla todos los días familiarmente con alguien a quien no puede ver; espera ir al cielo por la virtud de Otro; se vacía para estar lleno; admite que está errado si puede declararse recto; desciende para levantarse; es más fuerte cuando es más débil; más rico cuando es más pobre y más feliz cuando se siente peor. Muere para poder vivir; abandona para tener; regala para guardar; ve lo invisible; oye lo inaudible.
Fe es ver lo invisible, pero no lo inexistente.
He hallado que Dios es cordial y generoso y en todos los sentidos es fácil vivir con él.
He aquí una prueba para ver si tu misión en la vida terminó: si todavía estás vivo, es que no.
Mi fuego no es grande, pero es real, y puede haber algunos que pueden encender su vela en su llama.
¿Cómo podemos excusar esa pasión por la publicidad tan claramente evidente entre los líderes cristianos? ¿Qué decir sobre la ambición política en los círculos de la iglesia? ¿O sobre la afiebrada palma que se extiende por más y mayores ‘ofrendas de amor’? ¿O sobre el egotismo desvergonzado entre cristianos? ¿Cómo podemos explicar nosotros el burdo hombre de culto que habitualmente levanta a uno y otro líder popular al tamaño de un coloso? ¿Qué decir sobre el obsequioso ‘besamanos’ a hombres adinerados por aquéllos que pretenden ser predicadores legítimos del evangelio? Hay sólo una respuesta a estas preguntas; es simplemente que en estas manifestaciones nosotros vemos el mundo y nada más que el mundo. Ninguna profesión apasionada de amor por ‘las almas’ puede cambiar lo malo en bueno. Éstos son los mismos pecados que crucificó Jesús.
Casi todo lo asociado con el ministerio se puede aprender con una cantidad media de uso inteligente. No es difícil predicar o manejar asuntos de la iglesia o atender una llamada social; las bodas y entierros pueden conducirse fácilmente con un poco ayuda de Emily Post y el Manual del Ministro. Se puede aprender a hacer un sermón tan fácilmente como fabricar zapatos – introducción, conclusión y todo. Y así con todo el trabajo del ministerio como se lleva en la iglesia promedio de hoy. Pero la oración – esa es otra cuestión. Allí Mrs. Post está incapacitada, y el Manual del Ministro no puede ofrecer asistencia. Allí el solitario hombre de Dios debe luchar solo, a veces con ayuno, lágrimas y cansancio indecible. Allí cada hombre debe ser original, porque la verdadera oración no puede imitarse ni puede aprenderse de alguien más.

jueves, 7 de marzo de 2013

La antigua y la nueva cruz - A.W.Tozer


LA PALABRA DE LA CRUZ ES LOCURA PARA LOS QUE SE PIERDEN

Aiden Wilson Tozer (1987-1963)

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1 Corintios 1:18
Sin hacerse anunciar y casi desapercibida, una nueva cruz se introdujo en los círculos
religiosos de los tiempos modernos. Se parece a la antigua cruz, pero es diferente; las
semejanzas son superficiales, las diferencias, fundamentales.
Una nueva filosofía brotó de esta nueva cruz con respecto a la vida cristiana, y de esta
filosofía surgió una nueva técnica religiosa, un nuevo tipo de reunión y una nueva forma de
predicación. Este nuevo evangelismo emplea el mismo lenguaje que el antiguo, pero su
contenido no es el mismo y su énfasis difiere del anterior.
La vieja cruz no hacía alianza con el mundo. Para la carne orgullosa de Adán, ella
significaba el fin de la jornada, ejecutando la sentencia impuesta por la ley del Sinaí. La
nueva cruz no se opone a la raza humana, por el contrario, es su amiga íntima y, si lo
comprendemos bien, la considera una fuente de diversión y gozo inocente. Esta cruz deja a
Adán vivir sin ninguna interferencia. Las motivaciones de la vida no se modifican, se sigue
viviendo para el placer, sólo que ahora se deleita en entonar coros, asistir a películas
religiosas, en lugar de cantar canciones obscenas y tomar bebidas fuertes. El énfasis
continúa siendo el placer, aunque la diversión se sitúa ahora en un plano moral más
elevado, aunque no lo sea intelectualmente.
La nueva cruz define un énfasis nuevo y completamente diferente en la evangelización. El
que evangeliza no exige la renuncia a la vieja vida para que la nueva pueda ser recibida. No
predica contrastes, sino semejanzas. Busca la llave para lograr el interés del público,
mostrando que el cristianismo no hace exigencias desagradables, por el contrario, ofrece las
mismas cosas que el mundo, solo que en un plano superior. Lo que quiere es demostrar que
lo que el mundo pecador está idealizando en el momento es exactamente lo que el
evangelio ofrece, aunque el producto religioso es mejor.
La nueva cruz no mata al pecador, sólo le da una nueva dirección. Ella lo hace comenzar un
modo de vida más limpio y agradable, pero resguardando su respeto propio. Al arrogante le
dice: “Ven y muestra tu arrogancia a favor de Cristo”; le declara al egoísta: “Ven y
vanaglóriate en el Señor”. Al que busca emociones, lo llama: “Ven y goza de las emociones
de la hermandad cristiana”. El mensaje de Cristo es manipulado en la dirección de la moda
corriente, para volverlo aceptable a la gente.
La filosofía por detrás de esto puede ser sincera, pero su sinceridad no impide que sea
falsa. Es falsa por ser ciega, interpretando erradamente todo el significado de la cruz.
La vieja cruz es un símbolo de muerte. Representa el fin repentino y violento del ser
humano. En la época del Imperio Romano, el hombre que tomaba su cruz y seguía por el
camino, se había despedido de sus amigos. Ya no volvería más, estaba yendo a su fin. La 2
cruz no hacía acuerdos, no modificaba ni libraba de nada; ella acababa con el hombre de
una vez por todas. No intentaba mantener buenos términos con su víctima. La golpeaba
cruel y duramente y cuando terminaba su trabajo el hombre ya no existía.
La raza de Adán está bajo sentencia de muerte. No existe conmutación de penas ni
posibilidad de fuga. Dios no puede aprobar cualquiera de los frutos del pecado, aunque
estos sean inocentes y bellos a los ojos humanos. Dios rescata al individuo liquidándolo y
luego resucitándolo a una nueva vida.
El evangelismo que traza paralelos amigables entre los caminos de Dios y los del hombre,
es falso en relación a la Biblia y cruel para el alma de sus oyentes. La fe manifestada por
Cristo no tiene un paralelo humano, ella divide al mundo. Al acercarnos a Cristo no
elevamos nuestra vida hacia un plano más alto, la dejamos en la cruz. La semilla de trigo
debe caer en el suelo y morir.
Nosotros, los que predicamos el evangelio, no debemos creer que somos agentes de
relaciones públicas, con el fin de establecer “la buena voluntad” entre Cristo y el mundo. No
debemos imaginar que fuimos comisionados para que Cristo se vuelva aceptable a los
hombres de negocios, a los empresarios, al mundo del deporte y a la educación moderna.
No somos diplomáticos, sino profetas, y nuestro mensaje no propone un acuerdo, es un
ultimátum.
Dios ofrece vida, pero no se trata de un perfeccionamiento de la vida antigua. La vida que
Él ofrece nace de la muerte. Permanece siempre del otro lado de la cruz. Quien quiera
poseerla deberá pasar por el castigo. Es preciso que se repudie a sí mismo y así coincida con
la justa sentencia de Dios contra él. ¿Qué significa esto para el individuo, el hombre
condenado que quiere encontrar vida en Cristo Jesús? ¿Cómo puede esta teología ser
traducida en términos de vida? Es muy simple. Él debe arrepentirse y creer. Debe dejar atrás
sus pecados y debe olvidarse de sí mismo. No debe encubrir nada, defender nada, ni
perdonarse nada. No debe tratar de hacer acuerdos con Dios, sino inclinar la cabeza delante
del golpe del severo desagrado de Dios y reconocer que merece la muerte. Hecho esto,
debe contemplar, con sincera confianza, al Salvador resucitado, y recibir de Él vida, nuevo
nacimiento, purificación y poder. La cruz que terminó la vida terrenal de Jesús pone ahora
fin a la vida del pecador; y el poder que levantó a Cristo de entre los muertos ahora lo
levanta a una nueva vida con Cristo.
Para quien desee hacer objeciones a este concepto, o considerarlo sólo como un aspecto
particular y estrecho de la verdad, quiero afirmar que Dios colocó su sello de aprobación
sobre este mensaje desde los días de Pablo hasta hoy. Lo que fue declarado, tal vez no en
estas exactas palabras, fue el contenido de toda predicación que trajo vida y poder al
mundo a través de los siglos. Los místicos, los reformadores, los renovadores, pusieron ahí
su énfasis. Y señales, y prodigios y poderosas operaciones del Espíritu Santo dieron
testimonio de la operación divina.
¿Osaremos nosotros, los herederos de tal legado de poder, manipular la verdad?
¿Osaremos nosotros, con nuestros gruesos lápices, apagar las líneas del diseño o alterar el
patrón que nos fue mostrado en el Monte? ¡Que Dios no lo permita! Vayamos, prediquemos
la antigua cruz y conoceremos el antiguo poder.

lunes, 4 de marzo de 2013

El ministerio didáctico de la Iglesia - J. Himitian


Jorge Himitian

Introducción:
Debemos destacar que el ministerio didáctico es el ministerio básico de la Iglesia por las siguientes razones:

1) Jesús era maestro. Su ministerio básico en la Tierra fue enseñar. Si bien hizo muchos milagros, su ministerio principal (sin contar su obra redentora) fue el de enseñar, pues de sus tres años de ministerio, lo que se perpetuó fue la enseñanza dada a los doce discípulos. Todos los beneficiarios de sus milagros murieron, pero sus palabras no murieron.
Jesús enseñaba primeramente a sus discípulos. Se encargó de darle todas las palabras que el Padre le dio a Él, y les comunicó Su revelación y Su voluntad.
Antiguamente, se consideraba a alguien como un buen maestro a aquel que destacaba una buena habilidad para hacer discípulos, y no por su elocuencia. Los destinatarios de las enseñanzas de Jesús eran todos los hombres de su pueblo, de su generación, y de las futuras generaciones. Pero él sabía que para alcanzar a todos, no era cuestión solo de dedicarse a las multitudes, sino de concentrar su enseñanza en un grupo reducido (los doce), y afirmar su enseñanza en ellos para que ellos la enseñaran a los demás.

2) El ministerio de la Iglesia es la continuación del ministerio de Jesús. Si el ministerio de Jesús era enseñar y hacer discípulos, entonces eso es lo que debemos hacer hoy.
Hoy en día las iglesias confunden este ministerio de Cristo, reduciéndolo a enseñanzas desde el púlpito en las reuniones. Este es un estilo muy poco eficaz, porque en la mayoría de los casos, los asistentes fácilmente olvidan el mensaje cuando este termina, y se transforman en simples oidores y no hacedores de la palabra.
Ante tiempos de renovación, la Iglesia esta en búsqueda de caminos mas eficaces para llevar a cabo su ministerio, pero las estructuras reunionistas nos atrapan y nos impiden despegar. Siempre se ha pensado que en el púlpito es donde se destaca el pastor, y que las reuniones congregacionales son el lugar perfecto para perfeccionar nuestro ministerio y que a través de estas lograremos edificar a la iglesia. Todo esto ha centralizado nuestro ministerio en el púlpito.

3) Durante muchos años, al hacer la obra sin haber entendido el propósito eterno de Dios, la meta de la iglesia era evangelizar y salvar almas, mientras que la del pastor era mantener a los creyentes en pié hasta que llegaran al cielo.
Hoy entendemos que la evangelización es el primer paso, y que el objetivo es edificar a cada convertido hasta que llegue a ser como Jesús. El elemento básico para esta edificación es la enseñanza.

4) Consideremos algunos términos bíblicos para tener mas claridad sobre el ministerio de la Iglesia:
Didaké (griego): En nuestras versiones, doctrina. En el N.T. significa enseñanza, instrucción. Su contenido consiste en mandamientos que revelan la voluntad de Dios.

Didaskalía: Traducido doctrina, significa lo mismo que didaké.

Didaskalós: Traducido maestro. Traducido maestro. Mayormente referido a Jesús. Referido a los pastores en el término literal, porque la función del pastor es enseñar la didaké, pues él es el didaskalós.

Didaskein: Enseñar. La función principal de Jesús y de la Iglesia quedan determinadas por este verbo.

Didakticós: Apto para enseñar. Es la gracia o el don que se requiere para ser anciano o pastor.

Mathetes: Discípulo. Uno que aprende, un aprendiz, un alumno. Es el término mas frecuente para designar a los discípulos de Jesús.

Todos estos términos hacen evidentes el ministerio de la Iglesia primitiva. El pastor era un didaskalós, un hombre de didaké, un adoctrinador, que tenía mathetes, alumnos, a quienes les transmitía la didaké para la transformación de sus vidas.

Para enfocar este tema debemos responder dos preguntas básicas:
¿Qué enseñar? (contenido de la enseñanza)
¿Cómo enseñar? (método de enseñanza)

En una respuesta sintética, el ministerio didáctico de la Iglesia consiste en enseñar lo que Jesús enseñó, y enseñar como Jesús enseño.

I- ¿Qué enseñar? (contenido de la enseñanza)
Ha habido muchas falencias en este sentido:
No ha habido una idea global e integral de que es lo necesario transmitir.
No ha habido un programa definido de enseñanza, a diferencia de las escuelas y las universidades.
Con los mensajes improvisados de cada semana, inconexos unos con otros, se ha apuntado mas que nada a el efecto inmediato de una buena reunión.
Se ha entretenido a la congregación con la infinidad de combinaciones que se puede hacer con los versículos de la Biblia, sin llegar a un punto de poder decir “Bueno, ya han aprendido todo lo que necesitaban saber”.
A la luz de las verdades aprendidas durante los últimos años, podemos afirmar que lo enseñado en años anteriores era equivocado, o de contenido pobre o incompleto.
En escuelas dominicales o estudios bíblicos, se enseñaba a los alumnos para informarles y para tener un mayor nivel intelectual y teológico, mas que para formar sus vidas.
Entonces concretamente, ¿qué debemos enseñar a una persona desde que se convierte hasta su madurez?. De eso trataremos en el siguiente estudio.

A- Enfoque conceptual
    1- Las Sagradas Escrituras y la Palabra de Dios
Existe la idea generalizada entre los cristianos de que lo que debemos enseñar es toda la Biblia. Si bien toda la Escritura es inspirada por Dios, haremos bien en diferenciar lo útil de lo indispensable.
La Biblia es un libro muy extenso, y si la tomamos como programa de enseñanza la labor se vuelve muy grande, y tan amplia que se volvería improductiva. Sería muy útil saber las historias y hechos de los personajes bíblicos, pero no indispensable.
Las Sagradas Escrituras registran las palabras que Dios habló a diferentes personas o pueblos en una circunstancia determinada (palabra circunstancial y particular), y las que Dios habló a todos los hombres de todas las épocas (palabra universal y eterna). Estas últimas son las que debemos enseñar con prioridad.

  2- Jesucristo y la Palabra de Dios 
Dios habló por medio del Hijo. El Hijo de Dios era el MENSAJERO, pero a su vez, Él era el MENSAJE. Él es la PALABRA y a su vez es el que da la PALABRA. Él es la VERDAD y el que PREDICA la verdad. El LOGOS ETERNO y a la vez el máximo PROFETA mediante el cual Dios comunicó a todos los hombres de todos los tiempos Su Palabra universal y eterna.
Jesucristo es la Palabra en cuatro aspectos:
La palabra es el medio de comunicación. En Jesucristo, Dios se expresó  y se comunicó con el hombre.
El era todo lo que enseñaba. Todas sus enseñanzas se basaban en su carácter y conducta. Él era la enseñanza de Dios, la didaké; la síntesis de la didaké es ser igual a Jesús.
 Jesús es el tema del Kerigma. El kerigma es la palabra de Dios que proclama el hecho de Cristo. Al proclamar la palabra, Cristo es revelado.
Cristo es la Palabra, pues Él es la sustancia de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios no son simplemente sonidos que dicen Su voluntad, sino que tiene sustancia en sí misma, y en la plenitud de la Palabra de Dios, está la plenitud de su poder. El Padre y la Palabra son Espíritu, y Jesús es la sustancia espiritual de la Palabra que procede del Padre.

Cuando alguien oye la Palabra, hay una realidad espiritual presente, ya que Cristo es la Palabra; y el que recibe la Palabra, recibe a Cristo.

Aquella Palabra universal y eterna que Cristo es y enseñó, fue comunicada especialmente a doce hombres. La iluminación del Espíritu Santo fue fundamental para que ellos pudieran comprender el verdadero sentido de las enseñanzas de Jesús y, sobre todo, recibir la revelación concerniente a la persona de Jesucristo y Su obra redentora en toda su amplitud, trascendencia y universalidad en orden al eterno propósito de Dios.

3- Kerigma y Didaké
La parte fundamental de la palabra de Dios está en la revelación de Jesucristo registrada en las Escrituras del Nuevo Testamento.
El hecho de utilizar la Biblia para predicar o iniciar una predicación, no significa que seamos fieles al mensaje del Nuevo Testamento. Muchas veces se han hecho mensajes y estudios “bíblicos” donde se hace decir a la Biblia lo que no dice.
Para no tener dudas debemos mirar a los apóstoles. Ellos tenían un cuerpo completo y concreto de enseñanzas que consideraban indispensable comunicar, con una visión clara de este mensaje que debían comunicar.
Jesús les comunicó sus enseñanzas, de tal manera que al comisionarles para discipular a las naciones, les ordenó que enseñasen todas las cosas que él les había mandado. Este paquete de verdades y mandamientos es el kerigma y el didaké. Juntas comunican la Palabra del Señor, que debemos comunicar a todos los hombres de todas las naciones y todos los tiempos. Ellos sabían que el kerigma y el didaké era el contenido de su predicación y enseñanza. No es tan extenso como la Biblia pero está contenido en ella, y es lo que necesitamos conocer, creer y obedecer para ser iguales a Jesús.

(En el próximo punto, trataremos mas detenidamente el kerigma y el didaké)

B- Enfoque práctico
 1- ¿Qué es el kerigma apostólico?
     a) Su significado y características:
Kerigma es la palabra griega que traducida significa predicación. En castellano, “predicación” se refiere a la acción de predicar, pero en griego, kerigma incluye también el contenido del mensaje. La palabra “proclama” del castellano incluye los dos sentidos.
El verbo kerissein (predicar), no se refiere a exponer una doctrina, sino proclamar un hecho. El que lo proclama es un kerus (heraldo).
El kerigma apostólico es la proclama del hecho de Cristo. Esto se refiere a todo lo que implicó la venida de Cristo (su obra, sus palabras, muerte y resurrección, exaltación, etc.).
Consideremos en este hecho dos aspectos inseparables: el hecho histórico y el espiritual. El hecho histórico es el proclamado por los testigos oculares. Ellos vieron al Señor resucitado y ascendiendo a los cielos.
El hecho espiritual se refiere a lo que aconteció en su encarnación, muerte y resurrección (murió por nuestros pecados, nos santificó por medio de su muerte, etc.). Este hecho fue conocido por revelación.
El kerigma es la proclamación con unción y autoridad del hecho de Cristo para la salvación y transformación de los que creen. Al proclamarla hay un fenómeno espiritual pues en él hay espíritu (pneuma) y poder (dinamis). El que lo proclame no debe ser un repetidor, sino uno que arde por el Espíritu.
El kerigma apela a la fe pues proclama la verdad (Cristo). Cuando alguien oye la verdad y la cree, esta recibiendo a Cristo por la fe que el kerigma provoca en él, y participa de el hecho de Cristo.



b) Su contenido
Kerigma = Hecho histórico + Hecho espiritual
El kerigma es uno solo, pero podemos referirnos (dependiendo a que queramos estudiar) al kerigma en su aspecto de evangelización y de edificación.
Los puntos principales del kerigma son:
La preexistencia y la deidad de Cristo.
Su encarnación
Su ministerio
Su muerte
Su resurrección
Su exaltación y señorío

En el kerigma de edificación, se agregan a los anteriores los siguientes puntos:
Nuestra unión con Cristo en su muerte y resurrección.
La presencia de Cristo en nosotros por Su Espíritu.
El propósito eterno de Dios.
La Iglesia.
La segunda venida de Cristo, etc..


     c) Su estilo
El kerigma es equivalente al evangelio (buenas noticias), por lo tanto debe ser proclamado como noticia. El contenido del kerigma es siempre el mismo, pero cambia su estilo de presentación dependiendo de la sociedad en la que deba ser proclamado, de tal forma de que no deje de ser noticia.

2- ¿Qué es la didaké?
     a) Su significado y características:
Consiste en enseñanzas, instrucciones, mandatos claros que revelan la voluntad de Dios para nuestras vidas. Generalmente son mandamientos o afirmaciones que sugieren el mandamiento.
Es simple, claro y directo. “Hijos obedeced a vuestros padres”.
Es un cuerpo definido y completo de enseñanzas.
Ordena la relación profunda del hombre con Dios y con su prójimo de una manera total.
Se expresa en imperativo. Sus enseñanzas son mandamientos, por lo que estamos bajo autoridad y apela a la obediencia.
Abarca todas las áreas de nuestra vida: familia, trabajo, servicio, etc. .
Se centra en Cristo, pues Él es la fuente de donde proviene toda doctrina y también su ejemplificación.
El objetivo de la didaké es hacernos semejantes a Jesús.
Su  contenido equivale a la parte moral de la Ley, aunque profundizada y esclarecida para no quedarnos con la parte exterior de la Ley.
Es palabra de Dios, y por lo tanto, no puede ser modificado.
Es universal. Revelan la voluntad de Dios para todos los hombres de todas las generaciones.
Su contenido no se impone por lógica sino por la autoridad de Jesús. Muchas veces da la impresión que los mandamientos de Jesús son ilógicos (sermón del monte), pero en ellos está la sabiduría de Dios para sanar todos los males que adolece la sociedad.
Es necesario conocerla, obedecerla, recordarla, encarnarla, y ser renovados en ella mediante la repetición.
Es la base para toda amonestación, represión y disciplina de la Iglesia.
La enmarcación de la doctrina, su división por temas, etc., es algo relativo. Puede ser de un modo u otro, pero su contenido es absoluto e invariable.

     b) Su relación con el kerigma
Habíamos dicho que la didaké era la parte moral de la Ley, pero en realidad, es mas exigente que la Ley (sermón del monte). Entonces, ¿cómo afirma el Señor que su yugo es fácil y ligera su carga?. Es que la didaké tiene que estar relacionada con el kerigma, como la locomotora con los vagones: la didaké son los vagones, y el kerigma es la locomotora. Este kerigma es Cristo en nosotros, es poder (dinamis) de Dios en nosotros por medio de Su Espíritu. Mientras que la didaké sin el kerigma es un moralismo cristiano y muy frustrante. Si bien hemos estudiado el kerigma y el didaké por separado, en la práctica deben trabajar juntos e interrelacionados.
El justo vivirá por la fe, no por obediencia. Cuando creemos la proclama, el poder actúa en nosotros.


II- ¿Cómo enseñar? (método de enseñanza)
  Método significa una manera determinada de hacer las cosas. Muchos tienen miedo a esta palabra, probablemente por tener una mentalidad muy idealista, otros por no querer disciplinarse, o ambas cosas. Es un medio para lograr algún objetivo, y el mejor método será aquel que resulte más efectivo y más apropiado para alcanzar los objetivos. Tengamos en claro que el método no es el fin en si mismo, por lo que, si un método no sirve, tengamos libertad en reemplazarlo por otro.

Al enseñar la Palabra de Dios a un discípulo debemos apuntar a los siguientes tres objetivos:

1° Objetivo: Que conozca bien la Palabra
Diferentes métodos de enseñanza:
Discurso: Esto es lo que mas se ha hecho. Si bien el discurso inspira, produce fe, impacta; es el método mas ineficaz (si queremos que aprendan bien la palabra), pues crea oidores olvidadizos.
Discurso con oyentes que toman apuntes: Eso es un poco mejor, pero no todos pueden tomar buenos apuntes, ni tampoco se puede tomar apuntes a todo predicador.
Discurso con apuntes escritos para los asistentes: La ventaja es obvia. La desventaja es que muchos los archivan sin estudiarlos.
Discurso con ayudas visuales (pizarrón, gráficos, proyecciones, etc.): Se retiene mucho mejor.

El catequeo: Significa resonar a viva voz. Se lo conoce como el método que usaban los apóstoles y los primitivos propagadores del evangelio, de enseñar la doctrina de Cristo, haciendo a sus alumnos repetir a viva voz lo que ellos decían, valiéndose principalmente de la memoria.
Canto: El canto hace mas fácil la memorización y agrega unción y fe.
Apuntes, libros, cassettes: Sepamos usar bien los medios como la imprenta y la electrónica. Los libros recomendados no solo deben ser leídos sino también estudiados.
Estudios guiados en grupos: Crean una buena dinámica con la participación de todos.
Responder preguntas de los discípulos: Jesús utilizó mucho esta forma de enseñanza. Lo principal de esto es que se va directo al grano.
Dramatización: Ciertos profetas comunicaban el mensaje de esta forma: Hechos21:10,11; Jeremías 13:1-11.
Examen escrito: Es una muy buena manera de lograr que las enseñanzas sean estudiadas a fondo y de saber que es lo que aún no han aprendido bien.
Examen oral: Al preguntar a cada uno en el grupo con las respuestas y las aclaraciones se crea una buena dinámica.

 No es cuestión de escoger un método y desechar el resto, sino utilizar todos, y según la necesidad y circunstancia. Lo importante es que conozcan bien la Palabra. Dentro de este objetivo se deben considerar dos aspectos: el conocimiento intelectual = información, y el conocimiento espiritual = revelación. No nos limitemos a la información, sino que debemos orar para que lleguen al verdadero conocimiento por medio de la revelación.

 2° Objetivo: Que vivan la Palabra
El discípulo es una persona comprometida con Jesús, a quien reconoce como su Señor. Es una persona dispuesta a ser enseñada no para saber cosas nuevas, sino para ser lo que aprendió. No quiere aprender cosas nuevas por curiosidad, sino porque quiere conocer la voluntad de su Señor para obedecerle.
Enseñamos con el ejemplo: Es esencial que el discípulo conozca al que le enseña. En realidad es con el ejemplo que se logra la mayor parte de este segundo objetivo, y es aquí donde podemos arruinar o edificar al discípulo.

Debemos conocer la vida del discípulo: Nunca llegaremos a conocerlo si solo nos encontramos en reuniones formales. Es necesario estar juntos, conocer su trasfondo, escuchar sus confesiones y problemas, pensamientos, y actitudes frente a diversos aspectos de su vida.
Instruimos específicamente: Al conocerle, traducimos la enseñanza general a una instrucción específica a su situación y necesidad.
Corregimos lo deficiente: Le supervisamos para ver si se ha corregido. Es evidente la importancia de conocer al discípulo de cerca.
Amonestamos, reprendemos, disciplinamos: Primero debemos enseñarle. Luego, si sabe y no lo hace, le amonestamos; si persiste le reprendemos; si es mas grave le disciplinamos.
Alentamos, infundimos fe: Tenemos que tener en cuenta de que estamos en constante lucha contra el desalentador, quien no se cansa de mentirnos; por lo tanto, recordemos que esta es la parte mas importante de nuestra relación con el discípulo, infundiendo fe por medio de la proclama de la verdad, reconociendo los progresos.

Este segundo objetivo no se logrará con lecciones, sino con una relación vital con el discípulo. Para formar a otros hay que darse a si mismo. Es un trabajo absorbente y que requiere compromiso y dedicación. Por lo tanto, es necesario que exista un ambiente de confianza, amor, fe, mucha paciencia, humildad, amistad, sujeción y autoridad.

3° Objetivo: Que enseñen la Palabra:
Esta es la dinámica del crecimiento continuo y es esencial que apuntemos a este tercer objetivo. Según Hebreos 5: 12, lo normal es que los que son enseñados en la Palabra lleguen a ser maestros. Se debe instruir a cada nuevo convertido, haciéndole ver que es un obrero del Señor, capacitándolo para que pueda enseñar a otros. No todos tendrán la misma medida, pero cada uno según su nivel y fe, podrá hacerlo.
Es fundamental que el discipulador conozca bien la Palabra y que la viva. Si los discípulos se limitan a vivir la Palabra sin enseñarla, la iglesia se estanca, y por lo tanto destruirse. Por eso debemos apuntar a este objetivo, solo si hemos logrado los anteriores.
Llevar a los discípulos a hacer la obra con nosotros, para que sepan como se hace la marcha.
Alentarles a atender nuevos discípulos, una vez que hayan alcanzado un crecimiento básico.
Instruirles lo que deben enseñarles y como tratarles. Ellos discipularán a otros en la misma forma en que ellos fueron discipulados.
Supervisar la obra que hacen.
Delegar responsabilidad, y en la medida que crezcan, darles cierta libertad para que hagan la obra en su propio estilo y gracia.
Velar siempre sobre los discípulos, sus familias, y sus obras. Ser una verdadera cobertura espiritual. Reconocer su gracia y don, y promoverles a funciones mayores.

 Conclusión:
El método que la iglesia utilizaba para formar vidas, no eran los seminarios ni en “haga este curso de santidad por usted mismo”, sino que lo hacía en el contexto normal de su vida y de sus relaciones. Los enseñadores eran personas experimentadas en esto, y los pastores surgían de la comunidad, siendo reconocidos por su madurez y el fruto de su ministerio.
Si los pastores nos abocamos a la formación de discípulos con estos tres objetivos, estaremos creando el ambiente necesario para el surgimiento de nuevos obreros.
Es necesario una estructura de funcionamiento adecuada a esta manera de enseñar. Ejemplo: Los pastores forman un ministerio plural sobre la congregación. Esta a su vez, esta integrada por diferentes núcleos en grupos de hogar, los cuales tendrán, cada uno de estos líderes responsables de su grupo. Cada líder será discipulado por los pastores (la función principal de estos será la formación de líderes), quienes supervisarán la obra de sus discípulos. El líder se rodea de varios colaboradores y junto con ellos se encarga de discipular el resto del grupo. Por último, cada discípulo es atendido por alguien que asume la responsabilidad de velar y edificarle, enseñándole la Palabra para que la CONOZCA, la VIVA, y la ENSEÑE .

sábado, 2 de marzo de 2013

El noviazgo - A.Negro


EL NOVIAZGO

ANGEL NEGRO
¿QUE ES EL NOVIAZGO?
Dios tiene una Eva y un Adán para cada uno de nosotros.
Digamos en primer lugar que el noviazgo no es un estado civil. Cuando uno se pone de novio y se le pregunta por su estado civil, no puede citar su condición de novio como estado legal. En nuestro contexto cultural, el noviazgo es un camino de preparación para el casamiento. No es una relación que tenga sentido en sí misma. Pensar en el noviazgo sin proyectar la unión matrimonial resulta inadmisible.

Los que sostienen un noviazgo o una "amistad" sin apuntar a casarse están en una relación
indebida, pues el noviazgo solo tiene sentido con miras al casamiento. De allí decimos que
nadie debe ponerse de novio a menos que está pensando seriamente en casarse. Esto no
significa que todo el que se pone de novio está obligado a casarse, pero si debe tener una
sincera intención. El noviazgo es una etapa de mutuo consentimiento, por lo tanto si los novios
descubren durante el mismo que no son el uno para el otro es mejor que se separen. Pero
debemos dejar bien establecido que aquel que inicia un noviazgo debe hacerlo con miras al
casamiento.
Debemos también destacar que esta es una relación seria y por consiguiente nadie debería
iniciarla impensada o apresuradamente. Sería oportuna una consulta previa con los padres o los
hermanos que están guiándoles en el Señor, (la consulta daría más seriedad al asunto ya que
daría la oportunidad de aconsejar y velar por la relación.

¿CUANDO SE DEBERIA INICIAR UN NOVIAZGO?
Como principio general, decimos que este paso se puede dar cuando la pareja está en
condiciones de casarse dentro de un plazo no muy largo. No es bueno ponerse de novio con
demasiada anticipación al casamiento. Las razones son simples: en primer lugar la juventud es
una etapa que requiere de esfuerzo y dedicación intensa para lograr una adecuada preparación
para la vida, y como el noviazgo es una relación absorbente, esto coacciona ciertas dificultades.
Si una persona está estudiando, trabajando, ocupándose en la obra del Señor, y a ello le agrega
un noviazgo de tres o cuatro años, no va a poder sacar el provecho debido de esta etapa. Es una
razón muy práctica. Será mejor dedicarse intensamente a la preparación y formación para la
vida. En segundo lugar, se debe huir de la tentación. 1 Cor 7:9 (Si no tienen don de continencia
cásense antes de estar quemándose). Si la pareja se ama, se ven mucho, pasan mucho tiempo
juntos y tienen todavía un largo camino por recorrer antes del matrimonio, se generan impaciencias, deseos muy intenso de entregarse el uno al otro, conflictos y situaciones difíciles
de controlar que a su vez, producen remordimientos y recriminaciones mutuas.
Muchas veces hemos tenido que oír ésta confesión: “Nos pasamos… y ahora nos sentimos mal”
En lugar de ser una época de amor, de afecto verdadero, de pureza, que establezca bases
honestas para el matrimonio, para algunos es un período de pecado, de conflictos de conciencia,
de sentimientos de culpa, y de decaimiento espiritual, pues al no tener en vista un casamiento
cercano, ceden más fácilmente a la tentación.
De modo que para responder a la pregunta: ¿Cuándo ponerse de novios? Decimos: cuando
ambos tienen la posibilidad de concretar un casamiento a, no muy largo plazo.
Aconsejamos en general, que el noviazgo dure entre seis meses y un año y medio.
Consideramos este período como adecuado para conocerse y encaminar los preparativos para el
casamiento. Algunos por razones de estudio o trabajo, u otros inconvenientes diversos quizás
tengan que estirar el plazo hasta dos años, pero no es aconsejable que exceda de este tiempo.
Esto no es una ley, sino solo un consejo de aquellos que somos sus pastores y que les amamos y
velamos por ustedes. También deben considerarse los recursos económicos con que se cuenta,
el trabajo, la vivienda, etc.

¿COMO PONERSE DE NOVIO?
Cuando exista un interés mutuo, debería encararse una primera etapa a la que podríamos llamar
un período de amistad " y que puede durar de un par de semanas a dos o tres meses. Esto es
para conocerse en un plano más personal. Pueden salir juntos una o dos veces por semana, con
el consentimiento de los padres y responsables del hogar. Eso no significa que ya están de
novios; estarán "saliendo" para conversar en un plano más concreto. Si en este tiempo, las cosas
marchan bien, se pondrán de novios. En caso contrario, terminarán con la relación.

Cuando un muchacho le habla a una chica, y ella tiene la certeza de que no va a prosperar una
relación con él, no debería aceptar su invitación para salir. ¿Para que; fomentar un interés que
luego quedará frustrado? Pero si ella tiene dudas y piensa que quizás sí podría surgir algo, no
hay ningún problema en que salga con él alguna vez.

No tenemos pautas bíblicas para el noviazgo actual, ya que la cultura y las costumbres con
respecto al mismo han cambiado mucho desde esa época. Lo importante, es no quebrantar en
ninguna manera los principios generales de la Biblia en cuanto a santidad y rectitud moral de la
relación hombre mujer. Isaac conoció a su esposa el día en que se casó con ella. Fueron
presentados e inmediatamente se unieron en matrimonio, sin noviazgo previo. En los días del
Nuevo Testamento, los judíos practicaban el desposorio. Un hombre se casaba legalmente con
su mujer, pero no convivía con ella hasta el día de la boda, la cual se realizaba algún tiempo
después.

Quizás el propósito de esto era formalizar el matrimonio antes de embarcarse en los muchos
preparativos y gastos que involucraba un casamiento. Entonces se procedía a la realización de
las bodas. José y María estaban en esa situación de desposados cuando el ángel se apareció a
ella, anunciando el nacimiento del Salvador. En épocas más recientes, el compromiso era
también un vínculo fuerte, casi equivalente al desposorio. Pero todas estas cosas, son costumbres que tienen un valor relativo.
Básicamente entendemos que el noviazgo actual debe ser una relación progresiva. Comienza con una etapa de amistad. Si esta resulta positiva y hay acuerdo, se inicia el noviazgo. Si los novios quisieran luego
comprometerse, esto queda librado a su gusto. En esto es bueno considerar también las
costumbres y deseos de los padres.

¿CON QUIEN?
2Cor 6:14-18 Stgo: 4:4-5

¿CUAL DEBE SER EL TRATO FISICO DURANTE EL NOVIAZGO?
 Dentro de la gente que vive ajena a Dios, muchos consideran durante el noviazgo que toda
experiencia sexual está permitida si ambos están de acuerdo. Otros más "recatados" piensan
que todo se puede, pero por sobre las ropas. Algunos dicen que todo lo que está descubierto se
puede tocar. Pero a veces, hay tanto al descubierto. A este respecto necesitamos una palabra
clara de orientación.

Queremos compartir algunos principios generales, que evitarán a los jóvenes que esta etapa tan
importante les resulte conflictiva. El noviazgo es un período muy hermoso de la vida como para
arruinarlo con conflictos de conciencia, sentimientos de culpa y pecado. De esto quisiéramos
salvaguardar a nuestros jóvenes. Por eso es fundamental tener convicciones firmes antes de
comenzar un noviazgo.

¿Cuales son los límites del contacto físico? Este es un tema un poco difícil. Simplemente tomar
la mano de la novia, es ya un contacto físico, o pasarle el brazo sobre el hombro, o darle un
beso, o abrazarla. Nos preguntamos ¿Hasta don de es sano, es conveniente, es lícito? 1 Cor
6:18 Col 3:5

Queremos ser claros al respecto. Damos por sentado que todo cristiano admite que las
relaciones sexuales, están reservadas únicamente para el matrimonio. Hasta el día de su
casamiento, los novios siguen siendo solteros para Dios y para la sociedad, es decir que aún no
son "una sola carne". Muchos confunden relaciones sexuales con relaciones genitales. Creen
equivocadamente que mientras no se llegue a una relación genital (un coito consumado) no han
tenido relaciones sexuales. Pero no es así, porque ya han comenzado a relacionarse
sexualmente. La relación sexual, no se limita al coito, ni comienza con él., sino con el llamado
"Juego amoroso". Este consiste en abrazos, besos, caricias y expresiones que excitan a la
pareja y la preparan para la unión total. De modo que cuando un hombre y una mujer
comienzan a besarse, abrazarse y acariciar se, se excitan y están ya iniciando una relación
sexual con este juego amoroso que debería estar reservado únicamente para el matrimonio.

Como la experiencia sexual está reservada únicamente para el matrimonio, la etapa previa de
excitación y preparación solo cabe en los momentos previos a su consumación. Por lo tanto,
ninguna relación sexual parcial es correcta durante el noviazgo.

La Biblia habla en contra de las pasiones desordenadas 2Tim 2:19,22 y si Dios estableció las
relaciones sexuales para el matrimonio, no hagamos nada que pueda excitarnos sexualmente no están casados. La pasión sexual no es pecado. En cambio sí lo es el excitar esa pasión sexual
fuera del matrimonio, ya que la convierte en una pasión desordenada, es decir fuera del orden
establecido por Dios. Por otro lado, es meternos en la tentación cuando Dios nos ordena, huir
de las pasiones juveniles". Siendo que el deseo sexual se enciende fácilmente, haríamos muy
bien en mantenernos lejos de todo lo que nos excita durante el noviazgo. Las parejas que caen
en fornicación, generalmente confiesan que no fue su intención llegar tan lejos. Todo comenzó
de a poco... pero llegó un momento en que la excitación se volvió irrefrenable.

El noviazgo no es un estado civil intermedio con licencias sexuales intermedias. Hasta el día
que te cases, no tienes la seguridad de casarte con esa persona.
A veces los noviazgos se rompen, y sería una lástima que la chica y el muchacho se hayan
besado, manoseado y excitado mutuamente. No es pecado interrumpir un noviazgo si este no
progresa, pero a nadie le gustaría casarse con alguien a quien ya otra persona acarició, besó y
manoseó. Esto no hace a la dignidad que Dios quiere para cada uno de sus hijos.
El noviazgo no es un período para conocerse físicamente ni sexualmente. Lo que se debe
buscar es conocerse en cuanto al carácter, los gustos, los pensamientos del otro, sus
proyecciones, sus aspiraciones, para ver si hay coincidencia, afinidad, etc. Lógicamente durante
este período también va creciendo y afirmándose el cariño y el afecto mutuo. Pero todo
contacto físico tiene que estar limitado a una expresión de cariño y no de pasión o de iniciación
de la pasión sexual.

El contacto físico entre dos personas puede ser una expresión afecto-cariñosa o una expresión de
afecto y pasión sexual. Ambos son contactos físicos, pero con actitudes sensaciones y alcances
diferentes. Por ejemplo, un padre tiene contacto físico con su hija adolescente pero como
expresión de un afecto cariñoso. La toma de la mano, o le pasa el brazo sobre el hombro, o la
saluda con un beso, quizá le hace alguna caricia, pero sin entrar en la expresión de afecto y
pasión sexual. Sería aberrante que un padre acariciase o besase a su hija como expresión de
afecto sexual. Siempre su contacto físico ha de ser respetuoso, prudente, y limitado. Lo mismo
sucede con un hijo varón con su madre, o su hermana carnal. Pero volviendo a los novios,
¿pueden abrazarse y besarse? Nuestra respuesta es esta: El contacto físico como expresión de
afecto y pasión sexual está reservado únicamente para el matrimonio. En el noviazgo el trato
físico, deberá limitarse únicamente a la expresión de cariño. Lógicamente, tus sentimientos
hacia tu novio/a van a ser muy diferentes de los que tienes hacia tu padre o madre. Ten
paciencia y dominio propio. Que tu contacto físico con tu novio o novia sea como el que tienes
con tu padre o madre. Limítate solo a las expresiones de cariño. Evita los besos en la boca, los
abrazos frente a frente, las caricias en las zonas de excitación sexual. Respeta y honra a tu
novio o novia. Honra a Dios... Siempre es hermoso llegar al matrimonio honrosamente.

Si pecas traspasando los límites permitidos, confiésalo. La confesión tiene dos propósitos: Uno,
limpiar nuestras conciencias, y el otro, salvaguardamos para el futuro.
Por fin, queremos dejarte esta palabra: no arranques la fruta verde porque la vas a malograr. La
impaciencia, el apuro, los deseos desordenados, llevan a arrancar y comer la fruta verde.
Sobrevienen entonces, dos males: dolor por la mala conciencia, y deterioro de algo que en su
justo momento hubiera sido tan hermoso y feliz.

Todo tiene su tiempo dice la Biblia. Hay tiempo de abrazarse, hay tiempo de besarse
apasionadamente, y ese tiempo pertenece al futuro, cuando sean ya una sola carne. La juventud, es una etapa de formación para la vida. El noviazgo es una etapa de preparación para iniciar
una familia. Honremos a Dios, honremos nuestros cuerpos y los de nuestras novias o novios.
Conversemos claramente sobre este tema para tener pautas comunes e ideas claras. Vivamos de
tal manera que podamos luego al casarnos, recordar el noviazgo como una etapa hermosa y
santa de nuestra vida.

ALGUNOS CONSEJOS
Hay ciertos temas que no conviene tratar porque representan temas a tratar en el
matrimonio (ej. relación sexual)
Lugares privados Nunca estés en un lugar donde no puedas ser sorprendido. (living,
lugar oscuro, zaguán, etc.) No tientes al diablo
Despedidas: ¡ojo!. Algunos tienen media hora de despedida o más. Ayuno.
Prudencia en el horario. Visita en la casa de los padres.
Espectáculos prohibidos.
Noviazgo. Obra del Señor, oración, comunión (preparación para el matrimonio).
No romper el regalo antes del cumpleaños.
Cuidarnos mutuamente. Decir cuando algo me hace mal.
Límites claros.
Ambiente
Ojo con los ¨gancheros¨
Ojo con el ambiente de liviandad. ¡mira! Esos dos están juntos. ¿Por qué será?¨
Adolescentes: No es tiempo para ponerse de novio.
Para ponerse de novio.
Equilibrio espiritual, emocional y laboral.
¿Qué aspiración tengo en cuanto a mi futura/o novia/o?
¿Qué tengo para ofrecer?

EL YUGO DESIGUAL
Ex: 23: 29-33
El tema del yugo desigual trae ciertas controversias en algunos círculos sobre cómo, cuándo,
cuánto y dónde hacerlo. Pero estamos muy seguros de que no los trae con respecto a si hay que
hacerlo o no.

 2ª Cor: 6: 14-18
 La figura del yugo: un palo que une; a dos bueyes par tirar de un arado o carreta. El yugo les
hacía caminar al mismo ritmo, no les permitía independencia del uno con el otro. Buey viejo
con buey joven.
Suman sus fuerzas y voluntades para alcanzar juntos un objetivo.  ¿Un buey y un caballo? ¿Es posible que tiren juntos?

Cristiano e inconverso:
Diferencia de naturaleza
Diferencia de objetivos de vida (satisfacción propia contra gloria de Dios)

 Pastor de la Comunidad Cristiana de San Martín, Pcia de Buenos Aires, Argentina y miembro del grupo 
apostólico en Argentina.